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COHERENCIA

Coherencia interna significa que nuestros pensamientos, emociones, acciones y palabras tienen que ir en una misma dirección. Todos hemos experimentado en alguna ocasión (o en muchas) pensar y sentir una cosa y acabar haciendo algo totalmente diferente por quedar bien, porque es lo correcto o tememos que se alejen de nosotros. Son nuestros miedos e inseguridades los que hacen que nos traicionemos constantemente. Estas pequeñas o grandes traiciones debilitan nuestra autoestima fomentando la división y conflicto interior.

Cuando nos estamos traicionando estamos lejos de ser íntegros con nosotros y con los demás, al fin y al cabo no ser íntegros con lo que realmente sentimos es una forma de engaño y lo que es aún peor, de autoengaño. Entonces, ¿cómo podemos empezar a sernos fieles a nosotros mismos? De inicio lo más importante a tener en cuenta es escuchar nuestras emociones porque ellas son la brújula que constantemente nos indica el camino a seguir, cuando tomo decisiones o actúo acorde a lo que me dicta mi sentir, por lo general me acabo sintiendo bien, quizá no momentáneamente pero si a mediano y largo plazo.

Escuchar lo que verdaderamente sentimos y actuar en concordancia es la clave para sernos más fieles, claro que esto, que al decirlo parece tan sencillo, para muchos no lo es tanto. Vivimos en una sociedad donde la premisa de quien somos no se potencia especialmente y si a eso le sumamos que muchas veces nos sumimos en un ritmo frenético y vertiginoso donde nuestra atención está constantemente en el exterior, la cosa se complica todavía más.

Por eso es tan importante empezar a practicar está coherencia interna, para lo que se sugiere tomar en cuenta las siguientes pautas:

  1. Potencia la escucha activa de tu ser. Todos los días puedes darte un tiempo y un espacio para escucharte. Puede ser meditando, relajándote, haciendo algo que te gusta, paseando o simplemente descansado, la cuestión es hacer algo que te permita contactar de nuevo con tu interior.
  2. Date espacio. Cuando te sientas comprometido o presionado, o simplemente, si eres de los que no saben decir no cuando te hacen una propuesta, es importante que aprendas a hacerte un mínimo espacio interior ante aquellas peticiones que son más complicadas o comprometidas. Algo que puedes hacer es decir: «ahora no lo tengo claro, déjame que lo piense». De esta forma te estás dando un espacio más amplio para sintonizar contigo antes de comprometerte con otra persona.

También es necesario recordar que ser coherente contigo mismo requiere un acopio de coraje y valor pues muchas veces podrás contrariar intereses opuestos a los tuyos. Por este motivo, es importante sernos fieles siendo asertivos con los demás, y sernos fieles no excluye tener en cuenta los sentimientos de los demás.

Cuanto más fiel te eres y más claro y firme te muestras al expresar tu opinión a los otros, de mayor calidad serán tus relaciones. No hay que tener miedo a que los demás se alejen, muy al contrario, cuando aprendemos a sernos fieles, ocurre algo sorprendente, los demás nos perciben como más auténticos, responsables y confiables. En definitiva, lo ideal sería mirar dentro de nosotros, para tener mucha mayor coherencia interna y así irnos conociendo cada vez más y más. Quizá el hecho de no ver hacia dentro lo suficiente, nos hace estar viviendo con un total desconocido. A veces darnos el regalo de apagar los sentidos y de dejar de mirar hacia afuera, nos vendría bastante bien para fortalecer la fidelidad hacia nosotros.

Al margen de lo ya citado, existe también la coherencia grupal, que si bien es una lógica consecuencia de la interior, no se cumple en la mayoría de las veces por la mala apreciación de “no quedar mal ante la actitud de los demás” o también por el no menos famoso “que dirán”.

Si uno es conocedor de las normas de conducta que deben ser puestas en práctica en un determinado grupo social y se ha unido a éste porque manifiesta su conocimiento y acuerdo con sus reglas, es obligación personal el ser coherente permanente y constantemente con las actitudes de dicho grupo social. Lo contrario implicaría una actitud de deslealtad para con la institución, con sus miembros, con sus dirigentes, con sus principios y por sobre todo con uno mismo, pues actuar “ocasionalmente por conveniencia”, origina a la larga, la opinión contraria de los demás integrantes y podría en determinadas circunstancias, hasta poner en riesgo la práctica de sus propósitos o metas, llevando inclusive a la destrucción de un determinado conglomerado social.

Es tan importante el mantener coherencia grupal cuando se actúa como parte o en nombre de una agrupación cualquiera, que la sola duda existente en uno de sus componentes sobre los principios, ideales o acciones a ejecutar, puede hacer fracasar los mejores planes. La persona que tenga dudas razonables debe también tener la capacidad de plantearlas oportunamente para su discusión, análisis y convencimiento final de aceptación o rechazo. Si opta por lo último, por afectar a sus principios de vida o razonamiento mental individual, lo conveniente es apartarse de dicha institución y no ser parte de algo en lo que no se cree o no se está de acuerdo. En contraparte si existe conformidad y convencimiento con los objetivos, ideales y futuras acciones de la institución, uno deberá poner todo su empeño, conocimientos teóricos y capacidad de razonamiento y actitud, para hacer realidad en la práctica todas las acciones a ejecutar, sin lugar a dubitaciones, excusas o salvaguardas posteriores, salvo que en el desarrollo práctico de las acciones, éstas no obedecieran a los principios inicialmente aceptados. Solo así se garantizará el éxito y la permanencia y efectividad de cualquier agrupación social.

Por ello cuán importante es el compromiso social que cada uno adquiere cuando se integra con otras personas (clubes, sociedades, instituciones, religiones) o forma parte natural de un grupo social (país de nacimiento, familia). En todos y cada uno de los anteriores casos es fundamental el conocer y aceptar voluntaria y razonadamente los objetivos, principios y metodología de actuación de ese grupo, y por supuesto luego actuar en consecuencia, tanto individual como colectivamente. Fácilmente se puede tomar al término coherencia como un sinónimo de lealtad, aunque mayores precisiones sobre este término lo desarrollaremos a futuro.

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