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LA BOVEDA SAGRADA

Desde que el hombre dio sus primeros pasos sobre la faz de la Tierra, empezó a cuestionarse sobre el origen y la razón de muchos fenómenos y hechos naturales, como también sobre el origen de su existencia y de todo lo que le rodea. Dada su capacidad y su grado de conocimiento, generalmente las explicaciones y justificaciones que se daba, tenían carácter religioso basado en la creencia de un ser superior llamado Dios. Es por esa razón que desde tiempos muy remotos, el hombre empezó a construir Templos materiales, donde pudiera abstraerse del mundo o naturaleza que lo rodeaba, para intentar comunicarse espiritualmente con su Dios.

Masonería, una Augusta Orden, cuyo origen descansa en los constructores operativos, hoy en día nos enseña el camino a través del cual podemos realizar esa construcción inmaterial, ya no material, de nuestro propio Templo interior, con el fin de BUSCAR, ESCUDRIÑAR en el, nuestra comunión con DIOS, con el V. y V. D. A.

En el Rito Escocés y en general dentro del escocismo la expresión “Bóveda Secreta” aparece en diversos grados y circunstancias. Sin embargo, en todos los casos refiere significados no solamente asociados con la arquitectura propiamente dicha sino, sobre todo, se relaciona con acepciones aún más profundas.

Lo «críptico», del griego cryptic es lo oculto, lo secreto, lo privado. La «Masonería críptica» es la Masonería secreta, la Masonería esotérica por antonomasia. Y es secreta no solo porque los sucesos de los Maestros Secretos y Elegidos ocurran en la cripta del Templo, “allá abajo”, en la Bóveda Secreta y junto al noveno arco, lejos del mundanal ruido y reservada a unos pocos, a los iniciados.

La Masonería Críptica es secreta por sus significados internos y por las alusiones rituales y simbólicas al mundo interior del hombre, al cosmos de su espiritualidad. En efecto, si la Palabra de Maestro alude a la búsqueda de los propósitos del hombre en la vida y al conocimiento de la naturaleza de Dios, entonces poseer la Palabra es conocer el verdadero sentido de la vida mediante el conocimiento de la naturaleza de Dios, y este conocimiento no está en el orden del conocimiento del mundo físico, del mundo exterior, del mundo de la ciencia y del positivismo, sino de ese otro universo que es esencial y que como tal no es visible a los ojos. Así, bajar a la «Bóveda Secreta» implica descender al ámbito interior del hombre, descender a lo más recóndito del corazón humano para encontrar nuestra razón de ser verdadera, vencer los dragones de nuestros miedos, vencernos y conocernos a nosotros mismos.

Este camino no es fácil, si bien los conocimientos que vamos adquiriendo durante nuestra vida masónica son importantes y los podemos adquirir con esfuerzo y dedicación, lo más importante y difícil esta en el hecho de comprender esas enseñanzas que nos son transmitidas y hacerlas parte de nuestro ser y de nuestro diario vivir, solo de esa manera si podremos pensar que ha existido un cambio evolutivo en la persona, en el masón, y habremos dado un sentido a nuestra vida apartándonos de lo simplemente material y egoísta, para orientarnos hacia la espiritualidad y al servicio a los demás. Iniciamos nuestro recorrido por los caminos que nos señala la Masonería, en una búsqueda incansable de algo, ese algo que muchos de nosotros no lo podemos precisar, pero con el correr del tiempo y mediante la forma gradual en la que vamos recibiendo sus milenarias enseñanzas: por medio del esfuerzo personal (Primer Grado), por medio del conocimiento y la investigación (Segundo Grado) y , por último, por medio de la experiencia personal (Tercer Grado), vamos descubriendo que al final encontraremos la respuesta que buscamos como seres humanos que queremos ir más allá de lo material y trascender hacia lo espiritual buscando la conexión con lo DIVINO.

Y es el Tercer Grado del Simbolismo, luego de haber experimentado y tomado parte activa en la Leyenda del Grado, cuyo simbolismo invoca y reconoce varios aspectos que ocurren en la vida de cada hombre, que nos lleva a reflexionar sobre los hechos y acciones de nuestra propia vida, y con relación a los demás seres humanos. Simbólicamente,
el maestro Hiram muerto por tres enemigos de su propio circulo, es un símbolo del alma humana, atacada por los enemigos más temidos del alma que siempre están adentro, como son nuestra propia ignorancia que alimenta nuestras ambiciones y nuestras falsas acciones justificando los medios empleados para conseguir nuestros fines.
Es así que el Simbolismo tiene su culminación en este sublime Grado del Maestro Masón, luego de que el candidato ha tenido la vivencia y, con su participación y experiencia directa, ha conocido simbólicamente la lucha del hombre contra sus limitaciones, buscando con ello su evolución espiritual para encontrar su autorrealización y su trascendencia Llegada esta etapa de nuestro recorrido, de nuestra BUSQUEDA, nos encontramos perdidos entre la escuadra y el compás, es decir, nos perdimos entre la escuadra que nos muestra el mundo material, de la realidad aparente y superficial, y el compás que representa la realidad trascendente.

Pero en nuestra condición de masones, buscadores incansables de la Luz y de la Verdad, continua la BUSQUEDA para reencontrar el camino, para no seguir perdidos por la influencia de nuestros sentidos y, por el contrario, reiniciar nuestro camino hacia lo real y trascendente. Quienes seguimos buscando e investigando tenemos la gran oportunidad de contar con el Capitulo del Santo Real Arco de Jerusalén, que a través de la ALEGORIA del grado, nos dice que debemos ser nuevamente parte activa en la preparación y edificación del Segundo Templo, haciendo alusión a que debemos buscar un nivel de perfección superior y de evolución de nuestra conciencia, que nos conduzcan a encontrar la verdadera esencia de las cosas y reconocer la verdad trascendente que nos lleve de lo material a lo espiritual y DIVINO, además de grabar en cada uno de nosotros elevados y profundos principios ético – morales, que nos lleven, en la práctica del diario vivir, a darle un verdadero sentido de servicio a nuestras vidas. Si en el momento de nuestra INICIACION entramos a la cámara de reflexión, es decir, a lo más profundo de nuestro ser para purificarnos y renacer a una nueva vida; si en el momento de nuestra exaltación participamos activamente en la muerte del Maestro Hiram, experimentando en nosotros que la materia puede sucumbir pero los valores jamás; llegando al Grado del Santo Real Arco, nuevamente nos vemos enfrentados a una alegoría en la que debemos descender a lo más profundo de nuestra bóveda, para remover escombros del Templo destruido, con la ayuda de importantes herramientas, como son:

LA PICOTA, para excavar la tierra, simbólicamente, nos enseña a separar de nuestro corazón, lo destructivo y lo negativo que se encuentra en el.

LA PALA, para remover los escombros, simbólicamente nos enseña a remover las pasiones y
preocupaciones, preparándonos para la investigación y, lo que es de mayor importancia, para la recepción de la Verdad y la eterna sabiduría.

LA BARRETA, para hacer palanca, enseñándonos simbólicamente a comprobar y probar nuestra templanza, enseñándonos también a buscar el equilibrio evitando todo extremo y todo exceso.

Estos instrumentos, junto a las cuerdas que simbolizan los lazos de unión y ayuda que debemos mantener con nuestros compañeros, nos ayudan a buscar la perfección para que podamos edificar nuestro Segundo Templo Espiritual, dominando nuestras debilidades y fortaleciendo nuestras virtudes, y de esa manera hacer que nuestra obra
este orientada a acercarse cada vez más a la Gran Obra del G:. A:. D:. U:. y de la cual todos los hombres
formamos parte.

Es difícil comprender e interpretar la filosofía y las enseñanzas ético morales del Grado del Real Arco, pero, dada nuestra condición de incansables buscadores de la Verdad que no está solo en lo material de las cosas sino en lo más profundo e intimo del ser de las cosas, si seguimos el camino que nos hemos propuesto de seguir luchando para vencer nuestra ignorancia y nuestras debilidades, si seguimos buscando ser cada vez mejores hombres y buenos masones, entonces estaremos en mejores condiciones de comprender las enseñanzas de este grado y podremos descubrir la presencia del V. y V. D. A. en nosotros; desde ese momento recién estaremos en el camino que nos lleve a conocer el verdadero secreto de lo que Masonería nos enseña y que nosotros tenemos que BUSCAR y descubrir en nuestra BOVEDA SAGRADA Con la posesión de las herramientas que el Magisterio nos ha dado, con las herramientas recibidas en el Grado del Real Arco, sigamos en ese mismo afán, buscando vencernos a nosotros mismos e, internándonos en lo más profundo de nuestro ser, tratemos de encontrarnos a nosotros mismos y encontrar nuestro Yo Superior o Conciencia Divina Interna, que es el templo único, la Bóveda Sagrada donde mora el V. y V. D .A.

C. José Luis Limpias Antequera

21 de Marzo de 2012

BIBLIOGRAFIA:
LOS ARQUITECTOS. Joseph Fort Newton.
EL ARCO REAL. Su Significado Oculto. George H. Stein, Ediciones Obelisco metz.
ESOTERISMO Y SIMBOLISMO Schwaller de Lubicz , Ediciones Obelisco, España – Barcelona, Marzo 1992
COMPENDIO DE PLANCHAS . Capitulo “Excelsior” – No. 39, La Paz – Bolivia, Gestión 2002

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Comentarios

  • excelente instrucción me sirvio mucho en mi grado gracias al QH jose luis limpias

    Avatar fidel arteaga abril 6, 2022 6:50 pm

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