Categorías

Palabras para los Aprendices

En el marco de la celebración de un nuevo Día del Aprendiz en Tenida de Gran Logia, un Hermano fue invitado por la Gran Maestría a ocupar el sitial de la elocuencia.

A continuación se comparte íntegramente el trabajo leído:

«Antes de comenzar, agradezco a las Autoridades de la Gran Maestría por la Confianza depositada en mí para hacer uso de la palabra en esta Tenida Solemne de conmemoración del día del Aprendiz Masón. Intentare en esta oportunidad compartir con mis Hermanos pensamientos y sentimientos estrictamente personales acerca del Grado de Aprendiz y nuestro trabajo masónico dentro y fuera de la Orden.

Hoy, coincidiendo con el Equinoccio de Primavera, los integrantes de la Masonería representada aquí por ambas Ramas; animados por la Fe, guiados por la Esperanza y teniendo como sustento el Amor a la Orden y a la Humanidad,estamos reunidos para Celebrar el Día del Aprendiz : Símbolo del Reverdecer de la Naturaleza Humana.

Podríamos decir sin temor a equivocarnos; que la Masonería, en tanto fiel reflejo de la Naturaleza misma, crece y se renueva constantemente mediante el ingreso a sus filas de nuevos integrantes. Nuevos hombres profanos que elige de la sociedad con la finalidad de prepararlos física, moral y espiritualmente de modo que como Iniciados regresen a esa misma sociedad desde donde provienen, con nuevas capacidades e inteligencias, para hacer de ella un ámbito, donde la Libertad, la Equidad y la Justicia sean el marco propicio para la Convivencia de todos sus integrantes.

La Masonería deposita total confianza en los Hermanos proponentes y en los profanos que por ellos son elegidos para integrar nuestra Cadena Fraternal y en demostración de esa confianza plena que primero entrega el diploma que acredita la condición de Aprendiz Masón y luego comienza a prepararnos para que podamos adquirir dicho grado acorde a nuestro esfuerzo personal.

No se trata de elegir solamente a los más encumbrados del Mundo Profano para hacerlos Masones, sino de iniciar a los buenos hombres en la Orden Masónica para que sean reconocidos por sus virtudes en la sociedad donde les toque Vivir, Actuar y Liderar.

Esa es nuestra misión y jamás debemos apartarnos de tal Objetivo, porque así lo determina el Rito Escoses Antiguo y Aceptado desde el primero de sus 33 grados y lo reafirma en cada uno de los que podamos acceder acorde a nuestra gradual evolución.

La Sabiduría de nuestro rito es tal que no exige al Iniciado una carga que no pueda soportar ni le entrega herramientas que no sea capaz de manejar adecuadamente. Es por ello que, en el Grado Primero y Simbólico entrega a sus aprendices EI mazo y el Cincel.

Ambos representan a dos condiciones sin las cuales es imposible pulir la Personalidad Humana o Piedra Bruta a efectos de poder integrarla a la Gran Obra Masónica.

Porque son cualidades imprescindibles para el progreso; una inquebrantable voluntad de superación personal, así como un mínimo de inteligencia capaz de guiar esa fuerza de voluntad para poder progresar en nuestra tarea y no terminar destrozando todo lo realizado por una falta de inteligencia en la ejecución.

No me refiero al nivel intelectual que hayamos podido alcanzar en lo profano, sino a esa luz oculta en lo profundo del Alma del Hombre, que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado irá cultivando en cada uno a través del Trabajo en los Templos para hacer de esa Inteligencia Cultivada la estrella luminosa que guie el camino propio y también para poder guiar algún día el camino de aquellos que comienzan a transitarlo.

Pero todo trabajo Masónico Obedece a determinado Orden, Reglas y Principios.

El Orden, es para nosotros el Bien Supremo y condición fundamental para la labor Masónica. ÉL es quien nos Ilumina con la Sabiduría que crea, nos da la Fuerza que conserva y Templo nuestro ornamento Simbólico con la Belleza que ennoblece y perfecciona nuestro Trabajo.

La Primera y tal vez principal de las Reglas del Aprendiz es la de la Discreción y el Silencio verbal que ser Observado con la mayor Rectitud de Conducta. Porque antes de Actuar debemos tener la Prudencia necesaria para Reflexionar acerca de los mensajes que recibimos de nuestros Hermanos así como los provenientes de nuestra Voz Interior. Jamás podrá evolucionar quien no escuche la voz de su Conciencia y no tenga la Humildad para oír el consejo de sus Hermanos Mayores sin que por ello deba alienar su Libertad de Juicio. Estas reglas de conducta trascienden al Tiempo de trabajo en los Templos, porque como la Simbólica regla de 24 pulgadas nos recuerda; somos Masones las 24 horas del día ya que; la Masonería es nuestra forma de vida. Vida plena de goces y también de Disgustos que el abuso de nuestras facultades nos provoca con harta frecuencia tálamo que el Ritual ya manifiesta con claridad en el primer viaje del Aprendiz.

Para nosotros hay un Gran Principio; Ideal, Inmaterial y Único que llamamos Gran Arquitecto del Universo, sus sagradas Leyes rigen al Universo en su conjunto y a cada cosa en su detalle, y su interpretación dependerá de la concepción Moral, Filosófica o religiosa de cada Hermano siempre que ella esté exenta de todo Dogmatismo que se oponga al Libre desenvolvimiento de la Inteligencia.

Ante El y sostenidos por las Tres Grandes Luces de la Masonería hemos realizado nuestra Promesa de Honor y a su Gloria están destinados los Trabajos del Masón, ya que ninguno de los Grados que el Rito nos confiere son para nuestra gloria sino para gloria de ese Principio Creador y Único que reúne a todos los masones por la virtud con la finalidad de sellar entre una verdadera Alianza Fraternal que como Iniciados comenzamos a percibir, a vivenciar y practicar en nuestras Logias para luego propagar como el aroma del incienso a toda la Humanidad.

Podemos convenir que son las logias el primer destino de nuestro trabajo.

Ellas son, sin lugar a dudas el crisol moral, intelectual y espiritual donde se congregan las múltiples Inteligencias de los Iniciados, con la finalidad de analizar en profundidad las raíces del pensamiento del Hombre de estos tiempos, las distintas corrientes ideológicas, filosóficas y religiosas; así como aquellos nuevos arquetipos socioculturales que movilizan a los grupos humanos y motivan el accionar de los nuevos referentes que marcan el Destino de los pueblos.

La historia y la tradición nos convocan a conocer todo aquello que somos capaces de defender con nuestras vidas y también a tener pleno conocimiento de todo aquello que rechazamos moral y filosóficamente por sentirlo en las antípodas de nuestros principios. Ambos elementos: tanto las luces como las oscuras sombras que están representadas en el pavimento de mosaico, integran la esencia del Hombre y la dualidad que todo masón debe buscar reconciliar dentro de lo más profundo de su ser para poder reivindicar sagrados principios de nuestra Orden en el ámbito donde se nos convoque. Porque nuestra misión, como integrantes de esta poderosa Minoría Creativa, es involucrarnos en la sociedad para influir positivamente en su progreso.

Mis Hermanos de nada servirían el desarrollo fecundo de las ideas que se generen en las Logias a través de los Trabajos y Recreaciones de los Hermanos, si con la triple convocatoria al silencio realizada por el Venerable Maestro diéramos por finalizada nuestra labor masónica. Sería como si esa simbólica escultura que representa al masón puliéndose a sí mismo fuera una obra de arte pobre en contenido y por ende carente de sentido.

El sentido del Arte Real radica, no solo en la destreza para utilizar las herramientas, ni en las ideas que podamos descubrir detrás de nuestros símbolos; sino en el impacto positivo que ellas tengan sobre nosotros. De la misma forma la Orden espera que el contenido de nuestros Trabajos se refleje en el ejemplo de Virtud, que seamos capaces de trasmitir dentro y fuera de nuestros templos.

Como iniciados en el grado de Aprendiz nuestro domicilio simbólico es la Columna B y nuestra verdadera patria es EI Mundo. Porque es en nuestro domicilio donde como Aprendices nos educamos, nos instruimos y comenzamos a madurar masónicamente, pero es en el Mundo donde debemos emplear con discreción y humildad todo lo aprendido en nuestras Logias.

Un Mundo, que desde los orígenes mismos de la Orden ha sido para el masón, motivo de sus desvelos y destino de sus anhelos, porque si hay algo que nos debe motivar como masones son los desafíos que el Mundo nos propone constantemente.

Nuestros Rituales han sido ideados por iniciados de otros tiempos en apariencia muy lejanos en el calendario, pero que han cobrado vigencia en todos los momentos de la historia del hombre hasta nuestros días. Ellos reflejan la esencia misma de la condición humana y seguramente seguirán vigentes en futuro, ya que el Ritual le habla al Alma y al Espíritu porque la Orden sabe que este último no está sujeto a ninguna transformación a través del tiempo.

El Hombre no ha logrado aún elevarse suficientemente sobre sus pasiones inferiores, ni despojarse definitivamente de su egoísmo, de su ignorancia ni de su ambición por escalar posiciones en lo económico, lo social lo político y lo institucional. Sigue buscando la felicidad a través de sus logros materiales, y no la consigue.

Lucha apasionadamente por TENER para poder SER, olvidando que primero debe SER para poder TENER. Y, Para SER, hay que Saber SER, hay que Querer SER, hay que Atreverse a SER. Y, finalmente hay que Callar lo que Creemos SER, ya que solo la Conciencia Universal es capaz de juzgar, conocer y comprender nuestra verdadera Identidad.

Preso de sus bajas pasiones, el hombre olvida sus principios, se torna rebelde a la razón y a medida que su inteligencia se desvanece, cae en el 14 desconcierto espiritual y moral,

Los Principios Humanistas parecen estar adormecidos y no logramos recobrar definitivamente el poder de aquella palabra regeneradora, que supimos tener en otros tiempos. En consecuencia, han prosperado en la sociedad escuelas que enseñan a dividir, a aborrecer y a odiar a todo aquel que piensa diferente. Surgen nuevos operadores sociales que pretenden imponer verdades únicas, conduciendo a los menos precavidos a tomar las ideas como verdades, al tiempo que se forjan ídolos humanos, mientras se demoniza a otros. Como resultado resurge el dogmatismo que infiltrando las raíces del Libre Pensamiento, llega a dar por tierra las banderas de la laicidad. Vemos además, como se va perdiendo la capacidad de discernimiento entre la justicia y la injusticia, al punto que, algunos hombres, creyendo ocupar un trono más elevado que el de los reyes deciden quién debe vivir o quien debe morir. Otros, predicando falsas doctrinas atentan contra las sagradas leyes que determinan la naturaleza bio-psico-social de hombres, mujeres y niños que son el sustento de la integración de la familia: última barrera contra Ia desintegración social.

Al parecer, la esencia misma del corazón del hombre, no ha logrado evolucionar a la par de los avances científicos y tecnológicos. Tanto las fuerzas destructoras como las redentoras coexisten en nosotros mismos y miden permanentemente sus fuerzas. Vicio y virtud están en permanente disputa por conquistar nuestro corazón y cuando se desvanece la luz de nuestra inteligencia creadora, el oscurantismo destructor cobra fuerza en nosotros y nos aleja de la Libertad, La Justicia y la Verdad.

Si analizamos la evolución de la Humanidad a través de los tiempos y más aún, desde que el humanismo masónico ha influido en ella, superando la naturaleza humana a través de su fuerza espiritual, podremos convenir que la sociedad ha progresado en la mayoría de sus aspectos, si bien ha retrocedido en otros. Retroceso que forma parte de la evolución de todas las cosas y nos convoca a todos al Trabajo.

Trabajo que no cesará mientras el sol de la Justicia no ilumine con sus rayos el cenit del mundo, mientras el Derecho, la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad no se instalen en todo el planeta que nos fue legado para desarrollar nuestras facultades y mejorar las condiciones morales y materiales de la Humanidad.

El camino iniciático es tan largo como nuestras vidas lo permitan, o tal vez continúe más allá de nuestra vida material: eso constituye uno de los misterios del alma, que quizás algún día lleguemos a conocer.

Lo que sí sabemos es que todo nuestro trabajo comienza cuando nacemos a la vida masónica y esto ocurre el día de nuestra Iniciación al Primer Grado simbólico de la Orden y desde ese momento comenzamos a escribir las páginas del Libro del Porvenir.

Queridos Hermanos este es nuestro tiempo de actuar en la historia, una historia que ya está siendo escrita y reclama nuestro protagonismo como lo supimos hacer en todos los tiempos -No podemos detenernos en las Sendas Floridas y estar ausentes o permanecer indiferentes ante los nuevos desafíos que nos propone el mundo. Para ello debemos prepararnos; pero sabiendo siempre que para un masón es necesario esperar para emprender ni triunfar para perseverar en la defensa de sus ideales.

Recordemos que son nuestras manos y no otras las que están llamadas a levantar con honor las sagradas banderas de la Orden Masónica para que a su sombra todos juntos seamos luz y ornamento de esta querida Patria: la tradición y el futuro nos lo reclaman.

Que el Gran Arquitecto del Universo nos sea propicio en el desempeño de esta tan importante misión que nos convoca a todos juntos desde el Primer Grado hasta que llegue nuestro Último día de Vida y Dulzura!!!»

Un hermano Franc Masón

Vistas:
234
Categoría:
General

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *