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MASONERIA EN BOLIVIA

EL Perú funda la Logia “Independencia Peruana”, el 11 de Mayo de 1829, bajo los auspicios de San Juan de Jerusalem. En el año 1840, el General José Ballivián es iniciado en una Logia de Arequipa y funda en la ciudad de La Paz la Logia “Patriótica”, donde son iniciados Ex Presidentes de la República como José María Linares, Tomás Frías y Narciso Campero. En 1868, se funda en la ciudad de Tupiza la Logia “Alianza”, en plena dictadura del General Mariano Malgarejo. La Sociedad Filarmónica de Sucre, que había provocado una polémica religiosa en 1850, vuelve a tomar connotación en 1884, cuando las ideas liberales, atacadas por la Iglesia Católica, tomaron fuerza. El 16 de noviembre de 1862, varios masones bolivianos fundan en Tacna, la Logia “Constancia y Concordia” Nº 11, bajo el auspicio de la Gran Logia de Escocia con la participación de la Logia “Fraternidad y Progreso” Nº 28 del Valle de Iquique. A Zoilo Flores le cabe una destacada participación frente a la intolerancia religiosa, siendo el iniciador de la simiente de la Masonería en Bolivia, fundando varias Logias. La primera fue “Obreros del Porvenir” Nº16 de La Paz, el 30 de noviembre de 1884, bajo la obediencia del Gran Oriente del Perú. Junto a otros hermanos funda la Logia “Trabajo y Honradez” Nº 17, en Sucre, el 31 de mayo de 1885; “Orden y Libertad” Nº 18 en Oruro, el 17 de Julio de 1885; “Iris de Paz” en La Paz, el 30 de Octubre de 1885. Posteriormente, la Logia “Fénix y Colquechaca”, todas bajo el mandato de la Gran Logia del Perú.

La masonería en Antofagasta antes de 1879.

Las primeras Logias aparecidas en Antofagasta, cuando era territorio boliviano, estaban bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Antiguos, Libres y Aceptados masones del Perú.

Lo mismo ocurría con las Logias creadas en La Paz y otras ciudades. El territorio boliviano carecía de jurisdicción masónica nacional. El primer vestigio de la Masonería en Antofagasta, se puede iniciar con la Logia “Honradez y Trabajo” Nº 17, que el año 1875 trabajaba bajo los auspicios del Gran Oriente del Perú, el Primer Taller peruano en Bolivia. Manuel Sepúlveda Chavarría expresa: “El conocimiento de su existencia ha sido tanto más difícil ya que el tiempo inmisericorde ha destruido toda huella”. En un manuscrito titulado “Logias Bolivianas en 1884”, el Ex Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Luis Navarrete y López hace un análisis crítico sobre unos folletos de Liturgias e Instrucciones para los trabajos de una Logia Simbólica, bajo el auspicio del Gran Oriente del Perú, impresos en Antofagasta, en la Imprenta del Litoral, de M. Ivalde, 1875. También describe un cuadro fotográfico encabezado por un disco que reproduce el escudo boliviano y cuya borla se lee: “La primera Logia en la República de Bolivia”. Esta Logia no es otra que “Honradez y Trabajo”. Al reverso de la fotografía se leen los nombres de sus miembros retratados en ella: como Venerable Maestro figura el Dr. Eduardo H. Neill, Administrador del Hospital del Salvador; Primer Vigilante, Hernán F. Puelma, chileno que se desempeñaba como Presidente del Municipio, próspero industrial salitrero en la Pampa de Aguas Blancas e integrante del Cuerpo de Bomberos; Segundo Vigilante, Manuel T. Alcalde, funcionario de la Aduana; Orador, Manuel Alvarado, Boliviano, Administrador de la Aduana, Diputado por Antofagasta y Mejillones, Fundador del Cuerpo de Bomberos; Tesorero, Fabián O. Feliz, Hospitalario, Pedro Latorre, y Secretario de la Logia, Apolinar Aramayo.

El resto del cuadro lo conformaban el Hermano Luis Lichtenstein, alemán nacionalizado chileno, propietario de una empresa de lanchas; Luis Felipe Puelma, colaborador del Diario “El Caracolito”, que posteriormente fue Diputado y Senador. Abdón S. Ondarza Abogado, boliviano, miembro del Consejo Municipal. Cornelio Escisión Vernaza, coronel ecuatoriano, perseguido en su patria por el gobierno de García Moreno, llegado el año 1872 a Antofagasta, funda el diario “El Caracolito”, siendo el primer periódico de la naciente ciudad. Antonio Magallanes, industrial portugués; Benjamín Alcérreca, Consejero del Banco Nacional de Bolivia, fundado por Agustín Edwards; Francisco Latrille Ingeniero, hijo de Máximo y nieto de Domingo, descubridor éste de las covaderas de guano de Mejillones, administrador de la mina de plata La Descubridora de Caracoles; José María Lanza, uno de los primeros subastadores de terrenos en la Chimba, Capitán de Puerto y Jefe del Resguardo, considerado como la primera autoridad de Antofagasta. Julio Chebroux, industrial panadero; Juan Pendavis; Arturo M. Wolley, Andrés Cueto, Romualdo y Ezequiel Peña, Vicente R. Jordán, Zacarías Guerra, J. Barran, Eulogio Alcalde, José Videla, Claudio Acosta, Enrique Alze, Eugenio Espinoza, Lorenzo Rivera A., Ángel Madrid, Juan Castaños, Jorge Ude, Isauro Valdivieso C., Félix de la Paz, José Montero, Plácido Serrano, Galafio González, Carlos Galsson y Benjamín Frontaura. La actividad masónica se refleja en la fundación del Cuerpo de Bomberos, en 1875, donde hay varios masones. En ese mismo año ocurre la primera crisis de crecimiento en las reñidas elecciones Municipales, donde se enfrentan en ardorosa lucha dos corrientes poderosas: el grupo de chilenos y el de bolivianos, resultando electos tres candidatos chilenos, los hermanos Luis Felipe Puelma, Cruz Muñoz y el boliviano Abdón Ondarza.

Al fundarse el Cementerio de Antofagasta se produce el primer conflicto con la Iglesia Católica, en Agosto de 1875, cuando el cura párroco José Pizarro Mendoza rechaza los muertos que fueran protestantes, judíos, librepensadores o de alguna religión ajena a la católica. Dando respuesta el Presidente del Consejo Municipal Matías Rojas Delgado, ingeniero y periodista chileno, Jefe del Laboratorio Químico –Mineralógico, contratado por el gobierno boliviano, en parte de la respuesta le expresa: “Al formar el Cementerio de que se trata, con recursos suministrados por la masa del pueblo, sin distinción de clases ni de religión alguna, en una época que era de absoluta necesidad y en que ninguna secta religiosa se había establecido públicamente ni podía, por tanto, reclamar para si sola el uso de este Cementerio, el Municipio no tuvo más pensamiento ni objeto que proporcionar ese asilo para todos, sin exclusión alguna, cumpliendo así una obra de humanidad y de verdadera religión; y por eso lo declaró de uso común, dándole el nombre Laico y no Católico, protestante o cualquiera otra denominación que encerrara en si una exclusión, que el Municipio no podía ni quería hacer, porque como se ha dicho, no se proponía otra cosa que cumplir un fin humanitario y de caridad, proporcionando un entrenamiento general a la población”. Finaliza ofreciéndole prestar su colaboración y apoyo para que establezca un Cementerio exclusivamente católico, idea que no prosperó. Del Cementerio de Antofagasta será posteriormente Administrador ad honorem durante muchos años el masón Carlos de la Fuente Goicochea; desempeñando poco tiempo después una valiosa participación masónica en todas sus actividades, donde puso al servicio de la Orden su alma, su espíritu, su fe en los postulados masónicos. Víctor Guillermo Ewing, Ex Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, expresaba en sus recuerdos: “De las Logias del

Norte, recuerdo poco, casi nada, pero de las de Antofagasta conservo mejor memoria. No olvido que me extrañó mucho que, no obstante el gran auge que en ese tiempo había alcanzado ese puerto, no hubiera en él ninguna Logia masónica, exceptuando una inglesa. Principié una larga correspondencia con el hermano Carlos de la Fuente Goicochea, en quien tuve un auxiliar valiosísimo. El reunió a los hermanos que allá quedaban de la “Unión y Cultura” Nº14 y a otros hermanos, e iniciaron los trámites de rigor para levantar nuevamente las Columnas de ese Taller. La Instalación dio lugar a una fiesta memorable y desde entonces, hasta cuando dejé el cargo, esa Logia trabajó en forma destacadísima. En ella se iniciaron varios profanos venidos de Bolivia y de ahí nació la idea de fundar la masonería boliviana. Gran parte de esa labor correspondió a De la Fuente, y la Comisión que designé para ir a instalarla fue presidida por él. Mucho encargué hacer presente que la Gran Logia de Chile procedía a tomar posesión masónica de un país en el cual ningún poder tenía Logia establecida; que lo hacía a petición de un grupo de hermanos radicados en Bolivia, con la expresa condición de que a la mayor brevedad se fundaran tres Logias más, a fin de proceder a instalar la Gran Logia de Bolivia. Como recuerdo de la instalación de la primera Logia me fue enviada una valiosa Pluma de oro, con la cual se firmó la documentación correspondiente al acto”. En 1876 por iniciativa de la Logia se funda una Sociedad de Instrucción Primaria que presentó útiles servicios. Formaron el Directorio los masones Hernán F. Puelma, Francisco Bascuñan Valdés, Francisco Latrille, Luis F. Puelma y Apolinar Aramayo; esta Sociedad dejó de funcionar por la guerra que estalla el año 1879, también abate Columnas la Logia “Honradez y Trabajo” Nº17.

Manuel Sepúlveda Chavarría expresa: “La guerra que estalla en 1879, abate las Columnas de la incipiente Logia, borrando sus rastros como si el viento calameño, abandonando sus nidales de Oriente, hubiere descendido como un alud, arrasándolo todo a su paso. La Masonería, ciencia del espíritu y del corazón, es incompatible con la violencia”. En la descripción de Antofagasta correspondiente al año 1879, que hace Vidal Gormáz 19 , dice: “El piso de la ciudad es medranoso y pesado; las casas son poco vistosas, construidas de madera y de ordinario mal pintadas y cubiertas de polvo, todo lo cual les da un aspecto monótono y poco agradable al viajero. Sin embargo, no carece de algunos edificios pintorescos y de buen gusto. Cuenta con una aduana, una iglesia, un teatro, un mercado y también, un comercio bastante activo”.

Masones chilenos en Caracoles, antes de la guerra de 1879

Se cernía en el litoral boliviano la guerra, que habrá de estallar en 1879. La suerte de los chilenos dedicados al trabajo minero, era ingrata en aquella región por varios motivos. El año 1876, el masón Juan Agustín Palazuelo en compañía de los también masones Enrique Villegas E., Benjamín Navarrete V., José María Walter, Francisco M. de Olivera y Pedro Godoy, que vivían en Caracoles, se reunieron en casa de Palazuelo para tratar la situación lamentable creada a los peones, operarios y empresarios chilenos, mediante la actitud hostil de las autoridades subalternas de aquella localidad. En esa reunión habló Palazuelo de la formación de una sociedad que reuniera a todos los compatriotas y que tendría por fines el socorro mutuo entre sus socios, el someter al arbitraje de ellos mismos las cuestiones que surgieran por causa de los

19 “Fundación de Antofagasta”. Francisco Vidal Gormáz

intereses chilenos y la práctica de la fraternidad y de comunes propósitos. El arbitraje que se proponía, buscaba solucionar la errada y odiosa administración de Justicia que las autoridades respectivas desempeñaban. Se formó la Sociedad o Club “La Patria” que tenía por objeto la protección mutua de todos los asociados, tanto en beneficio de sus intereses, como de sus derechos y personas. Ella prescindía de intervenir en la política del país y en las creencias religiosas de cada uno de sus miembros. En sus reuniones se prohibía tratar sobre esas materias. Todo socio sometía forzosamente cualquier situación comercial, de minas o personal que tuviera con otro miembro, el fallo de un jurado de árbitros nombrados del seno de la sociedad por los mismos interesados o por el Directorio en subsidio. La protección entre los socios consistía en procurar alivio al socio enfermo, ocupación al socio que de ella careciere y defensa de sus derechos en conformidad con las leyes. El primer Directorio de “La Patria” fue constituido por Enrique Villegas Encalada, que desempeñaba el Consulado Chileno, Juan Agustín Palazuelo, Benjamín Navarrete, Luis Lichteinsten, José María Walter y Francisco M. de Olivera. Palazuelo alimentaba la idea de renovar un movimiento revolucionario que había abortado poco antes del conflicto bélico y que tendería a la anexión de Antofagasta a la soberanía chilena. El jefe boliviano Juan Granier dirigía el 24 de noviembre de 1876 al Comandante General de la Chimba una nota que decía: “Hay una asociación denominada La Patria cuya desembozada tendencia es la de erigir en Estado, una Patria, con gobierno y autoridades independientes, impuestas sobre el gobierno y autoridades de Bolivia”.

A raíz de un accidente de un barretero que falleció en el pique en la mina Santa Fe, se reunió en el acto el Directorio de “La Patria” y acordó los honores al miembro de la Sociedad masón Aniceto Sánchez. Producto de este acto la Sociedad “La Patria” se convirtió en un centro muy poderoso por el número de socios, alcanzando pocos días de tranquilidad y de respeto para sus derechos; pronto volvieron a recrudecer las hostilidades y atentados que siguieron en aumento hasta que estalló la guerra. Por lo que se puede analizar que las características de “La Patria” fundada por masones como Palazuelo, Villegas y Navarrete, se puede apreciar un reflejo de una organización masónica. O

Los orígenes de la Gran Logia de Bolivia

El 5 de Julio de 1888, en Antofagasta, se reúnen catorce masones de diversas Logias y Ritos, de cinco nacionalidades diferentes para levantar Columnas de una Logia masónica: “Unión y Cultura” Nº14. Son Antonio Magallanes, portugués, comerciante; David Martínez Gálvez, ingeniero; Tomas Stillmann, ingeniero mecánico; Benjamín Navarro, abogado; Segundo Fajardo, comisario de policía; Domingo García, jefe de telégrafo; Desiderio Gambia, ingeniero mecánico; Juan Sommerville, ingeniero mecánico; todos chilenos. Juan Barnett, comerciante, dueño de la primera fábrica de gas de Antofagasta; Robert Brusswing, farmacéutico inglés; Jules Chebroux, comerciante francés; y Juan Courtner, maquinista holandés. Es elegido Venerable Maestro don Antonio Magallanes, que solo desempeñó el cargo 71 días, siendo elegido reemplazado por David Martínez Gálvez, dándole fuerza y vigor

a los trabajos de la Logia, e intentando revivir la Sociedad de Instrucción Primaria, desaparecida a raíz de la guerra. El 13 de abril de 1890, la Logia recibe su Carta Constitutiva, acordada por el Consejo del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, el 14 de enero de 1889, y extendida por Decreto del Gran Maestro. El tercer Venerable Maestro es Eduardo Le Fort Benavides, medico chileno, nacido en Quillota en 1854. Iniciado en la Logia Nº14, en 1889, durante su mandato hace esfuerzos denodados para superar el grave problema político que se avecinaba en el país, la Guerra Civil de 1891, que hace abatir Columna a la Logia. Manuel Sepúlveda Chavarría dice: “El ambiente profano estaba caldeado al rojo con motivo de las controversias entre balmacedistas y congresistas, las que se transformarán en una cruenta guerra civil, hálito que penetra en el Templo, destruyendo la fraternidad”. Sucede a Le Fort, don Gabriel González Pérez, siendo su mandato desafortunado, por los odios revolucionarios. Se funda una nueva Logia, la “Progress” Nº812 dependiente de la Gran Logia de Escocia, la que acoge a los hermanos de habla inglesa, los que se retiran de la Logia Nº14”. Manuel Sepúlveda Chavarría expresa: “Su cuadro queda formado sólo por catorce miembros, de ellos, varios residen fuera del Valle. No se tiene ya el número de Maestros exigidos por la Constitución para celebrar Tenidas, y, por otra parte, ausentes del Valle las tres primeras luces del Taller, se piensa en la elección de dignatarios provisorios, pero los señalados declinan el honor: ha cundido el desaliento en las Columnas. El Secretario, H. Robert J. Rees, hace un inventario de los bienes de la Logia Nº 14 y los entrega a la Logia “Progress”. Se termina el primer intento de fundar un Taller en el Valle de

Antofagasta, vinculado a la Gran Logia de Chile, al caer en sueño la Logia “Unión y Cultura” Nº14”. En 1914, se reactiva la antigua Logia peruana “Honradez y Trabajo”. Esta Logia fue creada en Sucre, en 1885, y trabajó durante la primera parte de su existencia bajo la obediencia de la Gran Logia de Perú, que le concedió su Carta Constitutiva por Decreto de 12 de abril del mismo año. Esta Carta Constitutiva no existe ya, desgraciadamente, y nuestras múltiples diligencias ante la Gran Logia de Lima no han podido conseguir que se nos expida un duplicado de ella. Ignoramos por otra parte, si nuestra correspondencia, dirigida a esta autoridad masónica, por la vía de masones que nos habían sido recomendados en Lima, ha llegado a poder de aquella Gran Logia. Cedemos la palabra en este punto a los distinguidos hermanos que, el 9 de marzo de 1917, enviaron a Santiago una comunicación en que decían: “Hasta ahora, nuestras diligencias no han alcanzado ningún resultado práctico y hemos decidido dirigirnos a la Gran Logia de Chile, persuadidos de que encontraremos bajo su obediencia todo el apoyo y la autoridad moral que permita a nuestra asociación conservar su verdadero carácter de Logia y asegurarle relaciones en todas las Logias regulares”. “Con el propósito de asegurar a nuestro taller una vitalidad evidente y efectiva, haciéndolo depender de una Gran Logia que manifiesta actualmente una poderosa actividad; con el fin; también, de trabajar bajo la misma dirección que nuestras hermanas Logias de Potosí y La Paz y con el deseo de ver terminada una situación, anormal para nosotros, creada a consecuencia de la dificultad que resulta del alejamiento y falta de relaciones fáciles con la Gran Logia del Perú, de la cual nuestra Logia era dependiente, nos permitimos solicitar nuestro paso a la obediencia de la Gran Logia de Chile”.

Así, después de un largo sueño, la Logia “Honradez y Trabajo” renovó su actividad a fines de 1914, gracias a la iniciativa de los hermanos que se encontraban, en ese momento, reunidos en Sucre, deseosos de ver reconstituido el medio masónico disuelto por las circunstancias y el tiempo. La Logia se puso inmediatamente en relación de la Gran Logia de Lima, con el Objeto de obtener: 1. La facultad de reanudar sus labores. 2. Copias de los últimos edictos del muy Respetable Gran

Comendador y los modernos estatutos de La Gran Logia. 3. Un duplicado de nuestra antigua Carta Constitutiva. 4. Informes y datos concernientes al monto de las cuotas que adeudábamos y debíamos pagar a La Gran Logia, así como el costo de los nuevos ejemplares de Estatutos, duplicado de la Carta Patente, Diplomas, etc., y 5. Una correspondencia seria y continuada con la Gran Logia. El 7 de diciembre de 1928, Logia “Honradez y Trabajo” Nº52 de Sucre eligió Venerable Maestro al Dr. Agustín Iturricha. Este dirigirá al Gran Secretario de la Gran Logia de Chile, Agustín Vigorena Rivera, una carta donde expresa: “Ha sido un anhelo largamente acariciado por La Gran Logia de Chile constituir en la vecina República de Bolivia un Poder Masónico autónomo e independiente. El floreciente estado de la Francmasonería en ese país, ha hecho surgir en otras naciones la aspiración de constituir un Poder Autónomo e Independiente, aspiración que coincide con la nuestra”. Producto de ese hecho, la Gran Logia del Perú protestó ante los Altos Poderes Masónicos del mundo por los atentados cometidos por la Masonería y pueblo chileno contra los masones y profanos peruanos en los territorios de Tacna, Arica y Tarapacá.

La Revista La Verdad de 15 de octubre de 1919, página 161 dice. “En la página 8 de este folleto leemos: “Son los masones chilenos los que usurparon nuestras logias de Bolivia” –Chileans Masons…usurped our Lodges of Bolivia”. Una afirmación peruana, y, por lo tanto, una inexactitud, que los masones bolivianos se encargaron anticipadamente de desvirtuar. Diremos con los documentos masónicos a la vista lo que hay en este asunto”. “Solamente tres Logias han trabajado y trabajan en la actualidad en el territorio de la República de Bolivia con Carta Constitutiva otorgada por la Gran Logia de Chile”. “En Potosí se fundó la primera Logia el 17 de enero de 1913, “Honor y Prudencia” Nº44, integrada por tres ingleses, dos escoceses, dos chilenos, un francés, un alemán, un italiano, y un dálmata. Eran un personal cosmopolita y en cuanto a las Logias de que habían formado parte, podemos decir que cuatro pertenecían a Logias de la Obediencia del Poder Masónico de Chile, otro pertenecía a una Logia inglesa que funciona en nuestro país y los restantes venían de Logias de otros países”. “¿Qué le hemos usurpado a La Gran Logia del Perú en Potosí los masones chilenos? No había Logia Peruana ni de nacionalidad alguna en esa ciudad y esta circunstancia se debió en parte muy importante que se organizara nuestra Logia Nº 4. El alma de esa Logia fue un masón de nacionalidad alemana, que pertenecía a una de nuestras Logias establecidas en Antofagasta. La Gran Logia de Chile, antes de autorizar a ese hermano a que diera paso alguno encaminado a fundar la Logia, tomó todas las medidas a su alcance para que los procedimientos se ajustaran a la más severa corrección”. En la página 164 de la misma Revista dice: “La Masonería chilena no ha usurpado a la peruana sus Logias en Bolivia. Naturalmente que la Gran Logia de Chile vio complacidísima la solicitud de la Logia compuesta por

hermanos de gran significación y ubicada en la capital de la República hermana; porque veía aproximarse el deseado momento de impulsar su proyecto de contribuir a la formación del Poder Masónico Nacional en Bolivia, que pudiera en seguida unificar las actividades masónicas e imprimirles el rumbo más adecuado a las conveniencias del país, no siendo esto último hacedero mientras se mantuvieran las Logias bolivianas bajo la jurisdicción de Poderes Masones extranjeros”. “Esta relación de hechos por firmas respetabilísimas, justifica el paso que dio las Logia “Honradez y Trabajo”; explica en gran parte la clausura de las Logias peruanas de Tacna, Arica e Iquique y comprueba la sin razón del ataque de la Gran Logia del Perú contra la de Chile”. “¿Se hubiera querido que antes de aceptar la solicitud de “Honradez y Trabajo”, diéramos aviso a la Gran Logia del Perú, y le pidiéramos la venia? Nada nos obliga a caer en semejante ingenuidad; la Constitución Masónica de la Gran Logia de Chile tiene señalados los trámites que en semejantes casos inciden y se llenaron. En cambio, sabíamos que en la Gran Logia Peruana se había sepultado a poco de morir el Gran Maestro Crosby; no nos había contestado varias comunicaciones que le habíamos dirigido después del fallecimiento de este hermano; ninguna correspondencia extranjera merecía en Lima un simple acuse de recibo; el Supremo Consejo del grado 33º para el Perú no se recataba de manifestar a los visitantes de la ciudad del Rimac que esa Gran Logia era un mito, amén de haber tenido origen espurio”. “En la actualidad la Gran Logia de Chile auspicia con vivo interés los pasos que se dan en Bolivia para organizar la Gran Logia; y en esto, como en cuanto ha hecho en la República vecina, tiene una mirada patriótica que no quiere ocultar a nadie: la de mantener siempre la mayor afinidad con la

Masonería boliviana para contribuir a la más sincera unión entre uno y otro pueblo”. El quehacer masónico poco a poco iba resurgiendo. Norberto Galdós solicita a la Gran Logia de Chile autorización para fundar una Logia en el Valle de Cochabamba. La petición de Galdós fue autorizada por el Consejo de la Gran Logia de Chile, y el Decreto expresa: “Que el territorio masónico de la República de Bolivia se halla vacante”. A esta Logia se denominó “Tunari” con el Nº66. El Valle de Oruro procede ha solicitar a la Gran Logia de Chile por intermedio del Gran Delegado Regional para Bolivia, Norberto Galdós, la fundación de la Logia “Adolfo Ballivián” Nº67. Manuel Sepúlveda Chavaría, en sus “Crónicas de la Masonería Chilena”, página 229, Tomo IV, la reproduce: “Teniendo presente vuestros nobles y generosos ofrecimientos, reiterados en muchas ocasiones desde hace varios años, de darnos facilidades y ayudarnos para la creación de la Gran Logia de Bolivia, esta, vuestra Delegación Regional, ha puesto su mayor empeño en fomentar la máxima expansión de nuestra Institución y procurar la formación de nuevas Logias dentro de su jurisdicción, con el propósito de realizar el objetivo anhelado desde hace tanto tiempo”. La fundación es aprobada por Decreto de la Gran Maestría Chilena, el 20 de noviembre de 1928. Los acontecimientos políticos bolivianos ocurridos en 1920, donde hubo que cerrar todas las Logias que trabajaban bajo la dirección de la Gran Logia de Chile, produjeron un retroceso notable en el progreso alcanzado y la postergación indefinida del cumplimiento de fundar una Gran Logia.

Fundación de la Gran Logia de Bolivia

El interés y anhelo de los masones bolivianos, era fundar lo antes posible la Gran Logia de Bolivia. En el mes de noviembre de 1928, se celebró en La Paz, con la asistencia de Delegados de la Logia Nº67 y otras Logias dependiente de la Gran Logia de Chile, una Primera Tenida de la Asamblea de la Gran Logia de Bolivia, en Instancia de Construcción, que revestiría especial importancia. Sepúlveda Chavarría, en su Tomo IV de las Crónicas, página 233, expresa: “Concurrieron a dicho Congreso las siete Logias que trabajan en el país bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Chile, y la Bolívar de Cobija, dependiente del Gran Oriente de Paraná, Brasil. Se aprobó en debida forma el proyecto de Constitución de la Gran Logia de Bolivia y se la juró solemnemente, acordándose ratificar tal ceremonia cuando sea aprobada por la Gran Logia de Chile. Se designó, además, al personal provisorio, habiendo sido elegido Venerable Maestro en instancia el M:.Q:.H:. Norberto Galdós Ballivián. Es halagador, agregó el documento, para el sentimiento masónico boliviano presentarse ante los demás Poderes del Orbe como autónomo e independiente, para afrontar con propia personería las cuestiones que interesan a nuestra nacionalidad, logrando para ella reputación mayor”. La pujante actividad masónica de un grupo de hermanos de la Logia “Illimani” Nº49 decidió fundar la Logia “Mariscal de Ayacucho” Nº68 en el Valle de la Paz, el 9 de octubre de 1928, solicitando su autorización a la Gran Logia de Chile, la que fue aceptada. Sepúlveda Chavarría dice en sus Crónicas, Tomo IV, página 235: “La nueva Logia pasará a integrar, en breve plazo, la base y fundamento del nuevo poder masónico constituido en el concierto de la fraternidad universal: la Gran Logia de Bolivia, elevado propósito de la Masonería Chilena”.

Varios hermanos ingleses que pertenecían a la Logia “Illimani” solicitan a la Gran Logia de Chile, fundar una Logia de habla inglesa en el Valle de La Paz, cuyo nombre sería “Highest Andes Lodge”, cuyos trabajos serían en el Rito York. El 2 de octubre de 1929, el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile confirió la Carta Constitutiva, limitándose a cambiar el nombre propuesto por el de Logia “Anglo Bolivian” Nº69. El 27 de mayo de 1929, la Asamblea General Ordinaria de la Gran Logia de Chile aprueba una resolución, por medio de la cual autoriza al Gran Maestro conceder, cuando lo soliciten, la autorización necesaria a las Logias de su obediencia, que trabajan en territorio boliviano, para que puedan segregarse y formar la Gran Logia de la República de Bolivia y otorgar a esta la Carta Constitutiva correspondiente. Al conocerse esta decisión, fue tramitada por hermanos de los Talleres bolivianos, el 22 de Julio de 1929, por decisión de las Siete Logias bajo la Obediencia de La Gran Logia de Chile, que trabajaban en el territorio boliviano, se conforma el “Comité Central de Organización de la Gran Logia de Bolivia”. Se elige al Directorio, el mismo que es compuesto de la siguiente manera:

Presidente: William Hermanowics Vicepresidente: William Pickwoad Secretario: Filiberto Osorio Secretario Adjunto: Héctor Ormachea Z. Vocal: Federico Martins Consultor: Norberto Galdós B.

Este organismo fue encargado de elaborar toda la documentación legal y realizar las negociaciones y los trámites

requeridos para la fundación de la Gran Logia de Bolivia. El 4 de noviembre de 1929, el Comité emite la respectiva Circular, convocando a la Asamblea General Constitutiva y Fundación para el 20 del ese mes, en el Valle de La Paz. El 20 de noviembre de 1929, en la Gran Asamblea General realizada en el Valle de La Paz, bajo la Presidencia de William Hermanowics, Venerable Maestro de la Logia “Illimani” Nº 49 y Presidente del Comité Central Organización se funda la Gran Logia de Bolivia. En la oportunidad fue elegido como Serenísimo Gran Maestro Provisional de la Gran Logia de Bolivia en instancia, Norberto Galdós Ballivián, Gran Delegado Regional de la Gran Logia de Chile y miembro de la Logia “Illimani” Nº49. Concurrieron a este encuentro masónico constitutivo, los Venerables Maestros representantes y hermanos de las siete Logias fundadoras del Oriente Boliviano, para dar lectura a la autorización de la Gran Logia de Chile para segregarse y formar la Gran Logia de la República de Bolivia, y también para enviar un telegrama de agradecimiento por la decidida y eficaz colaboración a los ideales acariciados por los Masones bolivianos al Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Héctor Boccardo Benvenuto. Parte de la Gran Oficialidad quedó compuesta por los siguientes masones:

Diputado Gran Maestro: Filiberto Osorio Gran Primer Teniente: William Pickwoad Gran Segundo Teniente: Federico Martins Gran Orador: William Hermanowics Gran Secretario: Abelardo Ibáñez B. Gran Diputado: Vicente Fabián Santibañez

El 12 de abril de 1930, La Gran Logia de Chile, en el Oriente de Santiago, emite el Decreto Nº261, firmado por el Gran Maestro, Héctor Boccardo B., por medio del cual se autoriza la segregación de las siete Logias bajo su obediencia, concediendo a la Gran Logia de Bolivia su Carta Constitutiva y nombrando a una Comisión para la entrega de la misma. De esta manera, después de más de cuatro meses de trabajo en Instancias, logra su independencia al ser reconocida como un Poder Masónico del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Regular, Soberano e Independiente, con amplia jurisdicción sobre los Tres Grados Simbólicos en todo el territorio de la República de Bolivia.

El Decreto señala: GRAN LOGIA DE CHILE S:. F:. U:. Nº26

Oriente de Santiago 12 de Abril de 1930 Nos, Héctor Boccardo, Gran Maestro de la Gran Logia de Chile. Vistos: 1. El acuerdo de la Gran Logia de Chile en Asamblea

General Ordinaria de 27 de Mayo de 1929, dice: “El Gran

Maestro, previo acuerdo de su Consejo, podrá conceder, cuando la soliciten, la autorización necesaria a las Logias de nuestra Obediencia que trabajan en la República de

Bolivia y otorgar a ésta la Carta Constitutiva correspondiente”. 2. El acuerdo del Consejo del Gran Maestro de 3 de Febrero de 1930, que dice: “Autorizar la segregación de la Gran

Logia de Chile de los siguientes Talleres: Honor y

Prudencia Nº44 del Valle de Potosí, con Carta

3.

4.

5. Constitutiva de 17 de Enero de 1913; Illimani Nº49 del Valle de La Paz, con Carta Constitutiva de 4 de Enero de 1918; Honradez y Trabajo Nº52 del Valle de Sucre, con Carta Constitutiva el 7 de Agosto de 1917; Tunari Nº66 del Valle de Cochabamba, autorizados sus trabajos en instancia por Decreto Nº124 de Noviembre de 1928; Adolfo Ballivián Nº67 del Valle de Oruro, con Carta Constitutiva de 6 de Noviembre de 1929; Mariscal de Ayacucho Nº68 del Valle de La Paz, con Carta Constitutiva de 28 de Septiembre de 1929 y Anglo Bolivian Nº 69 del Valle de La Paz, con Carta Constitutiva de 2 de Octubre de 1929, para formar la GRAN LOGIA DE BOLIVIA. Que todas estas Logias están trabajando regularmente bajo nuestra Obediencia y que hasta la fecha el territorio de la República está masónicamente inoculado, porque no existe un Poder Masónico Nacional. Vista la petición acordada por los Delegados y Diputados de las expresadas Logias, en la sesión celebrada en la ciudad de La Paz el 20 de Noviembre de 1929, por el Comité Central de Organización de La Gran Logia de Bolivia, y Lo informado por el Gran Delegado para Bolivia en comunicación de 7 de Enero de 1930.

Decretamos:

1.

2. Autorizase a las Respetables Logias Nº 44, 49, 52, 66, 67, 68 y 69 para segregarse de La Gran Logia de Chile con el fin de formar LA GRAN LOGIA DE BOLIVIA. Concédase a LA GRAN LOGIA DE BOLIVIA la CARTA CONSTITUTIVA que autoriza sus trabajos y la reconoce

3.

4. como un Poder Masónico del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, regular soberano e independiente con amplia jurisdicción sobre los tres grados simbólicos en todo el territorio de la República de Bolivia. Comuníquese a todos los Poderes Masónicos con que nuestra Gran Logia mantiene relaciones de amistad y correspondencia. Nombrase una Comisión presidida por el Ilustre y Querido Hermano Héctor Boccardo, Gran Maestro de La Gran Logia de Chile, y compuesta de los Queridos Hermanos Agustín Vigorena R., Gran Delegado Regional y Gran Oficial de Honor de la Gran Logia de Chile y Guillermo Lorca F., Miembro del Tribunal de Honor de la Gran Logia de Chile, para que proceda a hacer entrega a LA GRAN LOGIA DE BOLIVIA de la CARTA CONSTITUTIVA.

CARTA CONSTITUTIVA DE LA GRAN LOGIA DE BOLIVIA

GRAN LOGIA DE CHILE Salud Fuerza Unión

A todos los que la presente vieren.

En vista de la petición que nos ha sido formulada por las Respetables Logias de nuestra Obediencia “Honor y Prudencia” Nº44 del Valle de Potosí, “Illimani” Nº49 del Valle de La Paz, “Honradez y Trabajo” Nº52 del Valle de Oruro, “Mariscal de Ayacucho” Nº68 del Valle de La Paz y “Anglo Bolivian” Nº69 de Valle de La Paz, que trabajan en el territorio de la República de Bolivia, con el fin de constituir y erigir una Gran Logia Simbólica soberana e independiente para trabajar

en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en los tres grados simbólicos, para la prosperidad de la Francmasonería y el bienestar de la Humanidad; y confinado en la Prudencia y Fidelidad masónicas de las indicadas Logias, por la presente las

Autorizamos

Como Cuerpo Masónico del Rito Escocés Antiguo y Aceptado soberano e independiente, con amplia jurisdicción sobre los tres grados simbólicos en el Territorio de la República de Bolivia, masónicamente inoculado porque no existe Poder Masónico nacional. Damos, así, cumplimiento a lo acordado por la Asamblea Ordinaria de la Gran Logia de Chile con fecha 27 de Mayo de 1929 y por el Consejo del Gran Maestro con fecha 3 de Febrero de 1930. En fe de lo cual firmamos de nuestra mano y sellamos con nuestro sello en el Oriente de Santiago a doce días del mes de Abril del año mil novecientos treinta (E:. V:.).

a) Gran Logia de Bolivia Las Logias Fundadoras fueron de los dos Ritos: Rito Escocés Antiguo y Aceptado

Honor y Prudencia Nº1 Illimani Nº2 Honradez y Trabajo Nº3 Tunari Nº4 Adolfo Ballivián Nº5 Mariscal de Ayacucho Nº6

b) Rito de York

Anglo Bolivian Nº7 En la época de la fundación ya existía la Logia “Obreros del Porvenir” Nº16 del Rito de York, que dependía del Gran Oriente del Perú, fundada el 30 de noviembre de 1884, por el hermano Zoilo Flores Aponte. El 10 de enero de 1931 se realiza la Asamblea Extraordinaria con la asistencia de los Grandes Dignatarios y Grandes Oficiales, así como los representantes de las siete Logias fundadoras. Se procede a la elección del Segundo Gran Maestro; el escrutinio de los votos emitidos por los hermanos de las diferentes Logias, dio como resultado el empate de los hermanos Norberto Galdós Ballivián y Filiberto Osorio Téllez. Se procedió a sorteo para dirimir quien sería el nuevo Gran Maestro, procedimiento que favoreció al hermano Filiberto Osorio Téllez, el que tomó posesión de su cargo y continuó con la organización de la Gran Logia, para que ésta fuese Instalada y Consagrada ese año. La Nueva Oficialidad por efecto de la elección fue la siguiente: c) Gran Maestro Filiberto Osorio T. d) Diputado Gran Maestro Federico Martins e) Gran Secretario Juan Manuel de la Quintana f) Gran Secretario Adjunto Fidel D. Montoya g) Gran Tesorero Anselmo López H.

El miércoles 24 de junio de 1931, a las 20:00 horas, en Asamblea Ordinaria de Pentecostés y en Solemne Tenida de Primer Grado, la Comisión Especial designada por la Gran Logia de Chile, instaló oficialmente a la Gran Logia de Bolivia

y a su Gran Oficialidad, recibiendo el juramento del nuevo Gran Maestro, Filiberto Osorio T., además de entregar la respectiva Carta Constitutiva. La ceremonia fue normada por el Decreto Nº7 de 25 de mayo de 1931, firmado por el Gran Maestro Accidental, Federico Martins, quien, como Gran Primer Vigilante, fue designado por el titular en ese cargo, por el impedimento legal del Gran Maestro Adjunto y del Gran Diputado Gran Maestro y la necesidad de encomendar la Gran Maestría al Gran Primer Vigilante, de acuerdo con lo dispuesto por los artículos 64 y 70 de la Constitución de la Gran Logia de Bolivia. Después de la apertura de los trabajos en el Templo, por el Gran Maestro Filiberto Osorio T., se presentó la Comisión Especial nombrada por la Gran Logia de Chile, la que fue recibida bajo Bóveda de Acero, siendo acompañados sus miembros hasta el Oriente, después de haber recibido Norberto Galdós Ballivián el Mallete, de parte del Gran Maestro de la Gran Logia de Bolivia. El Presidente de la Comisión, hermano Norberto Galdós Ballivián, saludó a la Asamblea en nombre de la Gran Logia de Chile, luego de haber hecho entrega de los poderes al Gran Orador. Posteriormente, se dio lectura al Decreto Nº 100 de 30 de abril, de la Gran Logia de Chile, en el que designa a la Comisión Instaladora, compuesta por Norberto Galdós Ballivián, Federico Martins, William A. Pickwoad y Anselmo López. Luego, la Gran Logia de Bolivia fue Consagrada con la Solemnidad del Rito, instalándose a los Grandes Dignatarios y Grandes Oficiales. El Presidente de la Comisión entregó la Carta Constitutiva expedida en Santiago, el 1 de Abril de 1930, según Decreto de 27 de Mayo de 1929 y por Decreto del Consejo del Gran Maestro de Chile de 3 de Febrero de 1930, mediante la cual se declaraba la autonomía de las Logias que funcionaban en el

territorio de Bolivia bajo su jurisdicción con los Números 44, 49, 52, 66, 67, 69, las que, previas formalidades de Reglamento, habían expresado a dicha Gran Logia el deseo de constituirse en Cuerpo Soberano e Independiente para trabajar en la República de Bolivia, bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, conforme a los antiguos y legítimos Linderos de la masonería, en unión de otras Logias existentes de ajena jurisdicción con las que en el futuro se fundasen bajo la dirección de su propia Gran Logia, con residencia en el Oriente de La Paz. La Logia “Anglo Bolivian” Nº69 quedó autorizada para trabajar en el Rito de York. Los miembros de la Comisión Instaladora de la Gran Logia de Chile, fueron merecedores de una Medalla Conmemorativa, con licencia para que las usen en todas las Ceremonias Masónicas a que en el futuro asistan, como recuerdo de tan alto y excepcional cometido de aquel Poder Masónico y reconocimiento de sus eminentes servicios prestados a la Masonería Boliviana. Se confirió el título de Miembros de Honor de la Gran Logia de Bolivia y la Medalla Conmemorativa a los hermanos de la Gran Logia de Chile, Héctor Boccardo, Armando Quezada Acharán y Eugenio Matte H., por sus eminentes servicios a la Masonería, contribuyendo con sus altas luces, virtudes masónicas y tesonera labor a la fundación de la Gran Logia de Bolivia. Debido a los acontecimientos políticos la Comisión Instaladora presidida por el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, no pudo cumplir su deseo de concurrir hasta el Oriente de La Paz, para cumplir con su cometido y con las disposiciones emanadas mediante Decreto de 12 de abril de 1930. En el Decreto Nº100 de 30 Abril de 1931, firmado por el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Eugenio Matte H., donde expresa la imposibilidad que ha tenido la Comisión designada para la Instalación y hacer entrega a la Gran Logia de

Bolivia de la Carta Constitutiva; y las reiteradas peticiones que nos han sido hechas por la Gran Logia de Bolivia y por varios hermanos, y la necesidad de dar cumplido término a lo acordado por la Gran Logia de Chile en su Asamblea General Ordinaria de 27 de Mayo de 1929, y el acuerdo del Consejo del Gran Maestro de 3 de Febrero de 1930, se designa a otra Comisión Oficial. En el Artículo Primero del Decreto se designa una Comisión que presidirá el hermano Norberto Galdós B., y compuesta de los hermanos William A. Pickwoad, Federico Martins y Anselmo López H., para que en la Asamblea de Pentecostés haga entrega de la Carta Constitutiva a la Gran Logia de Bolivia, después que su Gran Maestro haya presentado el juramento constitucional y haya recibido el de los Grandes Dignatarios y Grandes Oficiales. Fueron ocho las Logias, con un total de 380 hermanos, las que participaron en la Instalación de La Gran Logia de Bolivia, que se realizó el 24 de junio de 1931. Desde la fundación el 20 de noviembre de 1929, a las Siete Fundadoras se incrementó la del Valle de Uyuni, “Esfuerzo” Nº 9, a la que se le había entregado su Carta Constitutiva, que la hacía Regular, Justa y Perfecta, además de la primera Consagrada bajo su Obediencia. Se mantuvo el Número ocho para la Logia “Bolívar” del Valle de Cobija, cuya afiliación se encontraba en trámite, después de segregarse del Gran Oriente del Brasil, al que pertenecía desde 1912. Con la nueva numeración, de acuerdo a su antigüedad y a las Cartas Constitutivas que les fueron entregadas por la Gran Logia de Bolivia, después que estas, las primeras siete, se segregaron de la Gran Logia de Chile. El 16 de diciembre de 1931, La Gran Logia de Bolivia, crea Delegaciones Regionales en el territorio de la Obediencia, dentro de un proceso de identificación y unificación de los

cuerpos orgánicos y de los hermanos dispersos en el territorio nacional. El Decreto fue firmado por el Gran Maestro, Filiberto Osorio Téllez, en su Artículo Primero expresa: Créanse las siguientes Declaraciones Regionales en el territorio de la Obediencia, mientras el cuidar de los intereses y la prosperidad de la Orden masónica, así lo requieran: 1. Oruro y Unicía 2. Cochabamba, Uyuni y Tupiza 3. Potosí y Sucre En el mes de septiembre de 1933, aparece el Primer Número del Boletín de la Gran Logia de Bolivia. La creación de este órgano es la necesidad de dotar a la dirección de la Orden de un órgano de información, de difusión y propaganda e ideales entre las Logias de su Obediencia, que sirva al mismo tiempo de lazo de unión y como un medio de relación y acercamiento con los Poderes Masónicos Extranjeros. Señala además este Decreto que es obligación su adquisición por todos los componentes de los Talleres, a una suma de 0,20 centavos de Bolivianos, por ejemplar. En su Primer Número señala: “Nace este Boletín en el corazón de la masonería boliviana, como resultado de un hondo anhelo colectivo que se ha intensificado en nuestras Logias, encontrando el decidido apoyo de las autoridades de nuestra Gran Logia”. Posteriormente continuó con el nombre de “Hermano Masón”. En junio de 2003, se cambió con el nombre de “Oriente”. Entre las primeras medidas adoptadas, son designados Garantes de Amistad, hecho significativo que implicaba el inicio de las relaciones internacionales de la Gran Logia de Bolivia, después de haber sido aceptada plenamente por las Grandes Potencias Regulares de la Masonería. La primera disposición esta contenida en el Decreto del 15 de Abril de 1931, con la firma

de Federico Martins, Gran Diputado de La Gran Logia de Bolivia, Encargado de la Gran Maestría y el 8 de Diciembre del mismo año, como Gran Maestro, firma otro Decreto, por el cual se reconoce como Representantes y Garantes de Amistad de la Gran Logia de Chile y de la Gran Logia de Escocia, a Norberto Galdós Ballivián y William A. Pickwoad; además se extienden las Credenciales para Eugenio Matte H. y Coronel R. J. Stordy, como Representante y Garantes de Amistad de la Gran Logia de Bolivia ante las Grandes Logias de Chile y de Escocia. La Gran Logia de Bolivia, mediante plancha fechada en el Valle de La Paz, el 26 de julio de 1931, solicitó a la Gran Logia Unida de Inglaterra su reconocimiento como nuevo Poder Masónico. Esta solicitud se hizo mediante la Gran Logia de Chile a la que el Gran Maestro de la Gran Logia de Bolivia, hermano Filiberto Osorio, envió una misiva, adjuntando la solicitud señalada. La nota al Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Eugenio Matte H., de fecha 24 de junio de 1931, señalaba que se adjuntaba la Plancha Original dirigida al Gran Secretario de la Gran Logia de Inglaterra, en la que pedía el reconocimiento como Poder Masónico, libre y soberano. El 29 de agosto de 1931, la Gran Logia de Chile adjuntó el documento boliviano, a su Plancha dirigida al hermano Sir Colville Smith, Gran Secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, con sede en Londres. En la misma decía: “Nos es altamente grato adjuntaros la nota que, por nuestro intermedio, envía la Gran Logia de Bolivia a la Gran Logia Unida de Inglaterra. Por ellas podréis imponernos detalladamente de su origen y fundación, y una vez estudiados los antecedentes, y previo los trámites constitucionales, acceder a lo que la Gran Logia de Bolivia solicita”. Inútil nos parece, dado lo completo de los antecedentes que la Gran Logia de Bolivia nos enviara, y de los datos que

directamente podéis obtener de los que a ella pertenecen y que actualmente residen en Londres, que nosotros agreguemos otros, que no serían sino la repetición de lo que ella expresa. La Gran Logia de Chile confía, dado el alto espíritu de fraternidad que siempre ha animado a esa Gran Logia, que acceda a lo que solicita su hija predilecta, la Gran Logia de Bolivia. En noviembre de 1934, la Gran Logia Unida de Inglaterra, reconoce oficialmente a la Gran Logia de Bolivia, acreditando los respectivos representantes. La intolerancia existente en la fecha de la fundación de la Gran Logia de Bolivia, originada por la situación política en que se vivía, obligó a esta que no se identificara públicamente como tal. Precisaba de una personería jurídica para su funcionamiento y para el reconocimiento de su estructura, como una sociedad de derecho público, para lo que el hermano William A. Hermanowics, Presidente del Comité Central de Organización, funda el Club Internacional, cuyos estatutos son reconocidos y aprobados por el Gobierno, por medio de una resolución Suprema del 19 de Diciembre de 1929. El 26 de Abril de 1967, aparece públicamente como Gran Logia de Bolivia; el régimen político presidido por el hermano René Barrientos Ortuño, emite la Resolución Suprema Nº137708, reconociendo su Personería Jurídica y sus Estatutos, a los que denominan como Constitución Masónica, recibiendo la Gran Logia de Bolivia una copia legalizada, el 27 de Abril del mismo año, registrándose ese acontecimiento en una Acta de Recepción, firmada por el Gran Maestro de ese entonces hermano José S. Pardo Rodríguez y refrendada por el hermano Bernardo Hurtado Navarro, Gran Secretario General. Tuvieron destacada actuación los Ex Grandes Maestros Rodolfo Virreina Flor, Rafael Indaburo González, Alfredo Diez de Medina y los hermanos Humberto Valdez, Eduardo Méndez Pereira, Luis Costa Arduz y Andrés Cusicanqui.

Por un error no se aclaró el cambio de nombre de Club Internacional a Gran Logia de Bolivia, situación irregular que originaba una serie de problemas de orden legal, muy especialmente en lo que se refería al registro de la documentación mobiliaria e inmobiliaria. Tuvo que tramitarse una Resolución aclaratoria, la misma que fue emitida por el Gobierno del General Hugo Banzer Suárez, el 17 de octubre de 1977, bajo el número 185561, completándose y aclarándose la Resolución Suprema Nº137708 de 26 de abril de 1967 en sentido de que el nombre de Gran Logia de Bolivia sustituyó a su anterior de Club Internacional. Hoy, la Gran Logia de Bolivia está compuesta por 64 Logias repartidas en todo el territorio de la República. El Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Jorge Carvajal Muñoz, en la Tenida Ordinaria Anual de octubre de 2005 de la Asamblea de La Gran Logia de Chile, expresó: “Bolivia afronta problemas de la influencia eclesiástica. Se ha notado auge del Rito de York, existen 20 Logias de Emulación respecto de 62 Logias en funcionamiento. Se ha reformado la Constitución masónica, eliminando lo profano con medidas drásticas y fuertes; ha cambiado la estructura y normativa respecto del ingreso y el seguimiento de los iniciados y los que permanecen en la Orden. Impulso fuerte a la instrucción, orientación y guía para los hermanos, gran dedicación a las Delegaciones Regionales”.

Los Masones Bolivianos y los conflictos políticos en Bolivia

La actividad masónica siempre ha tenido dificultades en Bolivia. Durante los años 1936, 1946, 1952, la Masonería fue combatida por los partidos políticos en el Poder. Sin embargo, los problemas comenzaron antes de la fundación de la Gran Logia de Bolivia.

En esa época, el problema religioso y social en el país era confuso. En la prensa, algunos diarios atacaban sin contemplación a las Logias. El periódico “El Hombre Libre” del 20 de diciembre de 1917, decía: “Pronto hará tres meses que gran parte de nuestra actividad se halla concentrada al esclarecimiento de un hecho gravísimo que cada día se hace más evidente. Sospechábamos de la existencia de una poderosa organización masónica o Logia, como las similares que existen en todos los países del mundo. Se trata nada menos que de una sociedad que oculta en la sombra, prepara toda nuestra vida. Porque en esa sociedad están afiliados conocidos miembros de la sociedad de la política y del comercio. No es de extrañar nuestra alarma, por la inmensa fuerza moral que representa esta sociedad, para influir en los destinos del país, sabido como es que, en otros países, Logias masónicas han impuesto su fuerza caprichosa al servicio y fines netamente políticos u otros. Con estas reflexiones necesarias, a dar algunos detalles de esta logia que lleva el nombre de nuestro más hermoso nevado andino, el “Illimani”, y está marcado con el número 49, y para mayores señas se apellida respetable”. Al siguiente día el Periódico “La Verdad”, en su edición del 21 de septiembre de 1917, decía: “Un diario de Sucre dio la noticia de una extraña relación entre el establecimiento de la francmasonería y el asesinato del General Pando, siendo obra de la masonería”. El General José Manuel Pando Solares había sido Iniciado el año 1885, y era Miembro Honorario de la Logia “Obreros del Porvenir” Nº16 y Venerable Maestro de la Logia “Iris de Paz”. La Revista “La Verdad”, del 15 de abril de 1918, en la página 360 expresaba: “A este francmasón se quiso presentar como víctima del puñal fratricida. Era, pues, inverosímil, canallesca la impostura”. José Manuel Pando Solares fue

Presidente de Bolivia desde el 20 de Octubre de 1899 al 14 de Agosto de 1904. La Revista La Verdad en su número del 15 de Abril de 1918 en la página 361 expresaba: “Felizmente, la defensa de nuestra Orden ha brillado por su habilidad, por su valentía y por su dominio del tema, sobresaliendo en esta lid el ya bien probado polemista Pedro Germán Müller Carmona. A la refutación de cada cargo y al desarrollo de la doctrina y la obra de la masonería, se cuidó de agregar una contundente exposición de cargos contra el empecinado enemigo secular de la Masonería”. Pedro Germán Müller Carmona fue un periodista, como lo expresa en una nota reservada del Ex Gran Maestro Luis A. Navarrete y López en el libro “La Masonería en Bolivia, escrito por Müller Carmona” expresa: “Nació y vivió en Buenos Aires Argentina, pero, bajo bandera chilena lo pusieron sus padres al nacer. Es el Oficial de Reserva de Chile más joven. Recibió su título de tal el 8 de octubre de 1898, cuando tenía 14 años de edad”. Se inició el año 1900 como Cronista del Diario La Tribuna de Valparaíso. Publicó las Revistas Bohemia, Selecta, El Siglo y El Adelanto. Todas en Valparaíso. Colaboró en El Mercurio de Valparaíso. En Argentina colaboró en los diarios El Debate y Los Andes de Mendoza. En Bolivia colaboró en El Tiempo. Redactor de El Fígaro de Bolivia. Usaba seudónimos variados como Polo Leal, Almafranca, El de Verde Gabán, El de las Gafas, Leo Tax y el más usado con frecuencia Juan de Pueblo. Al no poder concretarse la fundación de la Gran Logia de Bolivia, el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Héctor Boccardo Benvenuto, autorizó la reapertura de la Logia “Honradez y Trabajo” Nº52 del Valle de Sucre, que había sido víctima, en 1920, de una cruenta revolución que destruyera sus

archivos, enseres y la más cruel persecución a sus miembros. La solicitud elevada a la consideración del Gran Maestro por Agustín Iturricha, antiguo miembro del Taller y Venerable Maestro en título. En “Crónicas de la Masonería Chilena”, Manuel Sepúlveda Chavarría, página 225 dice: “Derribado el poder el gobierno liberal de Bolivia, echó abajo todas garantías publicas e inició una serie de persecuciones contra las libertades, ensañándose particularmente en contra la Masonería. Merced a la abnegación de algunos Hermanos, el Venerable Maestro José María Araujo hubo de echar al fuego los papeles, quemándose en obligada inquisición toda la correspondencia, títulos masónicos, libros de Actas y todo cuanto pudiera revelar la existencia de la Masonería perseguida, aniquilándose de este modo bárbaramente la historia de nuestra Masonería Local”; y en la misma página Manuel Sepúlveda Cavaría expresa: “De los documentos se desprenden, aún, otros hechos, reveladores de la penosa experiencia de una traición y de una persecución que se desató con tal motivo. Los HH:. Mariano Rojas Núñez, Secretario del Taller y Leoncio Nava Pérez, Compañero de la Logia, fueron apresados y desterrados, y desde Buenos Aires solicitaron a la Gran Logia de Chile algún documento que acredite su calidad de miembros de la Institución, con el objeto de alcanzar algún tipo de amparo, en medio de su desolación”. Iturricha expresaba: “En 1924, al volver del exilio, quise fundar una nueva Logia que llevara el nombre del prócer del liberalismo boliviano, H:. Benjamín Fernández; siendo el propósito esencial atraer hacia la nueva agrupación a la mayoría de los hermanos de “Honradez y Trabajo”, excluyendo a quienes estuviesen tachados de complicidad con los perseguidores de nuestra Institución. Desgraciadamente mi propósito escolló en los riesgos de la situación política del país, pues, recrudecieron las persecuciones que me obligaron a

buscar refugio en los escondrijos que me brindaron domicilios extraños”. A mediados de la década del 40, la situación política boliviana estaba conmovida por conflictos y la Masonería en evidente riesgo. En precaución de posibles desmanes, la Gran Logia de Bolivia, mediante Plancha de 7 de Mayo de 1946, Nº 1/9-17-490, dirigida al señor Presidente de la República Coronel Gualberto Villarroel, le expresan: “Invocando fundamentos, (de índole masónica) me permito dirigiros a vos, Querido Hermano, que ocupáis en el mundo profano el más alto sitial, así como también el de mayor responsabilidad, con el objeto de llamaros la atención sobre tan odiosos servicios llevados a la práctica por elementos de vuestro Gobierno”… “Nos asiste la seguridad de que no sois el inspirador de tales repudiables actos; pero, por otro lado nos asiste también la íntima convicción de que como masón y como Presidente de la República estáis en el ineludible deber de condenarlos y de ordenar el castigo severo e inmediato de sus autores”…“Como Jefe Supremo de la Masonería Boliviana he asumido una grande responsabilidad… y considero un deber inaplazable de ser intérprete del pensamiento así como del sincero sentir de los Hermanos Masones de Bolivia”. “Esta Plancha está al margen de toda política partidista y que sus normas fundamentales no son otra cosa que las de un severo acatamiento por el orden constituido. “Firman el documento el Gran Maestro de la Gran Logia de Bolivia, Rodolfo Virreina, Usaías Pacheco Jiménez, Secretario General”. La Comisión de la Gran Logia de Bolivia, ante el señor Presidente de la República y hermano masón, recibió en esa oportunidad las seguridades y colaboración más absolutas para la Orden Masónica.

El año 1953, ante alarmantes rumores acerca de estarse planeando un ataque de hecho de la sede masónica de parte de la Confederación Universitaria Boliviana, el Gran Maestro Rafael Indaburo González visitó nuevamente a las autoridades correspondientes en demanda de garantías, no solamente para la cuidad de La Paz, sino para las Logias de Oruro y Potosí, que habían sido objeto de ataques de parte de las autoridades de Gobierno. En respuesta, los encargados oficiales dieron francas explicaciones manifestando no existir en la mente del Gobierno tales demostraciones de intolerancia política, mucho más si algunos de sus componentes formaban parte de las Logias Masónicas del país, por tanto, nada debía temer la Orden a la que se le brindaba amplias garantías y cumplida libertad de trabajo. La Gran Logia de Bolivia, se dirigió al Presidente de la República, entonces Víctor Paz Estensoro, el 25 de Agosto de 1954, en la que solicita además, amparo legal, para el desarrollo de sus actividades que se ajustan a principios éticos inconmovibles. En respuesta el Primer Mandatario, reiteró por intermedio de su Secretario privado, que, podían contar con las garantías de acuerdo con la Constitución Política del Estado. Debido a estos acontecimientos el Supremo Consejo de Chile se dirige a la Constituyente de Bolivia, en una de sus partes de la nota enviada le expresa: “El Supremo Consejo del Grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para la Jurisdicción Masónica de la República de Chile ha podido imponerse, por la prensa diaria, que la Honorable Asamblea Constituyente de la vecina República ha prestado su aprobación, en general y en particular, a un artículo, para ser incorporado a la nueva Constitución Política, en el que se prohíbe la existencia de la Masonería y de cualquier otra organización secreta, sea nacional o internacional. Sus miembros no podrán desempeñar funciones de Estado. De acuerdo con las mismas informaciones,

esta iniciativa sólo necesita una última aprobación en revisión para quedar definitivamente incorporada a la Carta Fundamental de la hermana República”. Frente a ese cuadro, solidariza con la masonería boliviana y pide enmendar esas medidas.

El Supremo Consejo del Grado XXXIII de Bolivia

Al fundarse en Instancias, el Supremo Consejo de Bolivia, el 22 de junio de 1931, el Supremo Consejo de Chile le concede Carta Constitutiva el 17 de octubre de 1931. Manuel Sepúlveda Chavarría, en sus Crónicas Tomo IV página 272, expresa: “Revisando las valiosas Actas de nuestro Alto Cuerpo Escocés durante los años iniciales de su segunda época advertimos que en su 12º reunión de Marzo de 1930, el I:.P:.H:. Héctor Boccardo Benvenuto, Lugarteniente Gran Comendador expuso que, como Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, había recibido en diversas ocasiones solicitudes de varios HH:. para que se les concediera Grados Superiores y se organizaran Logias de Perfección, y aún, Capítulos Rosa Cruz. Agregó que, últimamente, los masones bolivianos le habían pedido, con motivo de la Fundación de La Gran Logia, la de un Supremo Consejo y, aún, le habían insinuado algunos nombres de Hermanos”. Se extendió Boccardo, a continuación, en consideraciones acerca de la conveniencia de dar este paso, para servir la hermosa causa de la Francmasonería, asunto que fue sometido a la consideración de Héctor Boccardo y Agustín Vigorena para adoptar las medidas iniciales. El asunto fue nuevamente tratado en otras reuniones, hasta que el 4 de mayo del año siguiente, el Supremo Consejo chileno presidido por Armando Quezada Acharán, Soberano Gran Comendador, se acordó:

1º. Conceder a William A. Hermanowics Roghe los Grados IV al XXXIII. 2º. Facultarle para que conceda, por comunicación, los mismos Grados a Norberto Galdós Ballivián. 3º. Que ambos procedan a concederle en igual forma, los mismos Grados a Filiberto Osorio Tello, y 4º. Facultar a los tres juntos para conceder los mismos Grados a otros siete masones bolivianos cuyos nombres detalla. Se dejó constancia que esta autorización quedaba sujeta en todo y estrictamente a la Constitución, Reglamentos y Prácticas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, debiéndose dar cuenta a ese Supremo Consejo al que los masones mencionados quedaban sometidos. Consta más adelante que los comisionados y cuyos nombres forman en el acuerdo del Supremo Consejo de Chile, comunicaron los Grados IV, IX, XVIII y XXXIII y sus intermedios a Federico Martín Ernest, Anselmo López Hidalgo, Julio Mariaca Pardo, Justo Quevedo J., Carlos Sampson Shaw y Gabriel Palenque, y que establecieron el organismo en instancia de constitución. En la 29º reunión del Alto Poder chileno, de 17 de octubre de 1931, se dio cuenta de un balaustre de Hermanowics, en el que informa del cumplimiento de su misión y solicita el pronto envió de diplomas, liturgias, retejadores, y otros elementos indispensables para el funcionamiento de su alto organismo así creado, y por cierto, su Carta Constitutiva, declarándolo libre y soberano a contar de la fecha. En la 32º sesión del Supremo Consejo de Chile, de 19 de Diciembre de 1931, se dio a conocer una nota del nuevo Supremo Consejo, de 13 de Noviembre, en la que comunica haber conferido el Grado XXXIII a William A. Pickwood, que ya había sido autorizado y haber fundado el Santuario “Tolerancia”, Grado IV y la Logia de Perfección Grado IX “Chile”, a la que se había puesto dicho nombre como homenaje

de gratitud hacia Chile, cuya Masonería ha hecho tanto bien a la Francmasonería en Bolivia. Finalmente, en su 46ª reunión de 20 de enero de 1933, nuestro Supremo Consejo acordó enviar a todos los Supremos Consejos Confederados una circular informándoles de la fundación del alto organismo capitular para Bolivia, pedir su reconocimiento, aceptar la designación que éste ha hecho como su Representante en la persona de Héctor Boccardo y designar a Norberto Galdós Ballivián, como su Gran Representante ante el de Bolivia. Así quedó instalado a perpetuidad el Supremo Consejo del Grado XXXIII para Bolivia, organizado y constituido por el de Chile, en un gesto que es dable sólo en Masonería como manifestación de sincero afecto fraternal, por sobre las divisiones y fronteras que los hombres crean para distanciarse, pero que en nuestra Institución son salvadas por la trulla y el amor fraternal”.

A modo de conclusión.

Los hechos que suceden cotidianamente son los que forman la historia. Día a día se van incorporando los más trascendentes a la historia de la comunidad. Uno de estos hechos acaecidos hace ya 77 años, la Fundación de la Gran Logia de Bolivia por la Gran Logia de Chile; es el celebrar la plantación de la semilla que crecería en frondoso árbol de luz, pleno de brillantes frutos. La Gran Logia de Bolivia puede mirar con orgullo su pasado, su gran labor cumplida, de ellos se ha hablado en estas páginas, labor que no ha quedado sólo en las Columnas de los Talleres de la Gran Logia de Bolivia, sino también se ha expandido en el Valle, en la Provincia, y, aún, más allá de las

fronteras, de este árbol que se denomina Gran Logia de Chile, se desprendieron las semillas que al crecer y multiplicarse en fraternales tierras dieron origen a La Gran Logia de Bolivia. Cada año transcurrido, desde que esta Gran Logia de Bolivia levantara sus Columnas, ha sido pleno en realizaciones. Cada u no de los masones que ha decorado o decora sus Columnas, ha contribuido con su obra, para llegar a buen término La Gran Logia de Chile es la más satisfecha del avance y cristalización de la Gran Logia de Bolivia; como lo ha dicho un pensador: “El hombre perdura no por su memoria, sino por sus obras”, y que mejor obra que esta: la Gran Logia de Bolivia. Fundada cuando la Gran Logia de Chile recién tenía 67 años de vida de existencia; ha mantenido encendida la antorcha de la lucha contra el oscurantismo y el dogmatismo, de los altos ideales que animan el ideal Francmasónico, sin renunciamientos ni dobleces, que en varias ocasiones la Gran Logia de Bolivia ha tenido que afrontar. Pero las espinas de trigo han sido numerosas, para completar ese Templo Inmaterial en que reine la razón y la tolerancia, especialmente entre la Gran Logia de Bolivia y la Gran Logia de Chile.

BIBLIOGRAFIA

Logias en Bolivia 1884 Manuscrito del Ex Gran Maestro Luis A. Navarrete y López Archivo de La Gran Logia de Chile Isaac Arce B. Narraciones Históricas de Antofagasta Jorge Cruz Larenas Fundación de Antofagasta y su primera década

Historia de la Logia Nº 14, Jorge López Patiño Logia Unión y Cultura Nº 14 de Antofagasta, Galvarino Casanueva Homenaje Fúnebre al H:. Carlos de la Fuente Goicochea Revista Citerior año 1953 Revistas Masónicas Revista Citerior Manuel Sepúlveda Cavaría Crónicas de la Masonería Oriente Órgano Oficial de La Gran Logia de Bolivia Boletín de la Masonería Boliviana Brigadier General Fernando Hormazabal Díaz Mediterraneidad connatural de Bolivia y su efecto en las relaciones con Chile Francisco Frías Valenzuela Historia de Chile Jaime Eyzaguirre Chile y Bolivia Jaime Eyzaguirre Breve Historia de las Fronteras de Chile

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a Julio Saa Labra, Bibliotecario de la Biblioteca del Supremo Consejo, gracias a su gentil colaboración en permitirme acceso a documentación de esa Biblioteca. Andrés Nazar, Bibliotecario de la Biblioteca de La Gran Logia de Chile, por su gentil y fina atención. José Miguel Carrasco Silva, Logia “La Búsqueda” Nº182 (Chile). Con especial gratitud a Víctor Vargas Eguibar, Gran Secretario General de La Gran Logia de Bolivia, al enviarme ORIENTE, Órgano Oficial de La Gran Logia de Bolivia y Apuntes para LA HISTORIA DE LA

MASONERIA BOLIVIANA por VICTOR PACHECO JIMENEZ Y CARLOS URQUIZO SOOSA, editado por La Gran Logia de Bolivia en mayo de 1991. Aporte de gran utilidad para esta Investigación.

Víctor Veloso Henríquez

Las relaciones interpotenciales de la Masonería chilena
Archivo: Gran Logia de Chile

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General

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