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La Flauta Mágica, Una Opera Masónica (Segunda parte)

Escena tercera: Un bosque. Al fondo de la escena hay un templo sobre cuyo portal pueden leerse las palabras inscriptas «Templo de la Sabiduría», una serie de columnas lleva hacia otros dos templos: uno el Templo de la Razón y otro el Templo de la Naturaleza. Tres genios o niños conducen a Tamino hasta las puertas de los templos repitiéndole la máxima «Sé constante, tolerante y discreto» iEntonces triunfarás!

Luego tratan de entrar al Templo de la Sabiduría y encuentra al Orador quién le hace vislumbrar por primera vez la verdadera naturaleza del carácter de Sarastro algo completamente opuesta a la versión de las tres damas. Esta escena es sumamente importante no solo por el profundo contenido dramático y humano sino además por su forma musical. Mozart emplea aquí a pesar de ser una ópera alemana un recitativo con tanta flexibilidad que en él cabe toda clase de expresiones y hasta pequeñas frases corales. Tamino vislumbra a través de las contestaciones del sacerdote orador y las melodías de un coro invisible un mundo desconocido y superior. El orador ordena al desconcertado Príncipe que tenga paciencia. Las voces dentro del templo le aseguran que Pamina vive. Sarastro todo lo que ha hecho es mantener alejada a Pamina de la influencia de su madre.

Queda conmovido Tamino al retirarse el Orador y confía su emoción a la flauta mágica en un hermoso andante Tamino toca la flauta, los animales silvestres le hacen coro, recuerda su amor ausente, pero pronto el caramillo de Papageno le hace eco a la flauta y Tamino se apresura a buscar a su compañero quien por supuesto aparece con Pamina justo después que se ha ido el Príncipe. Los dos prófugos buscan a Tamino y ahora es la flauta del príncipe que hace eco al caramillo de Papageno. Desgraciadamente en lugar de encontrase con el príncipe se enfrentan con el perseguidor Monostatos y se salvan de caer en sus manos usando las campanillas mágicas que paralizan a Monostatos y sus esclavos en una exótica danza.

Posteriormente acordes majestuosos anuncian la llegada de Sarastro, sus servidores, los sacerdotes y el pueblo. Pamina arrodillada implora su perdón. Sarastro la levanta y la consuela, pero tiene duras palabras para su madre La Reina de la Noche. Le dice a Pamina: «Sé a quién has dado tu amor sin embargo es demasiado pronto para que te deje en libertad». Previamente Pamina había explicado su intento de fuga como consecuencia de la maldad del moro Monostatos. Sarastro ordena que Tamino y Papageno sean conducidos al templo de las pruebas, coros solemnes cantan loas a su sabiduría. Además, ordena Sarastro que castiguen al moro. Un coro final ensalza la Verdad, la Sabiduría, la Naturaleza y la Razón y mientras Sarastro conduce a Pamina al interior del templo, Tamino debe probar que es digno de merecerla.

Acto segundo

Escena primera: Un bosque de Palmeras, marcha solemne; entran los sacerdotes que se van ubicando como en un templo. Estos son seguidos por Sarastro el cual presenta a Tamino. EI dialogo está marcado por tres repeticiones de la solemne y afirmativa fanfarria de los cobres que tuvo lugar por primera vez en la obertura. Sarastro propone iniciar a Tamino. En la reunión de estricto corte masónico un miembro de la comunidad formula las preguntas de rigor: ¿Tamino posee virtud? ¿Discreción? ¿Caridad? Sarastro contesta afirmativamente. Tres acordes solemnes afirman la re-solución positiva de los Sacerdotes para que Tamino emprenda las pruebas místicas. Un Sacerdote duda de que Tamino acepte pruebas porque es un príncipe. Pero Sarastro le contesta con una frase extraordinaria para aquel tiempo (1791): «Es más que príncipe, es un hombre». Posteriormente en una extraordinaria aria «0 Isis und Osiris» Sarastro expresa sus nobles ideas e invoca la ayuda de los dioses para la nueva pareja, también hay partes corales para los sacerdotes. Para encarnar a Sarastro, pro-fundo sabio, la voz del bajo debe alcanzar profundidades.

Escena segunda: Pórtico del Templo: Tamino y Papageno son conducidos a un patio y son interrogados. Tamino está dispuesto a someterse o cualesquiera pruebas, pero Papageno opone toda clase de reparos y solo la perspectiva de una Papagena lo toma más accesible. La primera prueba es la del Silencio. Después que se retiran los sacerdotes aparecen las tres damas (de la Reina de la Noche) Tamino no les responde pero Papageno no puede quedarse callado. Cantan un Quinteto «WIE? WIE? WIE?» pero no tiene éxito el ruego de las damas y Tamino no responde. Ellos quedan en el pórtico del templo y pasamos a la tercera

Escena tercera: Jardín: Pamina duerme y el moro Monostatos se introduce subrepticiamente y en malévola aria «AliesFühlt Der Liebe Frauden»

(Todo siente placeres de amor) revela cuanto le gustaría robarle un beso. Se lo impide la aparición repentina entre truenos y relámpagos de la Reina de la Noche. Esta despierta a Pamina que aún conserva sentimientos de devoción por su madre, le regala un puñal para que mate a Sarastro. Apoya su pedido en la dificilísima aria de la venganza Der Holle Rache kocht in meinemHerzen » (El rencor del infierno hierve en mi corazón). Esta aria se anima con acrobacias vocales de glacial brillantez, abundan los sobreagudos y su estilo enfático y artificioso contrasta con la noble sencillez que distingue a Sarastro. De la misma forma espectacular en que apareció desaparece la Reina de la Noche y Monostatos vuelve a asediara a Pamina, pero entonces aparece Sarastro no menos omnisciente lo domina y lo expulsa y canta su sublime aria «In Diesen Heil’gen Hallen» (En estos sagrados salones), hermosa romanza que revela los altos ideales del templo; ofrece a Pamina un cuadro muy distinto al de la venganza «En estos sagrados recintos no se conoce la venganza» Por el contrario canta que la venganza debe dar paso al amor.

Después de un trío en que los tres genios saludan amistosamente y alientan a Tamino para que prosiga su prueba del Silencio llega Pamina.

Aquí la prueba del silencio es muy difícil de cumplir para Tamino, pero la cumple igual. Entonces Pamina expresa su dolor ante la supuesta pérdida del amado en una romanza de suprema belleza. Es el Aria «Ach, IchFühls» la gran aria de Pamina y quizás la mejor que haya escrito Mozart. Ha encontrado a Tamino y este compelido al silencio por la promesa, no tiene otra elección y debe rehusar las tiernas expresiones de Pamina. Ella, desesperada ante su aparente indiferencia piensa que la muerte es la única solución para ella.

Escena quinta: En una tumba El Coro de Sacerdotes «0 Isis Und Osiris». Los sacerdotes saludan la nueva luz que ilumina a Tamino y cantan: «Pronto ocupará un lugar entre nosotros».

Escena sexta: Es un intermedio cómico en que Papageno lamenta su soledad. Al sonido de las campanitas responde una vieja que dice tener su amante de nombre Papageno. Este queda aterrado pensando si puede ser la novia prometida. Se burla de ella, pero entre grandes truenos la vieja se convierte en preciosa joven y desaparece. En realidad, es un Sacerdote que la hace desaparecer ya que todavía él no la merece. Las campanillas fueron tocadas por Mozart en una representación de la Opera.

Escena séptima: Otra vez el Jardín. Los tres genios descubren a Pamina al borde del suicidio. Le impiden apuñalarse y le aseguran que Tamino la ama. Termina esta escena en un hermoso cuarteto.

Escena octava: Dos hombres con armadura vigilan la puerta. Los sacerdotes traen a Tamino. Tenor y bajo los guardianes del portal entonan un majestuoso coral. En momentos en que Tamino se encuentra por trasponer el portal, se oye la voz de Pamina llamando al Príncipe. Tamino puede hablarle «Ni el destino nos separará». Se encuentran los amantes y caen en éxtasis. Luego de un cuarteto melodioso, “parece una marcha con la flauta mágica como conductora” a cuyos sones los amantes se enfrentan juntos (símbolo de la suprema unión entre hombre y mujer) a las pruebas del fuego primero y del agua después. Emergen sanos y salvos y su éxito es ensalzado por un coro. A Tamino y Pamina se les da la bienvenida en el Templo. Se abren de par en par los pórticos del Templo de la Sabiduría.

Escena novena: En el Jardín: Papageno busca a su Papagena, hace sonar el caramillo y al no recibir respuesta decide ahorcarse, no sin antes contar muy lentamente hasta tres por si alguien se apiada. Intervienen los tres genios y le recomiendan que llame a su amada con la ayuda de las campanillas mágicas. Así lo hace y es debidamente recompensado con la aparición de Papagena y en un encantador dúo lleno de éxtasis y semejante al canto de los pájaros expresan el deseo de tener muchos Papagenitos y Papagenitas.

Escena décima – Ultima: Delante del Templo: Primero aparecen Monostatos, las tres damas y la Reina de la Noche, todavía llenos de venganza, pero un repentino trueno y la visión de Sarastro hace que los conspiradores desaparezcan en las sombras eternas. Se unenTamino y Pamina, la entrada al templo está libre para que aparezcan los felices amantes, los genios, sacerdotes y pueblo. Sarastro pronuncia un corto discurso y la ópera concluye con un majestuoso tono de mi Bemol, con el Coro que celebra la victoria de Isis y Osiris frente a los poderes de la sombra, y encomendando a Tamino y a su novia al AMOR Y LA LUZ. El contraste con la otra pareja tiene claro valor simbólico: lo eterno frente a lo terreno, la sabiduría frente a los placeres y también simbólico es el final cuando los personajes nocturnos se unen con la Reina y Monostatos para vengarse de Sarastro, pero la luz vence y los seres maléficos sucumben.

Concordancia masónica de la obra

A través de la descripción todos Uds. habrán comprendido que prácticamente toda la ópera está llena de conceptos masónicos y cierto paralelismo ritual inconfundible.

La explicación que se hizo al principio de los dos mundos opuestos: el de Sarastro, el de la sabiduría y de la verdad y el de la Reina de la Noche opuesto a este, símbolo de la noche, de la ignorancia y la falsedad. Entre estos mundos se mueven también dos clases de personas, unas encarnadas en Tamino buscan la perfección y serán iniciados, los indiferentes arraigados a la vida animal personificados por Papageno. Ya al comienzo, en la parte musical nos encontramos con los acordes ya señalados. Cuan- do aparece Sarastro vestido de blanco como los sacerdotes y con un sol en el pecho y otra serie de signos en el supuesto templo. La oposición de las voces, la de la Reina de la Noche y la de Sarastro. Cuando se reúnen en el templo esta reemplazado el signo gutural por otro realizado con ambas manos colocadas delante del pecho con un ángulo hacia abajo recto. Y así innumerable cantidad de símbolos y signos que demuestran los deseos de Mozart y Schikaneder de que no quedara ninguna duda sobre el verdadero origen de la Flauta Mágica.

Por supuesto que lo fundamental es la idea enunciada al principio. Luego la voluntad de Sarastro de iniciar a Tamino por sus condiciones innatas propicias. La aprobación de los Sacerdotes o Hermanos. La primera prueba del silencio tan estoicamente soportado por Tamino e imposible de llevarla a cabo por Papageno. Las pruebas del Fuego y del Agua realizados por Tamino y Pamina ya juntos como símbolo de la suprema unión entre hombre y mujer. Y por último el final con el desenlace, la destrucción de la Reina de la Noche y todos sus parciales y la entrada de la pareja al templo de la Sabiduría encomendándoles al Amor y a la Luz.