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JUEVES SANTO

La semana santa es la fecha en que millones de personas en todo el mundo celebran la fiesta de la pascua. Para los judíos y los cristianos se trata de la fiesta religiosa más importante de su calendario litúrgico ya que confirma una vida basada en la fe.

En el Antiguo Testamento tenemos los antecedentes más remotos de la pascua judía que tantas veces celebró el mismo Jesús, mientras que en el Nuevo Testamento está el testimonio de la “nueva” pascua instaurada por Jesús. Como introducción veamos los dos contextos propios del judaísmo y del cristianismo primitivo.

La pascua judía

Originalmente la pascua (pésaj) en el antiguo Israel era una fiesta agrícola o pastoril, celebrada el día 14 del primer mes del año y que pone fin al tiempo del desierto, al comer los frutos de la tierra y ya no el maná bajado del cielo. Así lo narra el libro de Josué (Josué cap 5,10-11). Posteriormente, se vincula esta fiesta con la cena del cordero y con la comida de los panes ázimos sin levadura, estableciéndose estas dos fiestas juntas como conmemoración del acontecimiento tan trascendental, del paso del pueblo judío, por el mar rojo cuando Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia y lo conduce al desierto del Sinaí.

En los libros del Éxodo, Números y Deuteronomio tenemos las primeras alusiones a la fiesta (Ex 12; Nm 9; Dt 16,1-8). En la época de la monarquía hay registros de la celebración de la fiesta realizada por Salomón (1R 9,25; 2Cr 8,13) y en tiempo de la reforma de Josías se comienza a transformar en fiesta de peregrinación en Jerusalén (2R 23,21-23).

El judaísmo rabínico llegó a establecer normas muy precisas para la celebración de la pascua en el templo de Jerusalén, enfatizando el sacrificio. Así lo expresa un texto llamado la Misná, del cual extracto este resumen:

El cordero pascual era sacrificado, los sacerdotes estaban en pie formando dos filas y teniendo en sus manos vasos de plata y de oro. Una fila tenía todos los vasos de plata y la otra todos de oro. Los vasos no disponían de base a fin de que no los pudieran posar y se coagulara la sangre. Un israelita lo inmolaba, el sacerdote recibía la sangre y la entregaba a su compañero y éste al suyo, recibía el vaso lleno y devolvía el vacío. El sacerdote que estaba más cercano al altar la vertía de una vez sobre las brasas del altar (Misná Pesahim 5,5-6).

Todo este rito de sangre era parte del sacrificio del cordero realizado por la familia en el templo junto a los sacerdotes. La segunda parte de la celebración se realizaba en las casas mediante una cena íntima en la que se comía el cordero sacrificado, los panes sin levadura, las hierbas amargas y cuatro copas de vino. Cada elemento de la cena tenía un significado específico que hacía memoria del gran acontecimiento liberador del éxodo.

La pascua cristiana

La fiesta principal de los cristianos es la pascua en la que se celebra el gran acontecimiento de la resurrección de Jesús. Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (Mt 26,26-29; Mc 14,22-25; Lc 22,19-20) nos relatan la “última cena” celebrada por Jesús junto a sus discípulos como una cena de pascua. Está presente el pan sin levadura, dos copas de vino y unas bendiciones, pero el significado nuevo dado por Jesús a la comida es el anuncio de su propia muerte, ya no se conmemorará la salida de Egipto, sino la muerte del Señor como sacrificio pascual. 

La idea del sacrificio pascual la desarrollará más el evangelio de Juan al mostrar a Jesús como “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29). El cuarto evangelio hace coincidir la muerte de Jesús con el sacrificio de los corderos pascuales, Jesús muere al mismo tiempo en que las familias judías acudían al templo a sacrificar a los corderos para celebrar la pascua. Esta teología del cordero pascual del cuarto evangelio marcará profundamente el cristianismo primitivo.

Tanto la carta primera a los Corintios como la primera carta de Pedro insisten en la importancia del sacrificio redentor de Jesús. Su muerte dada gratuitamente para todo el mundo tiene un valor expiatorio superior a todos los sacrificios y leyes del antiguo Israel. Con lo que se consuma políticamente el complot cristiano hacia el Judaísmo, tema que abordaremos en otra oportunidad.

Aquí la clave para el más profundo significado del Jueves Santo y la Cena Mística, puede ser encontrada considerándose el significado interno de lo que Cristo, sirvió en su Ultima Cena:  el pan y el vino, después que Jesús terminó la ceremonia de la Ultima Cena, realizó el rito místico del Lavado de los Pies. En ese acto de humildad y gratitud, dio ejemplo a Sus Seguidores, de la necesidad del hombre de poseer esa inmensa cualidad de servir a los demás.

Nosotros los Caballeros Rosa Cruz, llegada la fecha del Jueves de la Semana Santa, efectuamos la Cena Mística en conmemoración de la ULTIMA CENA de Jesús, de que hablan las escrituras:

Mateo 26

17 El primer día de la Fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que preparemos la comida de la Pascua?»
18 Jesús contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y díganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar  la Pascua con mis discípulos en tu casa.»
19 Los discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
20 Al atardecer, Jesús se sentó a la mesa con los Doce.
21 Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me traicionará.»

Aanalizaremos primeramente la palabra CENA que proviene del latín coena, cuya significación precisa se encuentra en el término griego thoíne, festín, banquete, comida, cena, manjar, alimento.

En cuanto al vocablo MISTICO deviene de la voz griega “mysticós”, secreto, místico, relativo a los misterios. Es la ceremonia que nos recuerda también los ágapes del amor fraternal o afecto de hermanos, que son las comidas que los Caballeros Rosa Cruz realizan después de los Trabajos Masónicos y que constituyen las Tenidas de Mesa.

La Cena Mística es una especie de colación nocturna que representa una de las más sencillas e importantes ceremonias de la Francmasonería Filosófica, en conmemoración de la última cena del Maestro Jesús con sus doce apóstoles, en la que compartieron el mismo pan y el mismo vino.

El pan y el vino son previamente consagrados para alimentar el alma y el cuerpo como emblema de la inmortalidad; costumbre que aún persiste en todos los Capítulos Rosa Cruz, como parte final de los trabajos en todas las Tenidas del Grado 18.

Ahora toca analizar el pan, mismo que es un producto de la inmaculada concepción de la tierra, el símbolo del principio femenino en el ser humano, el polo negativo del Espíritu. Es sin duda el pan, considerado el cuerpo de cristo, el producto de la tierra que nos alimenta.

Por otra parte, el vino es producto de la uva, que nace también de la tierra y representa el principio masculino, el polo positivo del Espíritu. Que alimenta el espíritu y calma la sed.

Ambos vienen al mundo por medio de la vida que se irradia a través de todas las partes de la Tierra, en la tradición cristiana, no son meras palabras las de Cristo cuando dice: “Tomad, bebed, ésta es mi sangre del nuevo pacto” pues durante la ceremonia de la Ultima Cena, Jesús estaba enseñando a Sus Discípulos, que el misterio de la transmutación se encontraba encarnado en el trigo y la uva.  Repartir el pan y el vino, significa el dominio de los poderes espirituales, la transmutación completa de la naturaleza inferior, en la trascendental gloria del Yo Superior, todo esto ocurre en el interior de nuestro propio cuerpo por medio del “amor y servicio desinteresado” a los demás.

De igual manera y con los mismos fines, el Muy Sabio comparte el vino y el pan no solo entre los hermanos presentes, sino también con aquellos que moran en el oriente eterno, confirmando nuestra alianza de una vida superior en un estado elevado, así como en la pascua judía el sacerdote entregaba la copa de sangre del cordero al bracero que tenia dispuesto a su lado.

Podemos concluir nuestro trabajo comparativo entre nuestros rituales y las sagradas escrituras con el último acto de enseñanza en la cena:

Juan 13

4Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.

5Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos, y luego se los secaba con la toalla que se había atado.

Como dijimos anteriormente, un masón avanzara en su construcción interior, dando y sirviendo a los demás, ya que sus hermanos se benefician por la enseñanza recibida, pero, al mismo tiempo, somos nosotros quienes nos beneficiamos ya que teniendo subyugado todo orgullo e hipocresía, adquiriremos una conciencia tan amplia, como la humildad simbolizada por el Lavado de los Pies.  

Al final de esta ceremonia se quema la Palabra Sagrada para señalar a sus miembros que, al volverse a encontrar la palabra, se debe dedicar a la práctica del noble precepto que su nombre encierra: Igne Natura Renovatur Integra (El fuego renueva completamente a la naturaleza).

ISMAEL HUGO CAMACHO CALLEJAS

Maestro Primer Vigilante

Campamento de Cochabamba, 09 de abril de 2020 (e\v\).