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Dialogando

COLUMNA LIBRE

Dialogando

Entrevista al M.R.H. Rudy Barbosa Levy (RBL), Past Gran Maestro de la Gran Logia de Bolivia y Past Secretario Ejecutivo de la Confederación Masónica Interamericana, realizada por el R.H. Eddy Terceros Monasterios (ETM) con relación al contenido de la Conferencia dada en la República del Uruguay, relacionada al presente y futuro de la masonería en el mundo entero, cuyo extracto fue publicada en Escuadra y Compás del mes de Febrero bajo el título “El Dilema del Masón”. 

ETM.- Se dice que la Masonería es una institución consagrada a la preparación de hombres de bien que a futuro podrán irradiar luz a las sociedades. ¿Habrá que cambiar este objetivo por otro más preciso? 

RBL.- Más que cambiar el objetivo, hay que complementarlo, enriquecerlo y fortalecerlo de manera que resulte más atractivo. Para explicar mejor esta idea es necesario hacer referencia al concepto de modelo institucional. 

Toda organización dedicada a alguna actividad, llámese educación, salud, terrorismo, política, religión, relaciones sociales, masonería o cualquier otra, cuenta con un modelo que le permite desempeñarse como tal y cumplir el objetivo para lo que fue creada. 

Por lo general, un modelo consta de cuatro elementos o bloques: 1) La proposición de valor, que define lo que se quiere ofrecer al interesado; es el producto, la idea, o la razón de ser de la organización. 2) Los recursos, es decir, todo aquello que disponemos para hacer entrega de la proposición de valor. Es todo lo que puede ser medido, contratado o dispuesto. 3) Los procesos, que vienen a ser los mecanismos, metodologías o procedimientos que utilizamos para aplicar los recursos y hacer entrega de la proposición de valor. 4) La fórmula de evaluación o el mecanismo que nos permite determinar si el modelo está cumpliendo el objetivo deseado. Pueden ser estadísticas, resultados de la gestión o cualquier otra variable predeterminada que permita calificar el progreso alcanzado. 

En un modelo establecido, estos cuatro elementos se hallan entrelazados y la cultura de la organización (la forma de hacer las cosas) se desarrolla y consolida con el tiempo. Con la cultura consolidada resulta muy difícil realizar cambios dentro del modelo y cualquier propuesta de innovación generalmente queda relegada a los extremos o a los espacios que no afectan el desarrollo de las actividades rutinarias. 

En Masonería, lo que se denomina “preparación de hombres de bien que a futuro puedan irradiar luz a las sociedades” sería parte de la proposición de valor dentro del modelo institucional. 

En lo personal, pienso que una propuesta de valor de esas características no cumple con el objetivo de atraer personas a la Orden, no tanto por la buena intención que acarrea, sino porque la considero insuficiente para llamar la atención y cubrir necesidades recurrentes de quienes podrían estar interesados en ingresar a la Masonería en pleno Siglo XXI. 

No son pocos los que afirman que Masonería es una organización que carece de objetivos claros, no sabe de dónde viene ni tampoco sabe lo que quiere alcanzar. Cuando no hay objetivos claros y metas tangibles, resulta muy difícil definir el desafío institucional. Entonces, ¿cómo diseñar una buena estrategia para alcanzar lo que no se conoce de manera concreta? 

A nivel de proposición de valor debemos aprender a ser más innovadores, más agresivos y más realistas con lo que ofrecemos pero también debemos desarrollar los mecanismos para hacer entrega de aquello. Como organización, tenemos todo para cumplir con este propósito. Lo lamentable es que todo el esfuerzo se diluye en una actividad rutinaria de escasa relevancia en el marco de la idea original. 

ETM.- La conformación de los miembros a nivel nacional e internacional ha variado fundamentalmente en su pirámide etárea, habiéndose incrementado la parte media del rango de 35 a 50 años. Este hecho estadístico sumado a la cantidad de obligaciones y escasez de tiempo del que se dispone en la actualidad, ¿puede ser considerada como la causa fundamental de los niveles de deserción que se presentan en la actualidad? 

RBL.- En otras regiones del mundo el promedio de edad es incluso mayor a los 50 años. En la región latinoamericana, incluyendo Brasil, el promedio de edad de los Hermanos es de los más bajos… Por ahora. 

En 2017, la Gran Logia del Distrito Federal de Brasil realizó un estudio para determinar las causas de la evasión masónica en esa región, mostrando resultados que pueden fácilmente extrapolarse a otras regiones o países. 

Existen muchas causas pero el 60% de los Hermanos que dejan la Masonería lo atribuyen a la desmotivación (conflictos internos, frustraciones, opiniones adversas, manejo de cargos, etc), el 21% a motivos profesionales, el 8% a causas familiares y así en adelante. 

Todo esto tiene que ver nuevamente con el modelo institucional de la Orden, pero yendo más allá de la proposición de valor y afectando los procesos internos. De norte a sur y de este a oeste existe una gran queja de los Hermanos y un cuestionamiento válido sobre el valor que otorgan las tenidas masónicas en la actualidad, no tanto en la parte ritualista, sino en el contenido mismo de las reuniones: lectura de actas intrascendentes, planchas que no enriquecen el conocimiento, discusiones estériles, etc., una rutina que se repite hasta el cansancio y que no estimula al joven masón para asumir un compromiso más serio con la Orden. 

Por otro lado, no se hace uso de los avances tecnológicos para modernizar el sistema operativo de las tenidas o de los grupos que se van formando en las redes sociales internas. El material que se comparte es muy pobre y -en ciertos casos- de muy mal gusto. Estos canales podrían ser una herramienta muy valiosa para empezar a reformar los procesos de participación y colaboración entre los miembros de una Logia, de un Valle o, incluso, más allá, si tan solo empezamos a darles un uso más objetivo y orientado a un trabajo más efectivo. Los recursos están ahí, lo que falta es la energía para salir del statu quo y la voluntad para dar continuidad a muchas buenas ideas que van quedando en el camino. 

ETM.- Si la estructura etárea demuestra una mayor cantidad de nuevos miembros más jóvenes, que disponen de menos tiempo y tienen otras inquietudes y necesidades a satisfacer (matrimonio, hijos, profesión, viajes, etc.) con relación a que en épocas pasadas ingresaba gente de mayor edad y con posiciones de vida más definidas, en vuestra opinión ¿quiere decir que deben cambiarse la manera de desarrollar las tenidas y el contenido de la instrucción masónica? 

RBL.- Sin duda alguna, la Masonería interamericana de base podría ser la mejor plataforma para plantear preguntas esenciales como ésta y encontrar las respuestas más adecuadas. Fue con ese propósito que, desde la Secretaría Ejecutiva de la CMI, en 2016 y 2017, organizamos dos Congresos Mundiales Virtuales de Masonería, como una manera de que el Hermano masón de nuestro Continente pueda emitir su opinión sobre aspectos esenciales del trabajo masónico actual. 

En mi criterio, debiéramos hacer mayor y mejor uso de las herramientas tecnológicas que existen en la actualidad y construir plataformas virtuales para participar y colaborar más a nivel continental y empezar a aplicar seriamente el concepto del universalismo masónico, similar al concepto de globalización que todos conocemos. Esto permitiría intercambiar ideas, experiencias y conocimientos con Hermanos de otras regiones mejorando nuestra formación y, en forma paralela, logrando un verdadero proceso de integración a nivel de base, no solo de cúpulas como ahora. 

Años atrás, en la Gran Logia de Bolivia surgió la idea de crear los Círculos de Pertenencia o lo que podrían llamarse también grupos de acción estratégica, con el propósito de resaltar la importancia del grado de maestro masón, en un tiempo en que andaba muy disminuido, por la variedad de grados complementarios que son ofrecidos y que llaman la atención de quienes quieren ampliar su actividad dentro de la Orden. 

Esta idea fue incluso presentada en algunos foros internacionales como una propuesta innovadora de participación del masón en una plataforma de discusión abierta sobre temas de actualidad. Por un tiempo se logró algún resultado positivo, pero, aparentemente, se requiere mucho más atención, esfuerzo y tiempo para que una buena idea como esa pueda desarrollarse en una organización con una cultura tan enraizada. Después de todo, son más de 300 años de hacer lo mismo y no resulta fácil aceptar un cambio, así las estadísticas muestren una realidad que muchos pretender ignorar. 

ETM.- Los rituales y la filosofía masónica de base no debiera cambiarse al ritmo de los cambios de las épocas y años de modernidad tal como se señala en el ritual de iniciación, en vuestro juicio ¿qué es lo que debe cambiarse o modernizarse? 

RBL.- Puede parecer una herejía lo que diga a continuación pero, yo dejaría abierta la posibilidad de analizar todo el modelo institucional y no limitar el cambio o la innovación a ciertos aspectos, según nuestra conveniencia o forma de pensar, que es – básicamente- lo que ha ocurrido desde siempre. 

Ahora bien, ese análisis debe ser realizado desde una perspectiva más amplia, abarcando a toda nuestra comunidad y disciplinas que van más allá de la propia Masonería. Solo así vamos a comenzar a entender la magnitud del problema que aqueja a una vieja Orden como la nuestra. 

Nos hemos acostumbrado a pensar que somos únicos en el universo y que, estudiando nuestras tradiciones, rituales, filosofía e historia, es suficiente para entender los problemas que enfrentamos como Orden, sin prestar atención a la realidad que viven otras organizaciones humanas y los desafíos que deben superar y que son comunes a todos aquellos que no han sabido renovarse y adecuarse en el tiempo. 

Estoy completamente convencido de que nosotros los masones debemos empezar a estudiar y analizar lo que ha venido ocurriendo en otras áreas, en otro tipo de organizaciones, para encontrar respuestas válidas a nuestros problemas, esto es, si realmente queremos encontrar esas respuestas y hacer algo al respecto. Debemos estudiar y analizar disciplinas que nada tienen que ver con Masonería pero que pueden ayudar a definir mejor los objetivos y las acciones necesarias para cumplirlos. 

ETM.- Finalmente podría en forma breve pero precisa definir ¿Cuál su concepto de modernidad? y, que pasará a futuro cuando los actuales estilos de vida varíen nuevamente a otras formas que no nos es permitido adivinar en el momento? 

RBL.- No tengo un concepto propio o una definición de modernidad al estilo de un sociólogo de referencia como Zygmunt Bauman o algún otro. Sin embargo, déjame ensayar una respuesta en lo que concierne a Masonería y lo que podría ser la inquietud detrás de la pregunta: Si ahora decidimos “modernizarnos”, qué pasará con la Orden más adelante cuando las condiciones sean diferentes, tendrá que volver a “modernizarse”? 

Pienso que esto es parte de un proceso indefinido, en sentido de que es necesario aceptarlo como tal, mantenerse actualizado e innovar en todo aquello que sea necesario, sin miedo ni temor. Lo contrario significa acobardarse y quedar rezagado, con todas las consecuencias que ello implica en el mundo actual. Aunque haya quienes piensen diferente, Masonería fue una de las primeras redes sociales creadas en el tiempo. Esto lo reconocen historiadores de gran talento y capacidad. Lo que ahora vemos con Facebook, Instagram y otras plataformas es, simplemente, un alcance global y el uso de nuevas herramientas tecnológicas que han permitido su crecimiento extraordinario. 

Nadie debería asombrarse de que la Orden masónica sea considerada una red social, incluso ahora. Al final de cuentas, es lo que mejor funciona dado el modelo actual y lo que parece atraer a muchos Hermanos que buscan ese tipo de convivencia fraterna. Sin embargo, con los recursos humanos y el gran talento de Hermanos que disponemos a nivel mundial, con los recursos materiales que existen, con una estructura de red tan elaborada y consolidada (aunque anticuada en su funcionamiento), en fin, con esa extraordinaria capacidad adormecida, quedarse a nivel de red social es muy poco y lo que venimos haciendo para influenciar de manera positiva a la sociedad no ha generado resultados visibles. Eso es lo que debe cambiar. 

ETM.- Espero no incomodaros con este tipo de cuestionario y de entrevista virtual, pero el objetivo es ayudar a nuestra Orden a servir de manera efectiva a la sociedad a la que se debe y orientar a nuestros hermanos a vivir su Masonería de una manera más disciplinada pero satisfactoria. 

RBL.- Querido Hermano, es importante el intercambio de ideas y más importante aún es el respeto a las ideas diferentes. Los mecanismos de análisis y participación han evolucionado mucho y ahora es posible que cualquier Hermano, desde cualquier lugar, pueda emitir opinión sobre algo que concierne a todos. 

Pienso que antes de pensar en servir a la sociedad, debemos analizar la capacidad actual de nuestra propia organización para desempeñar ese servicio y para tal fin, debemos entender algo muy sencillo y directo: Masonería es una institución en crisis. 

Para superar la crisis tenemos que perfeccionar el modelo institucional. Para perfeccionar el modelo tenemos que hablar del problema y para hablar del problema tenemos que encontrar un lenguaje común. 

Este problema se arrastra por mucho tiempo y no es de fácil solución, principalmente, por la cultura tan enraizada en la Orden. Hay que entender que la cultura de la organización no es simplemente un aspecto del problema. Es el problema. 

En esta región del mundo nos hemos acostumbrado a pensar que las respuestas llegarán de otros lados, llámese Inglaterra, Estados Unidos, Francia o cualquier otro país donde la Masonería se desarrolló antes que en América Latina. Lo dramático es constatar que aquellas regiones se hallan en un notorio proceso de decadencia y no tienen la más remota idea de cómo superarlo. 

Por otro lado, nosotros no valoramos nuestros propios recursos y nuestra propia fuerza para tomar decisiones que convengan a nuestros intereses y así va pasando el tiempo, diluyendo nuestra actividad en una rutina inconsecuente, en vez de proponer soluciones innovadoras y adecuadas a nuestra realidad. 

Yo pienso que la respuesta a estas inquietudes y otras que van quedando en el camino por falta de atención, no es de una persona o de un grupo de personas, de una Gran Logia o de un determinado país. Masonería es universal y para mantener esa condición hay que trabajar de manera comunitaria para aunar el pensamiento hacia los mismos objetivos. 

Existe todo el potencial para encarar el desafío y superarlo. Lo que falta es la firmeza y la efectividad en la toma de decisiones. Lamentablemente, en el horizonte no se distinguen muchos líderes dispuestos a asumir el riesgo que esa difícil tarea conlleva. 

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