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LAS TRES LUCES

Son tres las luces que sostienen el templo masónico. Son tres las columnas que hacen que nuestro templo se mantenga inalterable a través del tiempo: La sabiduría, Fuerza y Belleza.

La sabiduría es la Omnisciencia, es la que nos permite valorar nuestros actos es la esencia de nuestra mentalidad; fluido por el que lamentablemente la igualdad entre los hombres se rompe; cuanto más sabio más glorificado, más libre. El hombre es el único ser que fabrica su vida y puede llegar a la gloria o a la tragedia de acurdo al esfuerzo realizado y al camino que tomo.

Los seres sin mente, sin razón y sin conciencia; como los animales o las plantas tienen ya, una existencia prefijada o con algunos cambios circunstanciales en su vida que mayormente no influyen en su fin. En cambio el hombre es diferente, porque cada minuto que transcurre en su paso por esta vida; debe ser eligiendo, decidiendo. En esencia es un elector. Es un novelista de su propia vida.

Cuando este ser; tiene una necesidad; ya sea alimento, amor, sueño o dinero busca en su entorno suyo y de acuerdo a su sabiduría la forma de satisfacer esa prioridad y si esa sapiencia va acompañada de la conciencia; entonces elige la mejor.

La ciencia que es la gloria científica; es fugaz, porque en la marcha veloz en la que vivimos, todo saber es efímero; es mínimo y para que ese saber pueda durar lo que nosotros; debe ir acompañada de una dosis de sabiduría interior; de verdad eterna, iluminada con una antorcha permanente, con el delta luminoso del Oriente.

La belleza, es el segundo pilar; es la gloria artística; ella por si sola es casi eterna y si unimos la sabiduría con la belleza, habremos alcanzado la grandiosidad del hombre; como alcanzaron Cervantes con su Quijote, con su sinfonía heroica Beethoven y Miguel Ángel con su Moisés. Hombres que no solamente hicieron arte, también historia en pasado, presente y futuro, perduraron por siempre como lo harán e mar y las estrellas; como lo hará la chispa divina.

Lo bello no solo es la obra del artista; que en su mano con estampas de colores o sinfonías inolvidables, la belleza debe tener una pizca de amor, debe ser creada con bondad para asi llegar a ser bálsamo, luz, calor y alimento espiritual.

Ese templo de Salomón que permanece inalterable, si bien no físicamente, sino como formando parte de todos nosotros, fue seguramente creado así; precisamente porque fue ejemplo de esfuerzo, trabajo y justicia. Una trilogía que debe permanecer en nuestros corazones para realizar obras que perduren a través del tiempo y sean dignas de mención por aquellos que nos siguen o rodean.

Para producir belleza es necesario tener el sentimiento estético que es un don exclusivamente humano; belleza es una palabra sería de gran significación. Es una fuerza un éxtasis y los sentidos básicos de esta son los oídos y los ojos; es decir el acústico y el óptico; a través de ellos llegamos a obtener el goce estético.

Para el filósofo Kant lo bello es lo que agrada desinteresadamente, para Rusquin lo bello es lo útil, para nosotros un éxtasis de dulzura. El impacto de la belleza estriba en hacerle sentir a uno que es más grande que lo que es en realidad y sobretodo que se siente como sumergido en un mundo puramente espiritual.

La creación de la belleza, considero que radicaría en las profundidades de nuestra intimidad fisiológica y representaría un sentido interno mezcla de ojo, oído, tacto y repercusiones neuroviserales   cuando todo ello  se sincroniza y se equilibra, recién podemos crear o sentir el placer estético.

La fuerza que es la tercera columna; es la que sostiene la universalidad de la institución masónica, su cosmopolitismo, su sana moral e inconmovibles principios.

Logia proviene de LOGA, que es el lenguaje sanscrito significa mundo y efectivamente un templo masónico es una reproducción en pequeño del planeta habitado. El principio fundamental en masonería es la creencia en algo superior al hombre, es necesario comprender que no es causa sino efecto; que no es Omnipotente sino frágil.

La fuerza es nuestro germen espiritual, es el mercurio vital, la verdadera luz.

Estas tres luces o columnas están representadas en la logia por el V:.M:. y por los dos vigilantes.

H:. JORGE MOSTAJO SALINAS