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La Ironía

Los diccionarios definen a la palabra ironía como: “Modo de expresión o figura retórica que consiste en decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender, empleando un tono, una gesticulación o unas palabras que insinúan la interpretación que debe hacerse. Situación o hecho que resulta ser totalmente contrario a lo que se esperaba o que marca un fuerte contraste con ello”. A lo largo de nuestra existencia y en todos los niveles sociales, económicos y educativos nos encontramos a diario con situaciones de personas, familiares, amigos y desconocidos, sobre todo políticos y otras “autoridades”, además de varias instituciones empresariales, culturales, políticas, económicas, financieras y de toda índole, que utilizan la ironía como un medio constante de actuación y expresión, aparentemente – en algunos casos – sin darse cuenta cabal de esa manera de actuar.

No es acaso ironía el hecho de que algunas instituciones financieras y empresariales anuncien con muestras elocuentes de pesar su “lamentable situación económica” cuando se trata de pagar derechos laborales adquiridos y al inicio del nuevo año informen a la sociedad que sus utilidades sumaron varios millones de dólares y que apenas si fueron pocos puntos porcentuales menores a las del año anterior. Obviamente esto está generado por las miserables tasas pasivas que pagan a los ahorristas casi como un favor y en cambio las elevadas tasas activas con que generan sus ingresos, pese a las limitaciones impuestas por las autoridades de turno. Otro ejemplo de ironía esta dado por la actitud de los famosos comerciantes minoristas que hacen marchas, bloqueos y encendidos como lastimeros discursos proclamando las inclementes condiciones de su trabajo, la poca venta de sus productos, las “desmedidas exigencias” del SIN, de la Alcaldía y hasta cínicamente de la Aduana, por decomisarles las mercaderías introducidas de contrabando.

Pero en contraparte se dan el lujo de “preparar” sus festividades de carácter pagano religioso con fiestas de más de mil asistentes, comida y bebida en abundancia, locales con esa enorme capacidad a todo lujo y lo más sorprendente con actuaciones de conjuntos y cantantes internacionales, que normalmente no llegan para conciertos masivos por su alto costo, pero si hacen viajes directos para dos horas de actuación expresa. ¿Cuánto cuesta esta excesiva y desaprensiva actitud de derroche en una sociedad supuestamente agobiada por deudas y malas condiciones de trabajo? Dicen que cien mil dólares es la media, en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y El Alto, ¿será posible y ejecutable esa actitud por comerciantes honrados? Similar ironía se utiliza cuando escuchamos las expresiones de los dirigentes de diferentes sectores y grupos políticos, autoridades locales y nacionales a diferentes niveles, cuando pregonan defender a los pobres y se fijan ingresos (ordinarios y extraordinarios) en niveles fuera del alcance de la mayoría supuestamente representada por ellos. Dirigentes mineros que cobran tres y hasta cuatro salarios en Diciembre de Bs 40,000.00 cada uno, o sea 120,000.00, cifra 73 veces mayor que el salario mínimo percibido por una gran mayoría de sus “compañeros de lucha”.

Como irónico también se puede calificar la actitud de dirigentes religiosos de diversas creencias que introducen en la mente de las personas la “necesidad” de pagar el diezmo por órdenes divinas superiores, cobrar por todo acto religioso inventado por ellos y en contraparte demostrar los excesos de vanidad y derroche en sus iglesias o templos de culto; en sus viviendas particulares y sus niveles de gasto en alimentación, ropa, viajes y otros; y lo que es más frustrante predican con ahínco en la justicia, el buen comportamiento y el respeto, para luego ser descubiertos en actos de pederastia y otros cientos de abusos sobre todo a menores, haciéndolos trabajar sin retribución alguna y de lo cual pocas veces son acusados, por temor al poder político, económico y social por ellos acumulado.

Finalmente ¿no es también irónico el comportamiento de varios cultores de la espiritualidad, del mejoramiento individual progresivo, de la bondad, igualdad y tolerancia y al mismo tiempo el lucimiento excesivo de adornos y nombres grandilocuentes, con acciones plenas de soberbia, orgullo y total intolerancia con las ideas, derechos y aspiraciones de los demás y hasta a veces jugando con la sencillez o humildad de los que no tuvieron esas oportunidades?

Sabemos que la igualdad absoluta es solo una palabra y que en la realidad esta aspiración es simplemente un discurso político circunstancial útil para el manejo de masas, pero para nada realizable en la sociedad actual, ni pasada o futura.

Lo menos que se puede pedir es que los humanos expresemos los verdaderos sentimientos que poseemos en nuestro YO interior y que fundamentalmente las acompañemos de acciones coincidentes con el discurso, a fin de evitar las grandes contradicciones entre lo que se dice con lo que se hace, o también entre lo que se dice representar con las acciones a los o por los representados.

El lenguaje de las palabras posee infinidad de características que es necesario recordar, aprender y por supuesto entender racionalmente para aplicarlas en nuestro diario vivir, solo así seremos verdaderos escultores de nuestra personalidad y dejaremos ejemplos de acciones y no solo de la cursilería de palabras huecas, respaldadas con acciones de daño, maldad e hipocresía. Creo que definitivamente la persona que verdaderamente quiere crecer interiormente debe extirpar de su YO interior los “malos compañeros” del fanatismo y la egolatría que son quienes nos originan actitudes de “ironizar” la vida y de ser simples fantoches llenos de títulos, adornos materiales, vocinglería discursiva de politiquero oportunista y actitudes de superioridad carentes del respaldo de la serenidad y la humildad. Por ello recordemos siempre que: “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar. ¿Podremos aplicar estas reflexiones en nuestra meditación diaria y mirando en nuestro espejo interior ver cuál de esos aspectos se refleja mejor, inclusive en la penumbra de la soledad?

“Recordemos siempre no empezar nada que no podamos terminar”

SAFO

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