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DEBERES DEL HOMBRE PARA CON LA SOCIEDAD Y EL ESTADO

“El hombre no tiene más deberes que los deberes hacia los hombre” Inmanuel Kant

I.- INTRODUCCIÓN

Los deberes son obligaciones que debemos cumplir, es común hablar de derechos, lo cual está muy bien, pero es menester recordar que los derechos y deberes son correlativos y que la perfección humana corresponderá a quienes cumplen con sus deberes, no para aquellos que piensan en sus derechos soslayando el cumplimiento de sus deberes. Las palabras del recordado Papa Juan XXIII son compatibles con esto que les menciono, “Aquellos que al reivindicar sus derechos se olvidan de sus deberes o no les dan la conveniente importancia, se asemejan a los que deshacen con una mano lo que hacen con la otra”. Asimismo, Indira Gandhi sostenía que “la gente tiende a olvidar sus deberes, pero recuerda sus derechos”.

Hasta hace unas décadas, los estados reconocían derechos civiles y políticos únicamente, pero las modernas Constituciones incluyen también los derechos sociales que surgen de imponer al estado ciertos servicios no exigidos antes.

Siguiendo nuestra ley elemental en la Constitución Política del Estado, se señala como bases fundamentales a los siguientes deberes de los bolivianos (Título III, art. 108):

1. Conocer, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. 2. Conocer, respetar y promover los derechos reconocidos en la Constitución. 3. Promover y difundir la práctica de los valores y principios que proclama la Constitución. 4. Defender, promover y contribuir al derecho a la paz y fomentar la cultura de paz. 5. Trabajar, según su capacidad física e intelectual, en actividades lícitas y socialmente útiles. 6. Formarse en el sistema educativo hasta el bachillerato. 7. Tributar en proporción a su capacidad económica, conforme con la ley. 8. Denunciar y combatir todos los actos de corrupción. 9. Asistir, alimentar y educar a las hijas e hijos. 10. Asistir, proteger y socorrer a sus ascendientes. 11. Socorrer con todo el apoyo necesario, en casos de desastres naturales y otras contingencias. 12. Prestar el servicio militar, obligatorio para los varones. 13. Defender la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Bolivia, y respetar sus símbolos y valores. 14. Resguardar, defender y proteger el patrimonio natural, económico y cultural de Bolivia. 15. Proteger y defender los recursos naturales y contribuir a su uso sustentable, para preservar los derechos de las futuras generaciones. 16. Proteger y defender un medio ambiente adecuado para el desarrollo de los seres vivos.

Llámese la atención que sólo en nuestra carta magna se encuentra establecido un solo artículo con 16 numerales referentes a nuestros deberes, pero yendo un poco más allá, debemos dejar claro que el hombre emplea bien su libertad cuando cumple con su deber, siendo el deber  aquello a que el hombre se siente obligado por la ley moral o por las leyes civiles. En general, el deber es lo que el hombre necesita cumplir si quiere alcanzar su propia perfección. El deber es un mandato, es una orden que conduce al bien. Debo hacer todo lo bueno (debo estudiar, debo acatar las normas morales, debo respetar las leyes civiles etc.) y, al mismo tiempo, debo evitar todo lo que me aparte del bien. Violar el deber, es provocar el desorden moral.

Tomado en su mayor amplitud, el deber es la norma ideal que domina a la humanidad. En este sentido, el deber es la conciencia moral, la ley natural. La conciencia nos indica la existencia del deber, de esta obligación que se impone a la voluntad como norma interior de nuestras acciones.

El hombre puede ajustar o no su conducta a las normas que le impone su propia conciencia (es decir, la ley moral) o a las que le impone la sociedad (es decir, las leyes civiles). En esto reside su grandeza o su debilidad. Si lo hace, alcanzará su perfeccionamiento moral; si no lo hace, no podrá llevar una vida moralmente normal y sana.

II.- DESARROLLO

LA IMPORTANCIA DE DOS DEBERES EN NUESTRAS VIDAS

Tal como se mencionó líneas arriba en cuanto a la enumeración de nuestros deberes impuestos en nuestra Ley Fundamental, me voy a servir de dos numerales que fueron importantes estos últimos días en nuestro País, estos son los siguientes: 11. Socorrer con todo el apoyo necesario, en casos de desastres naturales y otras contingencias. 13. Defender la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Bolivia, y respetar sus símbolos y valores.

Desglosando esos numerales, me permito sostener que se puso a prueba nuestra lealtad, coraje, valentía, civismo, patriotismo entre otros. No era cuestión de contienda política, un primer escenario: la Chiquitania, la cual sufrió un desastroso incendio que arrasó a más de 3 millones de hectáreas y que, de alguna u otra forma, muchos valientes voluntarios bomberos y personas particulares trabajaron arduamente arriesgando sus vidas para apagar las llamas. Por otro lado, este desastre era propagado por gente inescrupulosa que solo atendía a sus intereses personales incurriendo en los delitos de ecocidio y biocidio dando muerte a la biodiversidad y, por ende, generando un desastre ambiental.

El segundo escenariotiene que ver con los 21 días en los que los bolivianos demostramos que teníamos un deber para con nuestra patria amada, dejando de lado cualquier ideología o movimiento político para estar unidos y no permitir que nos arrebaten los derechos que ya estaban siendo vulnerados desde tiempo atrás.

Es donde hemos presenciado que la sociedad en su conjunto, sin importar la edad, género o ideología, se levantaba día a día para hacer respetar su derecho a la protesta por algo que se nos había privado a todos y se encontraba secuestrada: “la Democracia” por unos cuantos que sólo querían su beneficio en detrimento de la mayoría.

No fue fácil, sin duda, todo tiene sacrificios y en esta dura experiencia se perdieron vidas  que hoy yacen como héroes, aquellos que pusieron el pecho por cumplir con el deber. Fue importante la ayuda de la juventud boliviana que fue artífice en esta gran contienda, Cochabamba fue la más golpeada y eso obligó a que nuestros jóvenes se llenen de valor y coraje para defender a nuestras familias con la denominada Resistencia Juvenil Cochala RJC, caballería de motos que permitía que la resistencia civil no baje los brazos y se siga en la incansable lucha. Valientes cívicos que nos llenaban de esperanzas para el cumplimiento de nuestro deber como bolivianos y al cual se terminaría complementando con la hidalguía del verde olivo y el apoyo de las FFAA para derrocar a tres males que son: la ignorancia, la ambición y la maldad.

El ROL DE LA MASONERÍA

Fue hermoso ver a los hermanos estar siempre atentos cumpliendo con los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que de alguna u otra forma hacían prevalecer sus derechos cumpliendo sus deberes  tanto en el campo de batalla como en la logística de la misma, haciendo honor a la divisa “por la patria y por el pueblo”. También, no menos importante la labor de las órdenes para masónicas materializadas en las Estrellas del Oriente en compañía de las Niñas Arco Iris. A mis apreciados sobrinos de la Orden DeMolay, de la misma manera, haciendo propagar su séptimo precepto: el patriotismo, fundamental participación en nuestras calles de todo el país gritando y combatiendo la tiranía.

Lamentablemente hubo una parte negativa, la apatía de algunos miembros de tan digna orden ante la situación que vivíamos, lo cual me llevó a analizar, considerar y reflexionar en su momento ¿de qué serviría tanto trabajo masónico sino lo llevamos a la práctica? ¿Cultivar la virtud y hacer fosas a los vicios? Cuando deberíamos iluminar ese mundo profano saliendo de nuestros “templos”, no debemos olvidar aquello que hemos estampado en nuestros testamentos, lo cual no es nada más y nada menos que nuestro propósito en la vida y nuestra verdad

¿Cuáles son los deberes del hombre con sus semejantes? ¿Cuáles son los deberes del hombre consigo mismo? ¿Qué memorias desearíais dejar de vos después de vuestros Días? Hago eco con las palabras de un Hermano del Oriente de México: “Queridos hermanos, no le temo a los hombres malos, sino a la indiferencia de los hombres buenos de la masonería”, aquellos que se escudan con aceptar la injusticia y miran del otro lado mientras el país se derrumbaba ante los ojos de quienes podíamos hacer algo por él. No olvidemos la parte in fine de nuestra iniciación, cuando se nos apunta con las espadas y donde a viva voz nos dicen:“…también esas espadas os indican que debéis alistaros en las filas de los hombres buenos y abnegados para batallar sin descanso contra la ignorancia y la maldad…”pues era nuestro momento ya que no olvidemos que ningún pueblo ha conquistado sus derechos civiles apelando a la buena fe de sus malos gobernantes. Tenemos muchos ejemplos empezando desde Bolívar y recientemente con el paso al O:.E:. del Q:.H.:. Oscar Pérez en Venezuela. Pues ahora Podemos responder con plena sinceridad la tercera cuestionante y es el de haber cumplido con nuestro deber y obligación con nuestros semejantes para un beneficio de todos en busca de la paz, la armonía y, sobretodo, la felicidad.

III.- CONCLUSIÓN

En conclusión,  debemos considerar que todos  debemos tratarnos como hermanos ya que todos procedemos de una misma especie, la misma humanidad es una familia universal. Es tiempo de aceptar y ser hermanos del hombre, para este punto el cual considero uno de los más importantes es que aprendamos a convivir en esta familia universal los unos con los otros

En la actualidad, familias consanguíneas se ven divididas por antagonismos políticos, religiosos o de otra índole. Ahora imaginemos poder sobrellevar esto en la sociedad con toda la humanidad en su conjunto, mismo que sólo podemos vencer aplicando una virtud importante, la tolerancia. Tarea difícil pero no imposible y, de esta manera, siempre respondiendo a nuestra voz interior y poniendo en práctica el respeto y obediencia a nuestros deberes, sean morales o civiles para beneficio del bien común.

Valle de Cochabamba 24 de Noviembre de 2019 e:.v:.

M:.M:. Dante Ojopi Alquiza

Bibliografía

Ritual de Primer Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado Constitución Política del Estado de Bolivia

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