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SIMBOLISMO E INTERPRETACIÓN

Durante el transcurso del tiempo, los símbolos y los emblemas constituyeron el lenguaje primitivo de los pueblos orientales, expresando la calidad de las cosas en una imagen simple; más tarde encerraron conceptos más grandes como ser, creación, divinidad, dogmas, etc., pasando a ser el simbolismo, patrimonio de sacerdotes, sabios y artistas.

En el sentido más alto las palabras símbolo, emblema, alegoría, jeroglífico tienen un significado análogo, pero conviene decir que el símbolo representa algo más grande que el emblema cuya expresión es simple y determinada, siendo la alegoría la exposición  de un objeto por medio de figuras, siendo un lenguaje universal para los artistas y los jeroglíficos caracteres simbólicos que usaron los hombres desde la antigüedad para expresar misterios de religión, ciencia y política.

Constituyendo los símbolos y los emblemas para la francmasonería un medio de gran veneración ya que cada figura simbólica nos conduce a los principios morales que esta augusta orden posee.

Así como dice Dareres: “Una institución fundada sobre los principios eternos de la ley natural no puede admitir cambios en su doctrina y debe tener una lengua universal e inmutable, tanto en su forma y en el fondo como en sus figuras y lo que estas expresan”.

Sabiendo que las palabras le dan un valor real al pensamiento, únicamente los símbolos tienen el privilegio que mientras hablan a los ojos, revelan al espíritu todos sus atributos de su naturaleza.

No debemos olvidarnos el concepto de que una lengua universal que a medida que envejece en lugar de corromperse se perfecciona y enriquece, porque privar a la Francmasonería de su lengua sagrada es despojarla de su fuerza directora y del soplo vivificador de su animación universal, porque así la creencia y luz, puede representarse por el símbolo pero no explicarse por la lógica de las palabras. En esto es la fe la que quiere y la conciencia la que decide, teniendo que ser fieles a la lengua que se nos ha dado, para iniciarnos a la obra eterna de beneficencia y de amor del D:.A:.D:.U:.

Habiendo adoptado a través del tiempo el simbolismo como genio supremo que preside a nuestra augusta institución con todo su esplendor y frescura juventud, cabe esperar que conserve intacta su belleza virginal, mientras la Francmasonería subsista sobre la tierra.

JUAN MARISCAL S.

C. Masón