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OMNIPOTENTE, OMNISCIENTE, OMNIPRESENTE

El desarrollo del tema planteado debe a partir del punto central del concepto Santo Real Arco de Jerusalén, ya que para desarrollarlo se debe entrar en las raíces del capítulo y escudriñar desde allí su significado.

Es decir que su compresión está definitivamente en el análisis del contenido de la ceremonia de exaltación; pero para hacerlo de manera sistemática deberemos remontarnos al inicio de nuestra vida masónica y considerar la ceremonia de iniciación al simbolismo como referente puesto que ese es el punto de partida del camino que nos trajo hasta este templo.  Recordemos pues que en un momento crítico de la misma se nos interroga con la frase: ¿Creéis en Dios?  Y decimos crítico, puesto que si la respuesta fuese negativa todo terminaría y jamás hubiésemos podido conocer esa filosofía de vida que tiene como finalidad el cambiarnos estructuralmente en ese paso del mundo profano al masónico.

En ese momento dimos el primer paso para recorrer el camino que hoy nos pone una vez más en la necesidad de interrogarnos sobre nuestra presencia en este templo.  Es decir que luego de pasar algunos años en una tarea progresiva de mejoramiento personal entre aprendices y compañeros y una vez llegados al grado de maestro tenemos a los pocos meses, seis más exactamente como requisito, la opción clara de pasar a este nivel en el que se nos plantea el primer concepto que nos dice que no se trata de un cuarto grado sino de uno de perfeccionamiento del tercero. Podríamos preguntarnos entonces: Perfeccionamiento?.  Si apenas en estos pocos meses estamos intentando descifrar el simbolismo de la ceremonia que nos convirtió en maestros, además de seguir en la tarea de descubrir al GADU y su relación con nuestra vida; por tanto, ¿Qué justifica este cambio a una instancia donde todo es distinto, desde el decorado del templo hasta la alegoría de la ceremonia?

Una vez ya integrados al Real Arco y pasadas las emociones de la ceremonia de exaltación donde como es lógico no captamos todo el simbolismo de la misma y en las convocatorias posteriores donde asistimos casi en silencio a los nuevos trabajos, tendremos que preguntarnos con seriedad: ¿para qué estoy aquí?, es decir ¡Qué busco, qué significa todo esto en mi vida?, que de lo contrario probablemente en los próximos años todo pasará a nuestro alrededor de manera superficial y sólo tendremos la oportunidad de satisfacer la curiosidad de conocer símbolos y temas nuevos, pero que al no profundizarlos no tocarían nuestra esencia y sólo terminarían siendo algo así como una distracción más en nuestra vida.

Por el contrario si analizamos comparativamente la ceremonia de iniciación al simbolismo con la de exaltación, veremos que hay una aparente contradicción entre la condición inicial de creer “en Dios” y luego que para evitar conflictos de tendencias espirituales, se nos plantea que podemos creer en cualquier ser superior no importando su denominación y a quien podemos identificar ampliamente como “GADU”.  Y con el manejo de ese concepto transcurre nuestro paso por el simbolismo en sus tres grados y termina dejándonos un vacío puesto que eso no llena totalmente nuestro espíritu y menos justifica el requisito inicial de “creer en Dios”, no en el GADU para seguir el camino de masonería.

Reconociendo que el primer contacto con la ceremonia desorienta y naturalmente no es posible en ese momento comprender su profundo significado; al finalizar la misma ponen en nuestras manos un pequeño librito, el “Ritual de Aldersgate” que por su contenido se debe convertir en la luz que ilumine nuestra inteligencia si desmenuzamos su contenido y comenzamos a  vivir la vida con un nuevo enfoque; mas aún si tengo personalmente el regalo de participar rápidamente en otra ceremonia de exaltación al Real Arco donde ya con la paz que necesito para observarla y acompañarla con el ritual desmenuzando su contenido y sin las distracciones propias de quien es protagonista; me encuentro con que a tiempo de abrir trabajos en los que no participé en ese momento, surgen tres palabras que me tocan profundamente: OMNIPOTENTE, OMNISCIENTE, OMNIPRESENTE DIOS para quien todos los corazones …. así de pronto sin mayor preámbulo descubro que estoy invocando a la divinidad y que a partir de ese momento nunca más se separará de mi vida masónica en Real Arco; ya no es el concepto casi ambiguo del GADU; no, por el contrario es algo concreto, casi tangible, que llega con fuerza a mi mente y corazón.

Es a partir de ese momento que siento que este es el lugar y el ámbito que esperaba en mi vida masónica, participo intensamente de ese inicio de los trabajos y casi terminando el rito de apertura escucho como en un susurro como los tres principales pronuncian el nombre del Inefable, efectivamente escucho J.h. y ya no me queda duda de que estoy en el lugar correcto y en el tiempo adecuado.  Es aquí por tanto donde realmente podré saciar ese anhelo de encontrar al V y V D A; puesto que ya soy C. y desde mi puesto en el templo sólo me queda degustar paso a paso la ceremonia de exaltación para ir descubriendo como a través de esa preciosa alegoría se me va revelando poco a poco hasta manifestarse en plenitud y permanecer latente hasta que concluyen los trabajos.

Esas tres palabras pronunciadas tan abruptamente al inicio quedan flotando y no se desvanecen mientras continúa la ceremonia de exaltación, en ese momento el H. M. candidato a C. antes de ingresar al templo y al serle comunicadas las palabras de pase, recibe la primera llave para comprender lo que se avecina y es entre otras la expresión ”… ha encontrado misericordia”.  De inmediato escucho y comprendo que a pesar de su preparación previa en el simbolismo demostrada en ese momento sólo podía obtener el privilegio de su ingreso con la ayuda  del V y VDA, y como aún no se tiene la posibilidad de discernimiento pasa muy brevemente por la mente este concepto y sigue adelante mientras lo conducen y escucha el diálogo entre los hermanos y quien preside la Cer.

Luego de rodillas escucha una plegaria que inicia con la frase: “Dios Todopoderoso…”, y no con el GADU término tan familiar hasta ese momento; eso me vuelve a esta realidad distinta y acompaño la plegaria convirtiéndola en mía especialmente cuando necesito esa ayuda divina para perseverar con firmeza y trabajar sobre todos por el Honor y Gloria de su Santísimo Nombre.

Es decir que cuando vuelvo a escuchar que toda mi confianza debe estar depositada en el V y VDA  y esa es la manifestación de mi fe, ya voy asimilando el contenido de las tres palabras iniciales que de pronto siento que se funden en una sola y al mismo tiempo se mantienen independientes.

La ceremonia continúa y luego de preparar a los candidatos para descender a la bóveda para arrancar dos piedras del arco, tomando del volumen de la Ley Sagrada se lee en Proverbios cap. 2: “…y la ciencia de Dios encontrarás….porque J.H. es el que da la sabiduría y de su boca nacen las ciencias y la inteligencia…” entonces brota una luz en mi mente y siento que por fin voy comprendiendo ese concepto de “OMNISCIENTE”, es Él la ciencia e inteligencia absolutas, lo sabe todo, no sólo que está en el mundo en que vivo, sino principalmente lo que está en mi mente y corazón como en este momento, sabe de mis debilidades y flaquezas, pero también de mis fortalezas y dones. Sabe qué me trajo a masonería y por qué permanezco en ella, también el por qué me encuentro en Real Arco donde puedo tenerlo más cerca durante no sólo las ceremonias de exaltación, sino durante todas las convocaciones y de esa manera compartir con todos los CC. ese don de la inteligencia que permite comprender la esencia de los principios que nos motivan en la tarea del perfeccionamiento, teniéndolo como inspiración para la práctica de las virtudes.

Y de esa manera va transcurriendo la ceremonia iluminando nuestro entendimiento cada vez con mayor intensidad cuando se reitera su presencia resaltando sus cualidades en el desarrollo de la alegoría que es el hilo que nos conduce a la culminación de su conocimiento llegando al final de la misma en la que el MEZ desarrollando el Discurso Místico, describe el contenido de la placa de oro que encontraron los moradores sobre el pedestal de mármol blanco al penetrar al centro de la bóveda ya iluminada por el sol en el cénit, y se refiere a todos los símbolos que contenía destacando al triángulo y principalmente el círculo sobre el que estaba escrita la palabra que no se atrevieron a pronunciar irreverentemente, y dice así leyendo la pag. 132 de nuestro Ritual: “La Palabra escrita es J.h. Ese grande, terrible, tremendo e incomprensible nombre del Altísimo; significa: YO SOY EL QUE SOY, el Alfa y Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Último, el que Era y que es y que será, el Todopoderoso.  Es el nombre del actual, futuro, eterno inalterable y omnisuficiente Dios, el único que tiene Su Ser en y de Sí mismo y que concede a todos los demás su existencia; así que Él es lo que fue, fue lo que Es y será siempre lo que fue y lo que es, de eternidad a eternidad, dependiendo toda criatura de su magna voluntad y poder”; de pronto la luz se hace plena y ya no caben dudas sobre el porqué es el centro y fundamento de la existencia del Santo Real Arco de Jerusalén.

De esta manera EE. CC. y CC. se cierra el trazado del círculo de la ceremonia- emblema de la eternidad, pues no tiene principio ni fin- que se inició con la invocación que comienza con:

OMNIPOTENTE es decir Todopoderoso, que lo puede todo.  La Omnipotencia es el poder de ejercer su voluntad.  El poder de Dios puede llamarse la energía efectiva de la naturaleza, o sea aquella perfección de su ser pro medio de la cual Él es la casualidad más alta y absoluta.  Se puede distinguir así: entre el Potentia Dei absoluta (al absoluto poder de Dios) y una Potentia Dei ordinata (el poder dirigido de Dios).

OMNISCIENTE.  Se llama omnisciencia porque lo abarca todo.  Para lograr su debida estimación de alcance tenemos que particularizar del modo siguiente: Dios se conoce y conoce en si mismo todas las cosas que provienen de Él (conocimiento interno).  Conoce las cosas tal como están aconteciendo, conoce el pasado, el presente y el futuro, las conoce en sus verdaderas relaciones.  Es decir “presencia” que Dios tiene de las libres acciones de los hombres y por consiguiente de los eventos condicionales.

OMNIPRESENTE. La Omnipresencia también es un atributo exclusivo de Dios, es la cualidad de estar presente en todas partes todo el tiempo.  Dios no está limitado ni por el espacio ni por el tiempo que son creaciones suyas.  La omnipresencia no significa que la naturaleza sea una parte de Dios o sea Dios y por tanto digna de adoración, la creación es una hechura de Dios y diferente de su Ser, pero no independiente de Él.  Dios está inmanente en todas sus criaturas, en su creación total, pero no preso de ella, a la misma vez no habita igualmente presente en el mismo sentido de todas las criaturas.  Había en ellas de acuerdo con las naturalezas de dichas criaturas.

Y así gradualmente como establece la sabiduría masónica se nos va entregando la Luz que finalmente llena nuestras vidas y nos hace sentir que de alguna manera Él nos condujo hasta este templo y permitió que seamos CC:. del Real Arco para que este Supremo Grado nos inspire con los más altos conceptos de su Divinidad y nos conduzca  al ejército de la más pura y devota piedad; a una reverencia por J.h., el eterno gobernante del universo, vida elemental y fuente primordial de todos sus principios, origen y manantial de todas sus virtudes.

Finalmente EE. CC. y CC. una vez internalizados estos conceptos ya podemos reconocer el PODER, LA INTELIGENCIA Y LA PRESENCIA de Dios en nuestras vidas encontrando en Él la fortaleza necesaria para preseverar en el Capítulo anhelando permanentemente la transformación de nuestras vidas; respetando estrictamente los principios de la Orden; manteniendo vigentes nuestras tradiciones, fundamento del S.C.D.S.R.A.D.J. y aplicando en la actividad cotidiana todo lo que se nos ofrece en el Ritual no pasemos intrascendentes y por el contrario dejemos un legado a quienes forman parte de nuestro entorno proyectándonos como modelo de vida masónica motivándolos a acompañarnos en el camino que seguimos recorriendo a través de los años.

Cumplido Muy Excelente

E. C. Víctor Rivera Pizarro.

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