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LAS VIRTUDES HUMANAS Y SOCIALES

En toda sociedad conformada existen principios y valores permanentes que trascienden más allá de las circunstancias de momento, de la época, de sucesos y sus efectos y que continuando vigentes, se transforman en virtudes de una sociedad. Esta afirmación no es un enunciado o una quimera, es una realidad. Naciones bien conformadas las tienen en vigencia permanente hasta constituirse en patrimonio nacional de la sociedad. Por ejemplo, la laboriosidad japonesa es reconocida universalmente como virtud propia del ciudadano y pueblo japonés, que ha permitido al país el desarrollo humano de su sociedad y llegar a situaciones de liderazgo mundial en actividades industriales, tecnológicas e investigación. Esta actitud asumida por cada ciudadano y la sociedad en pleno, confirman la capacidad y fortaleza de decisión colectiva de la sociedad para superar adversidades y reiniciar nuevamente así sea desde las ruinas y escombros después de catástrofes, como son la guerra, los desastres naturales, tecnológicos, etc. Otro ejemplo son los países escandinavos en los cuales el sentido de responsabilidad social, equidad comunitaria, esfuerzo y sacrificio mancomunado es exigido a cada habitante y a la sociedad para satisfacer su aspiración de mejor vivir con justicia social y honestidad a toda prueba. Igualmente esta actitud social permite a estos países colocarse a la cabeza de la comunidad mundial en sociedades de mejor desarrollo humano colectivo.

Es reconocido el patriotismo, el amor a la Madre Patria del pueblo Ruso, cuyo suelo y población de épocas pasadas y recientes, han sufrido invasiones, agresiones de variada índole; luchas y guerras que han ocasionado la desaparición violenta de millones de sus habitantes en eventos de extrema crudeza, que lejos de deprimir a sus habitantes los ha fortalecido y reanimado en el amor a su historia, su suelo, sus antepasados, su idioma, su naturaleza, sus victorias. Sus derrotas que son vistas como glorias. La Nación Norteamericana, es ejemplo de respeto y vigencia de institucionalidad, equilibrio de poderes, vigencia y respeto a la Ley por encima de todo, a la democracia, a los derechos humanos, a la iniciativa privada. Los países mejor organizados, cuentan entre sus sistemas propios con principios y valores de trascendencia que les dan estabilidad social. Sus sociedades están organizadas bajo códigos de justicia, unidas por costumbres e idioma, en un suelo determinado por fronteras y organizadas bajo diferentes formas de aceptación común, pero con vigencia de determinados principios, valores y virtudes que los cohesionan más. De esas virtudes ampliamente aceptadas por los ciudadanos de una sociedad, vamos a tratar, dejando establecido que es el individuo quien asume la virtud como conducta y la ciudadanía en general como regla social. Resiliencia.

Es un concepto abordado tanto en psicología, antropología como en sociología. Es relativamente nuevo. Es aplicable a la persona, pero su mejor adaptación es al grupo social. Según investigadores, la resiliencia se construye en interacción con el entorno y medio social. Se la asocia a la idea de superar, sobreponerse, a los efectos de la adversidad. El concepto contiene una capacidad del grupo humano, de convertir la adversidad en un desafío, en una oportunidad favorable, en una confrontación a la adversidad, sin importar cuán difícil sea, sobreponiendo los efectos dañinos de la adversidad. Paciencia. Se afirma que la paciencia es un rasgo de la personalidad madura. Reúne a la fortaleza, la sabiduría y la tolerancia añadiendo el factor tiempo. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse; comprendiendo que los sucesos no dependen de uno mismo sino de otros y que hay que esperar con calma, el tiempo natural, para que cambien. Es importante esta actitud, al punto que se la considera como el camino a la perfección. El vicio que se antepone a ella es la ira. Sacrificio. Es un tipo de virtud moral que consiste en un altruismo; la abnegación, la postergación voluntaria de intereses, afectos y gustos propios en favor de otros o de todos. El sacrificio, también asimilado a abnegación, para ser tal, ha de tener por finalidad el bien máximo, ya que en otro caso no sería completo ni perfecto, pues tratándose de bienes relativos, todos ellos pueden dejarse por otro mejor. Esta clase de abnegación es aceptable, según sea la causa que la motive. Hecha para fines humanos ha sido practicada en todos los tiempos. La vida es una continua abnegación, pues siempre se sacrifican unos bienes para alcanzar otros. El efecto contrario al sacrificio es el egoísmo. Humildad. Es una cualidad humana y una virtud moral, de la persona que actúa sin orgullo, sin presumir de sus méritos y reconociendo sus defectos o sus errores. La persona humilde, independiente de la posición económica o social, no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que está convencida que todos son iguales y en la existencia tienen el mismo grado de dignidad. Ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como persona Lealtad.

Es una cualidad de la persona cumplidora de las reglas del honor y la fidelidad. Este término expresa un sentimiento de respeto y fidelidad hacia una persona, compromiso, comunidad, organizaciones, principios morales, etc. Se manifiesta en la actitud de quien no engaña, traiciona o abandona a sus amigos, superiores, aliados; o de quien se mantiene firme en sus ideales y convicciones. Una persona leal se caracteriza por ser dedicada, y cumplidora e inclusive cuando las circunstancias son adversas, así como defender en lo que cree. Lealtad es sinónimo de nobleza, rectitud, honradez, honestidad, entre otros valores morales y éticos que permiten desarrollar fuerte relaciones sociales y/o de amistad en donde se creen un vínculo de confianza muy sólido, y automáticamente se genera respeto en los individuos. No obstante, lo opuesto a la lealtad es la traición, la falta que comete una persona en virtud del incumplimiento de su palabra o infidelidad. La falta de lealtad describe a una persona que engaña a sus compañeros, familiares, y expone su propia honorabilidad.

El Constructor

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