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SUPREMO GRAN CAPÍTULO DE ESCOCIA GRAN CAPÍTULO DISTRITAL DE BOLIVIA LOGIA DE MARINEROS DE LA REAL ARCA DE ESCOCIA

INTRODUCCIÓN

¿Las siete leyes de Noé como uno de los cimientos históricos y tradicionales de la antigua Masonería? Se trata de recordar los remotos orígenes de la Masonería de los constructores señalando su indeleble carácter noaquita, carácter afirmado explícitamente en los más antiguos manuscritos masónicos (Old Charges), carácter éste definido como fundamental para el desarrollo de la nueva y última edad que se iniciaba a partir de la alianza establecida entre Dios y los hombres luego del Diluvio universal. Así, por ejemplo, en el arcaico texto llamado Constituciones de York (York Constitution) (926 d.C.), que fuera redactado y promulgado por el rey Athelstan de Inglaterra, en un acápite titulado “Las leyes u obligaciones presentadas ante sus Hermanos Masones por el príncipe Edwin” se lee el siguiente artículo: “La primera obligación es honrar sinceramente a Dios y obedecer las leyes de los noaquitas pues ellas son leyes divinas que deben ser obedecidas por todo el mundo. Por tanto, ustedes deben evitar todas las herejías y no pecar contra Dios”. Por otra parte, en el manuscrito masónico titulado Poema Regius (Regius Poem) (circa 1390), Noé y el Diluvio Universal aparecen estableciendo un límite en el tiempo de la humanidad. En el manuscrito masónico Cooke (principios del siglo XV), se dan amplios detalles de la epopeya de Noé coincidentes con el relato bíblico. El pastor James Anderson, organizador de la Masonería Especulativa, en su obra Libro de las Constituciones (Book of Constitutions) (1723) dice textualmente que: “Un masón está obligado, por su título, a observar la ley moral como verdadero noaquita”. Por su parte, Lawrence Dermott, Gran Maestre de la Gran Logia de los Antiguos (Antient York Masons) (1752) tomaba a los términos masón y noaquitas directamente como sinónimos.

DESARROLLO

Las Siete Leyes de Noé Firmes, confiables, amplias y abarcadoras son sólo una base. Y sobre esa base, cada pueblo y cada persona deben construir… De acuerdo con los sabios del Talmud, hay 70 familias con 70 caminos dentro de la gran familia humana. Cada individuo tiene su propia senda dentro de cierta ruta. Pero hay una base universal para todos nosotros. El que vive de acuerdo a estas reglas, reconociendo que son lo que el Creador pretende de nosotros, es considerado un justo por la Tradición judía. Esa persona tiene asignada una parte en el mundo ideal del futuro. La Alianza Noaquita, establecida entre Dios y la humanidad a través del patriarca, es inobjetablemente preabrahámica y por lo tanto anterior al Judaísmo, al Cristianismo y al Islam. De este modo, la Masonería, o más propiamente la masonería de los constructores, dado que el propio Noé era un constructor en madera, es claramente más antigua y tiene prelación sobre las formas abrahámicas. No obstante, debe decirse que también el Judaísmo conserva claramente conciencia de este código aplicable ”a todo el mundo”, como dice la Constitución de York (York Constitution) antes mencionada. Según el Judaísmo rabínico, estas siete leyes se aplican a toda la humanidad como descendiente de Noé luego del Diluvio Universal y toda organización que observe estas leyes divinas puede considerarse B ́nai Noéh, o sea “descendiente o hijos de Noé”, dado que la Halakha (Ley y costumbres judías) no es obligatoria para los gentiles (no judíos). Por otra parte, la observancia de las leyes noaquitas no eximen del cumplimiento de todos los restantes mandamientos propios de las otras religiones particulares. Tradicionalmente, las leyes de Noé son siete, según consta en el Tosefta (Sahedrin 9:4) y en el Talmud (Sanhedrín 56 a/b); pero con el correr de los siglos, por afinidad y correspondencia, se han ampliado sensiblemente sus especificaciones. Los símbolos de la Alianza Noaquita se han conservado ritualmente en la Masonería tradicional y rescatadas por la Masonería de la Real Arca y son el Arca y el Ancla, la Paloma con la Rama de Olivo y el Arco Iris, los cuales llevan a profundas reflexiones si se conocen ciertas claves referidas a los ciclos cósmicos.

Para que no queden dudas, las leyes básicas de Noé y sus ampliaciones son las siguientes: 1) No adorar falsos dioses – Prohibición a la Idolatría (Avodah zarah): Prohibición de la idolatría y del politeísmo en general. La creencia en la Unicidad del Creador es obviamente la expresión positiva de la prohibición de la idolatría. Saber que existe un solo Dios, Infinito y Supremo sobre todas las cosas. No remplazar al Ser Supremo por ídolos limitados, ya sean de otros seres, o de sí mismo. 2) No cometer desviaciones sexuales – Prohibición al adulterio (Gilui Arayot): incluye la prohibición del incesto, de la sodomía, del adulterio, de la homosexualidad, del bestialismo, etc. Por extensión se prohíbe la desnudez y la evacuación de las necesidades fisiológicas en público. Respetar la institución del matrimonio. El matrimonio es un acto divino. La unión de un hombre y una mujer es el reflejo de la unidad de Dios y Su creación. La deshonestidad en el matrimonio es una violación de esa Unidad. 3) No matar – Prohibición del asesinato (Shefichat damin): incluye el suicidio, los sacrificios humanos, el homicidio bajo todas sus formas, por acción u omisión, especialmente el infanticidio, y por extensión todo atentado contra la vida. Reconoce que el hombre fue creado a imagen del Creador y por lo tanto es capaz de conectarse con Él en profecía. Este principio debe ser visto entonces como la base de la sacralidad de la vida humana y es el aspecto positivo de la prohibición de matar. Cada ser humano, al igual que Adam (Adán) y Javá (Eva), constituyen un mundo entero. Salvar una vida es salvar un mundo entero. Destruir una vida es destruir un mundo. Ayudar a otros a vivir es un corolario de este principio. 4) No blasfemar – Prohibición de la blasfemia (Birkat hashem): Prohibición de la brujería, de la magia negra, del satanismo, de la mediumnidad, de la necromancia, etcétera. La fe en la existencia del Creador da claramente una expresión positiva a la prohibición contra la blasfemia. Respetar al Creador. Por más frustrado o enojado que pudieses estar, jamás expresar tales sentimientos maldiciendo al Creador. 5) No robar – Prohibición del robo (Gezel): Incluye el secuestro. Condúcete honestamente en todas tus transacciones. Confiando en el Creador y no en nuestra auto indulgencia, expresamos nuestra fe en Él como Proveedor de la Vida.

6) No comer partes de un animal con vida – Prohibición de la ingesta de carne de un animal vivo (Ever min hachat): Significa que todo animal destinado al consumo debe ser sacrificado especialmente para ello y desangrado previamente, pues se considera que la sangre es la base de la vida. De aquí también la prohibición de beber sangre, de ingerir carne de un animal muerto de muerte natural y de carroña. Extensiones lógicas de este principio son la prohibición del canibalismo y de la castración. También está prohibido hibridar animales y plantas de diferente clase, lo cual hace analizar la manipulación genética bajo otra luz. Respetar a las criaturas de Dios. En los albores de la creación el hombre era el jardinero del Jardín del Edén, «para trabajarlo y protegerlo». Al principio, el hombre tenía prohibido causar daño a los animales. Después del gran diluvio, se le permitió consumir carne, pero con una advertencia: No causar sufrimiento innecesario a animal alguno. Estipula que no se trate a los animales con crueldad ni se les cause dolor, vislumbrando una posición ecológica positiva de la humanidad que habría de concretarse en un futuro más rectificado. Aun en nuestros días la imagen de la paloma de Noé y el arco iris, la señal de su pacto con el Creador, sirven como símbolos universales de la paz y la hermandad que todos ansiamos. 7) Establecer cortes de justicia rectas y honestas – Establecimiento de un sistema justo para aplicar estas leyes (Dinim): Se sobreentiende que no se pueden dictar leyes, por más apoyo legislativo mayoritario que tengan, contrariando estos principios noaquitas, los cuales, en definitiva, han marcado los limites infranqueables entre la vida civilizada y la animalidad durante milenios. La justicia es asunto de Dios, pero a nosotros se nos ha encomendado instituir las leyes necesarias y hacerlas respetar siempre que podamos. Cuando corregimos los errores de la sociedad, actuamos como socios en el acto de sustentar la creación. Al respecto el erudito masón Andrew-Michael Ramsay (1686–1743), autor del conocido discurso sobre el origen de la Orden, decía: “La Francmasonería es, realmente, la resurrección de la religión noaquita, aquella del patriarca Noé, la religión anterior a todo dogma que nos permite superar las diferencias y oposiciones de los distintos credos”.

CONCLUSIÓN

La luz puede ser de una naturaleza de amor que da vida o de temor o de alguno de los otros atributos del corazón. Experimentar el aspecto interior de cada mandamiento nos permite vivenciar en el alma la dimensión interior de la realidad Divina, que está presente en todo lugar para servir a nuestro Creador según Su Voluntad. En los distintos textos oficiales de la Masonería se insiste en que todo masón tradicional debe ser fiel a sus orígenes y en que sus acciones deben ser espiritualmente constructivas y edificantes pero, para ello, debe conocer a fondo los cimientos auténticos del Arte Real. Además de los siete mandamientos de Noé, el conocimiento del simbolismo y de sus leyes es otro de los pilares fundamentales de la casi olvidada Ciencia Central de la Masonería. Según estas leyes del simbolismo, los elementos que aparecieron al principio del Ciclo Cósmico deben re-manifestarse al final del mismo en forma invertida y, musicalmente hablando, una octava más abajo. Sabemos que la Alianza Noaquita fue sellada por la aparición del Arco Iris en los cielos como signo del perdón divino y que la Masonería Tradicional ha conservado ritualmente el recuerdo de ese símbolo. Las Leyes de los Noaquitas no son otra religión que los judíos tratan de que los no judíos se animen a aceptar. De hecho no son para nada una religión, sino más bien una estructura para crear un mundo mejor, una humanidad mejor basada en la unión de la que todo ser humano puede disfrutar con su Creador. Aunque a primera vista son cuestiones técnicas, en general el pacto de Noé está basado en principios cuyo valor e importancia para crear una sociedad justa y moral son fácilmente reconocidos por la mayoría, si no por todos los pueblos del mundo en nuestros días. Pero los principios de estas leyes son diferentes de cualquier conjunto de leyes racionales que puedan ser legisladas por una corte legal de la actualidad, porque fueron legisladas por el Creador Mismo y entregadas a nosotros como la base para Su relación con la humanidad en general.

MRA G. P. M.

Pedestal leído el 15 de enero de 4368 Anno Diluvii En la Logia de Marineros de la Real Arca de Escocia “Puerta del Sol” No 836