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LA PIEDRA CLAVE

“La Piedra Clave de la Bóveda Secreta”, se encuentra simbólicamente incluida en las enseñanzas de las Logias de Maestros Masones de la Marca, en el Santo Real Arco y en los 13º y 14º grados del “filosofismo escoces”.

Su significado surge de la interpretación del Salmo CXV-111,22: “la piedra que los constructores rechazaron se convirtió en la piedra angular del Arco del Templo”. La leyenda relata que, esta piedra, es un trabajo de especial belleza
y proporciones, y que su forma excepcional es fruto de la imaginación e inspiración.

Lo especial y que la diferencia de cualquier otra piedra del edificio es su forma. Los constructores la analizaron y no pudieron comprender su destino, ni se imaginaban cual seria su lugar en la obra, Creyéndola inútil deciden arrojarla a los escombros. Estos obreros nunca habían visto una Piedra Clave de Bóveda, pues ese tallado lo hacían constructores que habían desarrollado mayores capacidades e intervenían en la obra cerca del final, cuando las paredes estaban terminadas, para construir el Domo o Bóveda que coronaria la obra.

Aquí encontramos el símbolo de los constructores que pasaron de la “escuadra” al “compas”, más sabios y aptos para dibujar formas celestes, entrenados con el uso del compas. Por eso también se considera a esta Piedra como una “obra maestra” capaz de ubicarse en la sumidad del pilar axial. Toda la construcción tiene su principio en este pilar.

Sus partes tienden a unirse y compensar las fuerzas en la cimera y al ser colocada “desde arriba” lleva al edificio a la perfección; finaliza la obra. Esta forma de colocarla “desde arriba”, coronando la obra, representa la piedra descendida del cielo de las leyendas del Grial. Desde la alquimia podemos interpretarla también como la Quinta Esencia, o Quinto Elemento de la naturaleza, si lo interpretamos conjuntamente con las “piedras fundacionales” que son ubicadas en las esquinas al iniciar los cimientos, comenzando por el ángulo Noreste de la edificación. Se trata entonces de 4 piedras
que simbolizan los basamentos sustanciales del mundo. Pero además hay un quinto elemento, el éter, que está en otro plano y se los simboliza como ángulo supremo por excelencia, en él se reducen losotros cuatro a la unidad.

Observemos este simbolismo en la estructura piramidal de base cuadrangular, que si bien no se asemeja arquitectónicamente al Templo de Salomón, hay analogía simbólica pues se trata de una “piedra cimera” o “cabeza de ángulo”, última piedra de la obra que se coloca en la sumidad y que no necesariamente debe ser siempre “clave de la
bóveda”, dependiendo de la forma arquitectónica del techo del edificio.

Repasemos el proceso constructivo del Templo simbólico: se da inicio a la Obra con la colocación de la primer piedra de fundación en la esquina Noreste de la base cuadrangular de la estructura, luego por su orden las otras tres esquinas
sureste, suroeste y noroeste. Estas cuatro piedras se relacionan con los cuatro evangelistas y evangelios que representan el toro, el león, el águila y el ángel; y los signos zodiacales de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario.

En el centro de la base cuadrangular del Templo se colocó la Piedra de Jacob, llamada fundamental, de la que brotó el agua de la Tradición Primordial que descendió al interior de la tierra. Esta piedra corresponde con la 9º esfera, el fundamento, en el árbol sefirótico, que es donde se produce la “Iniciación” representada por el Colgado del Tarot y en el cristianismo se asimila a San Pedro.

En la cúspide, en el cenit de la Obra, se coloca finalmente la Piedra Clave. La leyenda continúa explicando cómo y porqué surge la necesidad en la Obra de esa “Piedra”, recuperarla y ubicarla en su lugar para culminar la construcción.
Actualmente aceptamos la filosofía de Sócrates como piedra angular de todas las religiones válidas: la Paternidad de Dios y la Fraternidad del Hombre; aceptamos también el sistema de Copérnico tal como fue revisado y comprobado por Galileo; aceptamos las teorías relativas que se aplican como factor poderoso en el desarrollo del comercio e industria; adoptamos la Declaración de los Derechos Humanos que es la piedra angular de todo nuestro sistema político y social ninguna de estas piedras angulares (sin embargo) fue al principio aceptada, sino rechazada, tanto la teoría como sus propios introductores y profetas. En cada caso, la piedra angular, rechazada al principio fue luego
ansiosamente buscada y aplicada al uso para el que fue preparada, uniendo siempre algún arco en el gran templo del progreso humano, agregando algo a la fortaleza, la gloria y la belleza de la Obra, algo para esclarecer y brindar bienestar a la humanidad y llevar a cada corazón honesto el alivio e inspirada convicción de que la verdad es poderosa y que prevalecerá.”

El desarrollo del conocimiento y el progreso de la humanidad hacían imprescindible la aceptación por las masas de sus resultados. Pasaron muchos años para que fueran visible en la estructura social el efecto que tuvieron hechos históricos como la invención de la Imprenta, que llevó a la libre interpretación de los textos Bíblicos, y a la Reforma
de Martín Lutero que sentó las bases para liberar al pensamiento encadenado hasta entonces por la Iglesia Catòlica de Roma, solo algunos pocos compartían los nuevos planteamientos de la ciencia, la revisión histórica del hombre, o las nuevas corrientes filosóficas liberadas del dogmatismo religioso. Similares y complementarios significados otorgan a este símbolo los distintos Grados y Ordenes Masónicos que lo incluyen en sus rituales y leyendas.

La leyenda de la Orden del Santo Real Arco de Jerusalén se refieren también a la Piedra Clave pero no a la que nos referimos recientemente, ubicada en la cúspide del Edificio (la Iglesia), sino a otra, una subterránea que fuera encontrada en misteriosas circunstancias, coronando una bóveda oculta bajo el Sanctasantorum del Templo, por misteriosos personajes cuando trabajaban nivelando el terreno para la construcción del Segundo Templo de Jerusalén, en esta leyenda se destacan simbólicamente “La Piedra Clave”, “La Luz que ingresa luego de retirar la Piedra Clave” y “un misterioso hallazgo: La Palabra Perdida”. En las leyendas enseñadas en el “Escocismo” también está representada una Bóveda Secreta y subterránea. Estas leyendas y alegorías, para entenderlas mejor, podríamos por analogía compararlas con el mito de Platón, uno de los primeros idealistas en contraposición a las ideas materialistas de los filósofos que le precedían a él, que nos habla de un lugar subterráneo, de una caverna, con una iluminación refleja, en la cual no se ven sino sombras, gracias a una luz que viene del exterior, esta visión oscura podría compararse, o quizás se refiera a lo mismo que la visión de que habla San Pablo en I Corintios, XIII, 12; lo que aparece manifestado “a media luz” es el “cosmos” que no es sino una sombra o un “vestigio” de la realidad trascendente que se encuentra más allá de la sumidad de la Cúpula de la Bóveda, esas sombras constituyen el símbolo de la realidad que vivimos en este plano de existencia. Esa luz que en las leyendas del 13º y 14º grado del Escocismo y del Santo Real Arco de Jerusalém ingresa por el cenit luego de retirar la CLAVE DE LA BÓVEDA, es “extracósmica”, ya que su fuente es el sol .

La leyenda relata que un personaje es descendido dentro de la Bóveda auxiliado por otros dos. Una vez dentro, esa “Luz que ingresa por el orificio que quedó al retirar la Clave de la Bóveda” atenúa la oscuridad y le permite hacer un hallazgo. El personaje que descendió y se encuentra en lo profundo de la bóveda, no le es posible “ver claramente”, no comprende cabalmente la naturaleza de lo que encuentra hasta ser elevado por ese orificio que hicieron al extraer
la “Piedra Clave”. De esta manera vive una experiencia comparable a la salida y liberación a que se refiere Platón, una salida “al día” que le permite contemplar directamente la realidad que no podían percibir, que, en lo profundo de la Bóveda Secreta solo contemplaba reflejos, sombras de la realidad. A esa salida a la Luz, comparable a un nacimiento extra-cósmico, se refiere simbólicamente la escena desarrollada dentro de la bóveda en los Rituales Masónicos. En este
sentido podemos interpretar el símbolo de la luz dentro del mito de la caverna de Platón, en la que “solo se ven sombras de una luz que viene de afuera”, una luz que entendemos por extracósmica ya que su fuente es el sol .

El ritual masónico se refiere a ese lugar donde se realiza el drama como una bóveda, similar a la coronilla de nuestra cabeza, con una abertura situada en el “cenit” … la “clave de la bóveda”, que luego de ser correctamente removida deja
ingresar una lûz, que le permite al personaje “leer” y acceder aun conocimiento trascendental, la “Palabra Perdida” y es por ese orificio donde luego sale, a modo de “salida del cosmos” siendo “elevado” o “exaltado” por sus compañeros que lo tienen sujeto de un Cordón atado a la cintura. Algunas tradiciones asimilan la bóveda secreta donde las leyendas masónicas enseñan que la humanidad se reencontró con la Palabra Perdida, a la bóveda craneal y el orificio “de salida” en su sumidad que se han encontrado en numerosos cráneos es estudiado por antropólogos, historiadores
y sociólogos que investigan las trepanaciones craneales, primeras intervenciones quirúrgicas de la humanidad que se practican desde el periodo neolítico. Sorprende a los científicos que muchos de estos procedimientos quirúrgicos de alto riesgo, no tenían una causa médica y hay evidencia de que algunas trepanaciones se practicaban como parte de un ritual. Plantearlo ahora, en el SXXI es muy fuerte, pero no está de más investigar y profundizar este tema desde el punto de vista histórico antropológico, algunas culturas creían que por la coronilla salía el “alma” al morir, otras pensaban que mejoraba los procesos mentales y por ello encontraron evidencias de trepanación en restos humanos de gente que pertenecía a castas sociales altas, aristócratas y sacerdotes, y que les fueran realizadas en vida como parte de un ritual o “terapia” y en algunos casos posmortem como parte de los ritos funerarios. Entre las dinastías merovingias, consideradas con misteriosos poderes místicos y/o mágicos, como “reyes-sacerdotes”, sus leyendas dicen que estaban emparentados con la descendencia de María Magdalena y que practicaban rituales propios de sacerdotes.
Se han encontrado cráneos de monarcas en los que se puede apreciar incisiones rituales en la coronilla, similares a las encontradas en los sumos sacerdotes de los primeros tiempos del budismo. La tonsura clerical del catolicismo romano puede ser un residuo de estas prácticas.Particularmente, soy llevado a creer que la piedra clave y el rayo de luz tienen todo a ver con el chakra coronario y nos indica que debemos tener siempre la cabeza y miente abiertas para dejar entrar el rayo cósmico del conocimiento.

He cumplido.

Santa Cruz, 16 de mayo de 2012.
C. Sergio Rubert V

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