Categorías

LA CONSTRUCCIÓN DEL SEGUNDO TEMPLO

Los templos han sido construcciones destinadas a la adoración de las diferentes divinidades, en la mayoría de las culturas en los últimos cinco mil años.

Templo de Salomón David, concibió la idea de construir un majestuoso templo dedicado al culto a Dios. Pero Dios le comunicó por medio del profeta Nathan, que no sería el sino su hijo, el encargado de construirlo. David, entonces solo se dedicó a juntar los más exquisitos materiales, entre ellos mucha cantidad de oro y plata, para este cometido y para ser usados cuando llegue el momento. Salomón, el hijo de David, además contó con la ayuda de un selecto número de obreros, muchos enviados por Hiram, Rey de Tyro.

Con todo preparado, tardó siete años y medio en la construcción de este templo que no escuchó nunca el ruido de ningún instrumento de hierro ya que venía con todas sus piezas de piedra perfectamente labradas para ser directamente ensambladas. El Templo contenía a las columnas Jakin y Boaz, el lugar santo con el candelero, la mesa de los panes y el altar de oro para los perfumes. El lugar santísimo era una pequeña cámara sin otra luz que la que recibía desde la entrada. En él estaban instalados dos enormes querubines de oro colocados a los lados del Arca, a la que cubrían con sus alas.

Este edificio subsistió por 424 años, para luego ser destruido por los ejércitos de Nabucodonosor, que se hizo famoso porque llevó cautiva a Babilonia a la nación judía y todos sus tesoros. La imagen de Nabucodonosor al contrario de la mirada judía, es glorificada en el mundo árabe, especialmente en Irak. Nabucodonosor fue el autor de las maravilla de los Jardines Colgantes de Babilonia dedicado a su esposa.

En el año 536 antes de Jesucristo, Cyro Rey de Persia conquistó Babilonia y dejó en libertad a los judíos para que puedan regresar a sus tierras. Nació un líder entre los judíos llamado Zorobabel. Su primera misión, la reconstrucción del Templo de Salomón. El Segundo TemploLa reconstrucción, debido a permanentes conflictos duró mucho más que el primero, ampliándose finalmente hasta 515 a.j.c, en total, 21 años.

Este templo no tuvo la importancia del primero, porque no tenía Arca, ni revelación de la gloria divina, ni fuego sagrado. Sin embargo fue un treinta por ciento más grande que el primero, y desprovisto de árboles. Este Templo duró unos quinientos años, pero las continuas guerras y la degradación del sacerdocio contribuyeron a su decadencia.


Frente a tal decadencia, Herodes el Grande, a fin de ganar la simpatía judía, ofrece reparar el Templo que tardó hasta aproximadamente el año veinte de la era cristiana. En este mismo templo, Jesús hecho con violencia, a los mercaderes de animales destinados al sacrificio.

En lo ritualístico

Haggeo: cap.2 vers. 1-9:
“…Mas ahora anímate Zorobabel, oráculo de Jehová; ánimo Josué, ánimo pueblo todo de la tierra. A la obra que estoy con vosotros……. Porque grande será la gloria de esta Segunda Casa, más grande que la de la primera. Y en este lugar daré yo la paz. Palabra de Jehová”

Durante el proceso de iniciación al Capitulo del Santo Real Arco de Jerusalén, dentro de la masonería, el candidato es cuestionado inflexiblemente si pertenece a los descendientes de los cobardes que no defendieron el Primer Templo o peor aun si es uno de los que dejó el general babilónico Nabucodonosor para labrar o cultivar la tierra. El candidato debe demostrar sus antecedentes de linaje puro y valiente. Una vez admitido, muestra su humildad en la disposición de trabajar donde sea requerido.

Se lo envía a los cimientos del templo con la promesa que avise de cualquier descubrimiento importante al Gran Sanedrín que son los que lo admitieron como compañero. Los moradores que fueron a preparar los cimientos del Templo, no tardaron mucho tiempo en regresar con un descubrimiento importante. Describen la presencia de ocho columnas trabajadas con esmero y una importante cúpula desde la cual este compañero fue descolgado por sus compañeros hasta tomar un pergamino, parte de la Ley Sagrada promulgada por Moisés.

Después con el sol en el zenit se descolgó nuevamente y pudo ver con más claridad lo que había en ese Templo perdido, húmedo polvoriento, encontrando un velo que cubría el altar en el que se encontraba el triángulo de oro con el sagrado y misterioso nombre del Dios. Así quedaron descubiertos los Secretos del Santo Real Arco, tan largo tiempo perdidos y los trabajadores quedan exaltados como compañeros de la Orden.

En lo interpretativo

Respecto a las enseñanzas masónicas, se debe recordar que las leyendas tienen un componente altamente simbólico que por su naturaleza, debemos dirigir nuestra atención un poco más a lo interno que a la búsqueda de los misterios
fuera de nosotros. De acuerdo a la aceptación de la existencia humana, filosóficamente aceptada desde Descartes, y a las características propias de cada cultura, se reconoce que la variabilidad de la concepción humana de su propia vida y los misterios es casi infinita en sus posibilidades, haciendo de cada persona única e individual resultado de la sumatoria de sus propios sucesos y experiencias de los que nos rodean, incluso, antes del nacimiento que a la larga cada uno con su pequeña piedra o gran roca, van aportando a la construcción del templo individual.

Los grandes Templos luminosos y finos así como los lúgubres y crasos son resultado de lo que creímos, de lo que no sabíamos, de donde nacimos, como crecimos, a quienes elegimos, quienes nos separaron. Quienes fueron nuestro cielo y para quienes fuimos el infierno. Muchos, pero no demasiados lograron conseguir maestrías, así como los masones lo hemos hecho en nuestras simbólicas exaltaciones.

Supuestamente con esta maestría se ha pulido y mejorado los materiales de nuestro Templo interior y un poco más o menos finos hemos diseñados nuestro propios altares, con nuestros propios triángulos dorados inscritos en ellos lo más importante de nuestras vidas. Acaso nombres de dioses, o personas o algún denso símbolo esotérico o hasta un par de cobrizas monedas.

Existen templos de paz y oración y otros que huelen a sangre y muerte de seres inocentes. Los Masones apostamos por la vida y el trabajo y lo aprendemos en el segundo grado simbólico. Para nosotros el trabajo es fecundo, nunca un castigo siendo una importante incompatibilidad con el Génesis bíblico.

También es posible que para todos estos buenos hombres, así como para los menos afortunados, haber sufrido destrucción en algún momento de nuestra existencia. Destrucción que proviene del dolor, de la debilidad, del fanatismo. Esos ejércitos destructores, que a veces llegan temprano en la vida, orfandad, abusos infantiles, abandono, para quienes significó la caída de su primer Templo. El desplome puede darse más tarde en la vida, cuando creídos en el poder de nuestras bajezas alcanzamos prestigio y riqueza material, siendo nosotros mismos Nabucodonosor que derrumba nuestra exaltación.

C. Eduardo A. Bazzoli H.

Vistas:
279

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Si deseas publicar un trabajo envíalo a esotomayor@alianzafraternal.org