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Ética y Masonería

“Después de hablar de las virtudes, de las formas de la amistad y de las diversas clases de placer, nos resta discutir en términos generales la naturaleza de la felicidad, ya que afirmamos que es el fin de la naturaleza humana”.

                                              Aristóteles , en Ética a Nicómaco

No es mi intención presentar respuestas sobre ética y masonería, sino abrir una línea de estudio y debate para que podamos encontrar un camino en el orden mundial actual y ante las necesidades que demandan que nos adaptemos a un mundo que ya no tiene “fronteras”, que siempre está preguntando quiénes somos y cuál es nuestro papel y participación en este nuevo orden.

El presente texto es el resultado de mis lecturas sobre la ética en una perspectiva actual, a través de los paradigmas de un mundo globalizado, que exige que nos adaptemos a él si queremos contribuir a la construcción de un mundo mejor.

La Francmasonería, Orden extendida por el mundo siguiendo leyes y costumbres tradicionales, sobrevive, obedeciendo así a los límites de sus Normas, Constituciones, Reglamentos, Regimientos, Landmarks. Lo más importante es que estos límites estipulan legalmente qué es y qué no es masonería. Cualquier cosa fuera de estos postulados descaracteriza a la Orden. De esta forma, crece sin gobierno central o mundial, sino pura y limpia. Sin embargo, por cuestiones de supremacía del dominio, existen corrientes que pretenden ser las únicas proveedoras de patentes que otorgan el derecho a existir, otorgar y reconocer existencias. Los bloques se crean y se envuelven en una oscura relación reservada y exclusiva. Pero, ¿qué tiene que ver la ética con esto? ¿Cómo se puede trabajar la ética en la Masonería? ¿Es la masonería una institución ética? ¿Cómo puede la masonería influir en los ciudadanos para construir una sociedad más justa y ética? ¿Estaríamos cumpliendo nuestro papel de luchar contra las tiranías cavando mazmorras a los vicios y promoviendo la ética y la moral? ¿Cómo estamos lidiando con las vicisitudes de este nuevo milenio, donde la electrónica, la genética, ¿La clonación y el uso de nuevas tecnologías están iniciando intensos debates sobre “usarlos o no”? Y finalmente, ¿qué podemos hacer los masones para contribuir a construir un mundo mejor para nuestros descendientes? Ahora, llegados a este punto, la pregunta principal que debe responderse es: “¿Qué es la ética de todos modos?” Muchos la definen como un conjunto de “valores construidos por la sociedad humana a lo largo de su historia y que orientan su convivencia, es decir, definen cómo debe comportarse el hombre frente a sí mismo. El comportamiento familiar, laboral, profesional, grupal, corporativo, etc., son ejemplos de valores éticos positivos o negativos presentes en la historia de la humanidad llevándola hacia el futuro. Lo cierto es que estos valores influyen en la calidad de vida, el desarrollo cultural y la preservación de propia cultura.

En su significado en nuestro idioma, la ética y la moral tienen el mismo significado antiguo. Hacen referencia al conjunto de costumbres tradicionales de una sociedad: valores y obligaciones para la conducta de sus miembros.

El Mini diccionario Aurélio Século XXI da los siguientes significados:

ÉTICA – se refiere al “estudio de los juicios sobre la conducta humana susceptibles de calificación desde el punto de vista del bien y del mal”.
MORAL – se refiere al “conjunto de reglas de conducta o hábitos considerados válidos, ya sea en forma absoluta o para un grupo o persona específica”.

La moral, así, puede definirse como el conjunto de valores que toda cultura y toda sociedad establece para todos sus miembros. De esta forma, este conjunto de valores constituye básicamente lo que debe valorarse como bueno o malo; cómo se distinguen el bien y el mal; y, finalmente, las conductas necesarias, convenientes, permitidas y prohibidas.

Sobre el origen de la moral, algunos pensadores se agrupan en dos grupos o corrientes: la primera, dice que la moral tiene su origen en principios metafísicos y, como tal, es superior al hombre; sería de “inspiración divina”; el otro afirma ser de origen puramente humano. Uno tiene una esencia eterna e inmutable y, como producto del hombre, debe adaptarse a sus necesidades. En otras palabras, es el resultado del tiempo histórico y de la evolución de las relaciones sociales.

Aun así, es cierto que la moralidad es obediencia a la costumbre de tal manera que donde no hay costumbre correcta, ni forma tradicional de actuar y evaluar, no hay moralidad, prevaleciendo así lo “amoral”.

Entendida como un estudio racional de la moral, la ética tiene una fecha de nacimiento y origen. Nació en Grecia en el siglo V aC y con la actitud de reacción a los sofistas por parte de Sócrates. Esta relación problemática se encuentra en el corazón de la acción comunicativa.

La ética es el pensamiento de la vida (filosofía), mientras que la moral es el conjunto de reglas concretas (leyes). La ética es pensar en las leyes, comprenderlas, criticarlas. La moral y la ética son temporales, es decir, evolucionan con el tiempo, creando nuevos conceptos y reglas. La moral no piensa en la “libertad” ni en la “dignidad” del individuo, la ética sí. En este sentido, la masonería nos induce a pensar en cómo debemos comportarnos con los demás y con nosotros mismos. La lucha y el trabajo por la conquista y posesión determinan un ambiente de competencia, donde la victoria de uno resulta en la derrota del otro. Así, durante el proceso de su evolución, el hombre fue desarrollando un sistema de reglas que comenzó a orientar lo que está bien o mal, el bien y el mal, lo liberados y lo prohibido, llevándonos a un comportamiento “adecuado” y “aceptable” por el grupo social en el que vivimos. De esta manera, surge la moralidad. Y es el resultado de las costumbres, de la cultura. La ética, en cambio, es lo que sale de dentro, es lo que “vive” dentro de nosotros, lo que sale de nuestras relaciones sociales, conversaciones, consensos. De nuestras abstracciones sobre “ser” o “no ser” correcto. Para muchos es intuitivo y busca dirigir las relaciones entre los seres humanos y su forma de ser, pensar y actuar de acuerdo a las circunstancias. Así, podemos decir que una de nuestras principales características, la conducta racional, es la base de la ética. De esta forma, podemos definir la ética como el resultado de las reacciones humanas ante las acciones y estímulos provocados por la sociedad.

La ética puede ser destructiva (negativa) cuando el comportamiento disociado, la actitud prejuiciosa, la desconfianza, la incredulidad en el valor humano, el discurso diferente a la praxis se hacen presentes en la sociedad. Es positivo (constructivo) cuando el comportamiento armonioso, la actitud abierta, la confianza plena, la creencia en el valor del ser humano, el discurso coherente con la praxis son elementos orientadores de la sociedad.

La pregunta que debemos hacernos en este momento es: “¿La masonería está cumpliendo con sus obligaciones de luchar por la armonía de las sociedades, por la justicia y por combatir las desigualdades?” ¿Tu rol social está acorde con los nuevos tiempos? ¿Sus presupuestos morales sirven de base para la construcción de una ética enfocada a los nuevos tiempos? ¿Estamos construyendo una ética masónica positiva o negativa?

En la masonería, la ética está directamente ligada al principio de la búsqueda de la Verdad, teniendo su origen en las tradiciones griegas, donde sus pensadores afirman que la búsqueda de la verdad no está disociada de la práctica del bien. Verdad y virtud son los dos polos de una misma búsqueda que caracteriza la ética iniciática, la ética masónica. Consideramos la ética como de carácter universal y que pertenece a la historia del ser humano. De esta forma, el masón debe considerar la ética como un principio incuestionable y que debe ser el punto de partida de su actuar. La conducta ética masónica tiene dos aspectos: uno, el masón debe vivir no solo de acuerdo con sus principios (íntimos) y perseguir la práctica de la virtud; y el otro, la construcción de actitudes que se orientan a la comprensión de la ética y su adecuación a los continuos cambios en la colectividad humana.

Lo correcto de la ética es luchar por la autonomía, la libertad de expresión, la delegación y la división de responsabilidades; por otro lado, su lado negativo es la dominación, el autoritarismo, la centralización y la dependencia. Todo esto resulta solo en la necesidad de poder. Pero después de todo, si esto sucede en la masonería, ¿qué podríamos hacer para cambiarlo? Dado que la ética masónica se basa en la íntima relación entre la virtud y la verdad, es un sistema abierto de principios, a los que cada masón ofrece su aporte, para adecuarlos al bien personal y social. El bien individual del masón es el bien de todos los masones. Y el bien de esta fraternidad es el bien de toda la sociedad, por lo que la masonería no puede caminar separada del resto de la sociedad, siendo sus victorias o derrotas el resultado del trabajo diario de todos nosotros. Así, el concepto de fraternidad pasa a aplicarse a toda la humanidad cuando la masonería se orienta progresivamente hacia el bien común. De este modo, se hace necesario que en el mundo los fines se alcancen en estricta obediencia a los principios de virtud, razón, moral y ética, sin los cuales no habrá proceso evolutivo.

Sabemos que ser ético es actuar de acuerdo con los valores morales que una sociedad ha construido como justa y perfecta. Los principios de la Masonería refuerzan la particularidad y el culto a la ética por parte del masón. Los principios rectores de la masonería se establecen como reglas legales y esto la ha mantenido viva a través de los siglos. Lo que sucede es que los masones que están quebrantando algunos principios legales pueden incluso toparse con las leyes que rigen la convivencia en sociedad y sufrir acciones comunes de la ley profana por pura falta de ética. Sin embargo, nos corresponde preguntarnos: ¿estamos dando la debida orientación ética de acuerdo con nuestras costumbres y códigos que nos rigen y que nos han mantenido activos hasta el día de hoy? ¿Están nuestros Hermanos que cometen abusos del poder político y económico, delitos contra la sociedad, contra la familia, etc., recibiendo las penas previstas en nuestras leyes masónicas?
La ética masónica se fundamenta en las normas que constituyen su finalidad, teniendo como objetivo la conducta moral de la persona o de todos los miembros de la Orden. En la vida real, el masón, como cualquier otro individuo, ante los problemas recurre a normas reconocidamente profanas, acata sus normas y formula sus juicios de valor y argumentos para justificar sus actitudes y decisiones en base a la vida profana y, muchas veces, en total desacuerdo con su vida masónica. La ética masónica no debe ser una mera transcripción de un discurso irracionalmente ordenado de razones normativas presentes en las sesiones o en la comunidad masónica. La ética masónica no está herméticamente cerrada en un círculo. Es dinámico y parte de la evolución humana. O más bien, es la evolución humana.

Sería bueno observar algunos valores individuales, fundamentales, milenarios – vigentes hasta el día de hoy y que siempre estamos dispuestos a defenderlos:

  1. ser honesto en cualquier situación;
  2. tener el coraje de tomar decisiones;
  3. ser tolerante y flexible;
  4. sé justo;
  5. se humilde.

Los valores anteriores se condensan en la filosofía masónica. ¿Le importa a alguien? Estos valores no pueden ni deben ser meros objetos de discurso, investigación y estudio. ¿O es todo pura retórica?

Las organizaciones profanas están cada vez más convencidas de que para sobrevivir tendrán que actuar con mucho más cuidado en relación con la ética, porque cualquier reflexión produce una buena o una mala historia. Y el juicio es correcto.

Como dijimos, no podemos ser inocentes y pensar en la Masonería, como Logia, Poder y/o Confederación como personas jurídicas justas y únicas. Existimos como seres sociales y constructores de historia, hay muchos ejemplos para citar. ¿Estamos hoy dando nuestro aporte a la construcción de una historia moralmente ética que será juzgada positivamente en el futuro? ¿Podrá la masonería del futuro estar orgullosa de nuestra participación en el desarrollo humano? Nuestras actitudes de hoy, por pequeñas que sean, tendrán grandes consecuencias en el futuro. Es el “efecto mariposa” de la Teoría del Caos. El mundo profano nos mira y espera una respuesta que les diga que no somos representantes del mal, que estamos aquí para contribuir positiva y éticamente al futuro de la humanidad. Ya sea que estemos bien o mal, esto es parte de la búsqueda y lucha por la “verdad” y esto lo hacemos con G:. A:. D:. U:. guiándonos e iluminándonos, al fin y al cabo, estamos todos juntos en un “barco llamado Tierra” y, ante Él y el Universo, tenemos en nuestras manos el “timón” de nuestra historia.

Sabemos, sin embargo, que no todo es siempre simple y claro cuando se trata de ética y relaciones sociales. Genera preguntas extremadamente delicadas y, la mayoría de las veces, íntimas. Tenemos nuestros límites, impuestos por nuestras creencias y leyes, y debemos conducirnos individual o colectivamente dentro de este espacio limitado y autodefinido. Así, podemos establecer algunas estrategias a seguir por nosotros, los masones, o cualquier otra persona:

  1. Sepa exactamente cuáles son sus límites éticos;
  2. Evaluar en detalle los valores de la Institución a la que pertenece;
  3. Trabaje siempre sobre la base de hechos;
  4. Evaluar principalmente los riesgos de su decisión;
  5. Sepa que, incluso optando por la solución más ética, puede verse envuelto en situaciones delicadas;
  6. Ser ético muchas veces significa perder estatus, beneficios, etc.;

La ética es también “intuición”. Incluso si afirman que la intuición no tiene nada de racional, nuestras reflexiones intuitivas sobre la ética son palpables e independientes del conocimiento intelectual adquirido. Ciertamente, aquellos que han adquirido conocimientos y pueden utilizarlos para analizar la relación con la sociedad y el mundo tienen su responsabilidad aumentada por este conocimiento. Sócrates afirmaba que el ser humano sólo se realiza como persona cuando se vuelve hacia su interior – conócete a ti mismo – porque “tu mundo” es un retrato ( Publicado en freemason.pt) de tu interior. Preparar al individuo para la ciudadanía es el objetivo de la pedagogía de la Ilustración. Vivir bien con el hermano es el principio de la filosofía masónica y su pedagogía es desarrollar y propagar la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad. Construir un mundo justo y perfecto, sepultando los vicios y promoviendo las virtudes.

Los masones que formen parte de algún Poder legitimado por la tradición de los Landmarks y las Antiguas Constituciones de Anderson, deberán prestar atención a lo siguiente: actuar éticamente dentro (o fuera) de la Logia, Poder y/o Confederación, siempre ha sido y será una decisión personal. . Por supuesto, siempre estamos sujetos a deslices y errores. Sin embargo, nunca olvides que este suele ser un camino sin retorno. Para bien o para mal. ¡Cuidado!
No podemos convertir todo lo que nuestros antecesores construyeron en mentiras. Tenemos una conducta moral y ética a seguir. Caminemos de verdad o la retórica nos arrojará al vertedero inexorable de la historia y nos conducirá al olvido y, sin lugar a dudas, a nuestra destrucción como hombres y, sobre todo, como masones.
Constantemente nos enfrentamos a especulaciones sobre nuestra existencia. Depende de nosotros definir lo que realmente es nuestra existencia.

Por: Carlos Antonio Porto de Sousa

Bibliografía

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Material buscado en direcciones electrónicas

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ZVEITER, Waldemar. Ética y Política desde la Óptica de la Masonería. Disponible en: http://www.lojahugosimas.com.br .

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