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El Retrato de mi Madre

Hay una mujer que tiene algo de Dios, por la inmensidad de su amor,

y mucho de ángel, por la inalcanzable solicitud de sus cuidados.

La mujer, que siendo joven, tiene la reflexión de una anciana,

y en vejez, trabaja con el vigor de la juventud.

Una mujer, que siendo ignorante, descubre los secretos de la vida,

y si es instruida, se acomoda a la simplicidad de un niño.

Una mujer, que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama,

y siendo rica, daría con gusto todo su tesoro; por no sufrir en su corazón,

la herida de la ingratitud.

Una mujer, que siendo vigorosa, se estremece por el llanto de su niño,

y siendo débil, se viste con la bravura de un león.

Una mujer, que cuando vive, no la sabemos estimar,

pero después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos,

por mirarla de nuevo un solo instante, y, recibir de ella un solo abrazo

y escuchar un solo acento de sus labios.

De esta mujer, no me exijáis su nombre, si no queréis que las lágrimas

empañen mi rostro, porque yo, la vi pasar por mi camino.

Invoco a cada uno de nosotros que, guardemos el RETRATO DE NUESTRA MADRE y con “Fe y Constancia”, amémosla porque ella nos dio nuestra vida: Digamos te quiero Madre: “Ora pro nobis Sancta Dei Génitrix” = Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

Autor: Ramón Ángel Lara (Obispo Chileno)          Recopilado ANDALUZ  

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