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El JURAMENTO Y LA PROMESA

El Juramento y la Promesa, estamos acostumbrados ante cualquier ceremonia pública o privada jurar y prometer, cuando se adquiere un cargo público o uno que exija mucha responsabilidad, muchos no saben cuál es la diferencia entre ambas, o si elegir bien una u otra opción puede tener para él consecuencias distintas, el origen de esta dualidad tiene raíces históricas; pues, jurar era la fórmula más antigua y vinculada a la divinidad. Jurar implica poner por testigo a alguien para asegurar con ello el fiel cumplimiento de un compromiso, generalmente se jura por un poder divino o un por un poder humano o institucional; jurar sobre la Biblia o la Constitución, por ejemplo. Mientras que prometer decir la verdad o cumplir fielmente un cargo es un compromiso consigo mismo que adquiere el que jura, sin poner por testigo a nadie ni a nada. Es un compromiso personal con algo, con un cargo, una causa, un deber.

La RAE aclara la diferencia al definir la promesa como un equivalente a un juramento, sin fórmula religiosa. Quien intenta encontrar diferencias entre las consecuencias de una y otra, sostienen que se considera más reprochable incumplir un juramento a una promesa, no sólo a nivel subjetivo o personal; sino, también en cuanto a qué es lo que se incumple. En la práctica, las consecuencias son inapreciables, porque indistintamente de la modalidad que se utilice en un juicio, al igual que en cualquiera de sus usos, al elegir entre jurar o prometer, lo relevante es que se asuma con responsabilidad que se impone un compromiso ético de búsqueda de la verdad o de un fiel cumplimiento de su cargo, máxime en un proceso judicial.

Desarrollo

Jurar es poner a Dios por testigo de algo que se siente; en Masonería es la profesión de fe al ingresar en la Orden. El juramento es el lazo final que une al candidato con nuestra Augusta Institución; es la determinación espiritual que no puede ser rescindida; es la prueba del valor moral del individuo y el sello de su honor. Para que el juramento sea válido en verdad, el que lo realiza ha de darse perfecta cuenta de que la Humanidad es la más alta manifestación de la Deidad Invisible, y cada hombre, una representación divina; cuando el sentido de responsabilidad personal sea tan alto, que el perjurio es considerado como la mayor ofensa a sí mismo y a la Humanidad.

Es, pues, el juramento una prueba de confianza y el candidato ha de medir las cualidades que necesita para cumplirlo y la responsabilidad que el juramento entraña. Para los masones, el juramento refleja dos aspectos del candidato: el honor y el deber, el masón que pierda de vista el honor y el deber viola su juramento y está perdido. Violar el juramento es la degradación más baja a que puede llegar un hermano; al tiempo de jurar se ha comprometido el honor, que es una cualidad del espíritu; violar el juramento es un atentado en contra de sí mismo, equivale a renegar uno de su propia alma.

En la Masonería hay bastantes razones para exigir que se cumpla el juramento ya que encierra un modelo de perfección que acerca al hombre al Gran Arquitecto del Universo; es en sí un educador; es también a manera de un calibrador del carácter y del alma.

La discreción forma parte del juramento masónico; es compañera del valor; una sin el otro es imposible. En la vida moderna, la discreción es la cualidad más útil para levantarse; los que la poseen son superiores; el juramento enseña a adquirirla si aún no se tiene; los masones deben sobresalir por su discreción; eso indica confianza y  superioridad.

La promesa para un masón es el fiel cumplimiento de su palabra su honor inquebrantable no necesita poder a Dios como testigo para el fiel cumplimiento de sus deberes y obligaciones para con la Orden, la sociedad y su familia.

Pero somos realmente conscientes de todos los Juramentos y Promesas a los que nos comprometemos a lo largo de nuestra vida masónica. Realmente comprendemos los todos los compromisos y obligaciones adquiridas. Creo que somos conscientes de que hay juramentos y promesas que se repiten en todas las tenidas que asistimos y más aún estos nos piden mayor compromiso y fiel cumplimiento con cada ceremonia de exaltación.

¿Estamos cumpliendo con nuestros compromisos nos comprometimos?

Creo que cualquiera que viva la masonería podría responder por sí solo, y por lo que ocume a su alrededor, con algunas negaciones, seguramente porque en el momento crucial de realizar cada una de ellas no estamos en condiciones de comprender y asumir en toda su importancia el compromiso que vamos adquiriendo; la carga emocional de las ceremonias que preceden al momento délos juramentos y la promesa son lo suficientemente elevados como para que no seamos conscientes de cuál es el nivel de exigencia al que nos comprometemos.

Admitida la incapacidad, parcial, para comprender el alcance del compromiso en el momento en que se realiza la promesa, no debemos olvidar que siempre tenemos a mano el ritual para recordarnos aquello a lo que nos comprometimos.

Es bien cierto que el compromiso que se adquiere requiere de voluntad, actitud y compromiso, un trabajo constante y sin descanso son las exigencias que la masonería

exige, estamos obligados a un continuo trabajo de perfeccionamiento para adecuar nuestra vida a los preceptos que nos ensena la orden, con cada tenida, cada ceremonia estamos llamados a perfeccionarnos y poder edificar nuestro templo.

Conclusiones

Creo que, así como el hombre es perfectible este también puede fácilmente corromperse y perderse del camino que nos enseña la masonería, está en toda su sabiduría entiende de la debilidad del ser humano y por eso es repetitiva en los juramentos y promesas de los diferentes grados a los cuales hemos adquirido, y si bien estos son más ostentosos a medida vamos avanzando en nuestro perfeccionamiento, estos nos ayudan a entender que nos falta mucho por conocer y como decía Sócrates «SOLO SE QUE NADA SE».  Nuestro perfeccionamiento es continuo y debemos ayudarnos de las alegorías de los grados para poder cumplir fielmente nuestras promesas y juramentos, y de esta forma poder ayudar a construir una mejor Logia, un mejor Campamento, considero que el ejemplo de una conducta intachable, el crecimiento espiritual e intelectual es la mejor forma de ayudar a construir un mejor País.

¿Oh porque estamos aquí? Cumplamos nuestros deberes luchar por la libertad de

conciencia, ayudar a mis hermanos, proteger al oprimido, ilustrar al pueblo y trabajar por un mejor país.

Ángel Roberto Sanjinés Vidaurre

Bibliografía

Liturgia del Grado XTV

Publicación Oficial del Escocimos de Bolivia N°24

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REAA

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