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El aislamiento de Moisés

La historia de Moisés recibiendo los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí es una de las más famosas de la Biblia. Moisés está solo con Dios durante cuarenta días, en la cima de una montaña. Al final sale con dos tablones de piedra y su rostro está radiante. No sabemos mucho sobre este misterioso tiempo de aislamiento, aparte de que Moisés “no comió pan ni bebió agua” (Ex. 34:28).
¿Por qué “pan y agua”?
Si buscamos el sentido de ellos como símbolos, encontramos que el Agua representa la fuente de vida, mientras que el Pan es símbolo del alimento esencial, involucrando así entre ambos la vida visible y manifiesta.
Anular estos dos elementos representaría dejar de pensar en lo material de la Vida. Con esto, quién se sumerge en un aislamiento de este tipo, rechaza todo lo manifiesto para establecer el contacto con lo imperecedero, lo inmutable, lo inescrutable.
Moisés sube a la montaña, al decir del relator, sometiéndose a esas “condiciones”. En lo personal creo que pudo haber llevado alimento y bebida. Pero cuando miramos el Libro del Deuteronomio, aprendemos un detalle adicional: de lo que habla el Escriba es de su ACTITUD. La actitud es la de dejar lo vano para buscar lo trascendental.
¿Por qué en la “en la cima de una montaña” ?
Porque es el punto de encuentro entre el Cielo y la Tierra. Ese punto entre las nubes sirve de nexo, de paso entre los hombres y los dioses. El ascenso a la montaña representa la renuncia a los deseos mundanos. La posibilidad de pasar de lo limitado a lo ilimitado, de lo parcial a lo total .
En Numerología, el Cuarenta simboliza prueba, adversidad, iniciación, muerte . Es el número de la espera, de la preparación, de la prueba o del castigo … cuarenta días en la Montaña.

Ya sabiendo con qué predisposición se dirige Moisés a su alejamiento de la sociedad, es interesante ver lo que hace durante ese lapso.
“Me postré ante el Señor esos cuarenta días y cuarenta noches” (Deut. 9:25). La palabra original en hebreo para “postrado” es etnapal (אֶתְנַפַּּל) de la raíz N-P-L (“caer”). Esta es una palabra bastante extraña en la Biblia, que significa literalmente, “me postré”.
Postrar quiere decir “quitar a una persona la energía y la fuerza física y moral”.
Moisés pretende encontrarse con D´os y Este se le manifiesta por la Zarza en Llamas. Pero no es D´os quién, en uso del verbo transitivo, acciona sobre Moisés.
Al contrario, es Moisés quien habla de postrarse.
Postrarse implica ponerse [una persona] de rodillas ante otra en señal de respeto, súplica, adoración o humillación.
Para poder abarcar lo incognoscible, la actitud debe ser la de reconocer la grandeza de la contraparte. Una actitud pedante no permite a la parte poder asir el todo. No debo yo como estudiante y ante la circunstancia de escuchar a un maestro, decir mis puntos de vista de aprendiz confrontando el saber del Maestro.
Es así como la parte, originada en el Todo, puede fusionarse con Él. Así es como Su vibración se trasmite a la parte, despejando toda disarmonía. De allí que Moisés regresa y “su rostro está radiante”. Ha logrado abarcar el conocimiento del Todo.

Aprendamos que Moisés no se limitó a postrarse en el suelo esperando a que terminaran los cuarenta días. Más bien se dedicó activamente a la oración y el ayuno, para expiar los pecados del pueblo. Durante esta pandemia global, nosotros también podemos usar este aislamiento para fortalecer nuestro pulimento de la Pie:. Bru:. No necesitamos ser faquires, ascetas en el pleno sentido de la palabra, despojados de todo lo que tenemos, incluyendo familia, condiciones de casta, etc. Somos librepensadores que, insertos en nuestra cotidianeidad, podemos realizar ejercicios de comprensión que nos permitan emerger del aislamiento preventivo con nuestras propias “TABLAS DE LA LEY”.
Es todo, V:.M:.

Pablo L. Palacios Wolf, M:.M:.
Re:. Lo:. “Concordia” # 59. G:. Lo:. Ar:. Li:. y A:. Mas:.