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Disciplina y perseverancia

En la vida de un masón, los conceptos de disciplina y perseverancia deben ser puntuales en la misión que perseguimos para encontrar la luz de la verdad.

No es para nadie novedoso que en el mundo existan muchas cosas que deseamos y nos es lícito conquistar, pero se desconocen los medios para ello.

Los fracasos se deben generalmente al hecho que no se elige aquel medio o instrumento adecuado para el logro del fin propuesto, o en síntesis que no sabemos utilizar en forma debida lo que se tiene.

Indudablemente de todos los medios a utilizar, el principal lo constituimos NOSOTROS MISMOS, y sobre ello diremos que existe un viejo adagio: «Dadme un punto de apoyo y una palanca apropiada y moveré el mundo», entonces si logramos aquel propósito, el punto de apoyo para mover el mundo, es el yo de cada uno de nosotros que nos encontramos en este Templo, y la palanca apropiada para ese noble propósito que buscamos, será en todos los casos, la posesión firme de un a verdadera DISCIPLINA Y PERSEVERANCIA.

DISCIPLINA, es una doctrina de enseñanza que esculpe la moral; es la observancia y cumplimiento de las leyes; la aplicación de los mandatos o la ejecución de los ordenamientos. Desde el nacer, e vivir, hasta el morir, estamos obligados a disciplinarnos.

Nos disciplinamos en el hogar, nos disciplinamos en la escuela y nos disciplinamos en la sociedad. De ahí que desde el nacimiento de la humanidad, se han dictado costumbres, leyes, métodos, estatutos y disposiciones que obligan al ser humano observarlas y cumplirlas. Es así entonces que nacen y se organizan los Estados y las instituciones.

PERSEVERANCIA: Según el Diccionario Masónico, la perseverancia, es el valor y la constancia del que persiste en la practica de alguna cosa a pesar de los obstáculos que se opongan a su realización.

Perseverancia, es la firmeza del carácter y la constancia en la ejecución de los propósitos. La perseverancia se apareja a la disciplina. El que es disciplinado, será también PERSEVERANTE. La perseverancia, culmina por lo general en los triunfos.

Es el impulso del ánimo para lograr un fin.   A través de los perseverantes, triunfan los Estados y las instituciones también.

Personalmente, estoy con los que piensan que para llegar a donde uno quisiera, hace falta partir de donde uno es, no hay camino, el camino se lo hace andando, en otras palabras, creo que el proceso de evolución que la Masonería espera de cada uno de nosotros, debe arrancar de su esencia verdadera, de un hecho real que es la personalidad actual de cada uno de nosotros.

Entonces, lo primero que hace falta plantearse es el conocimiento de sí mismo; Quien soy yo?. A dónde voy?. Cuáles son mis propósitos?. De qué elementos dispongo?.

Estas preguntas constituyen un esquema de análisis individual a que debe someterse todo H:.. para emprender el camino de la superación. Igualmente debe examinar su capacidad de acción; es decir su voluntad.

Todas nuestras potencias superiores se hallan dentro de nuestra propia naturaleza. En muchos casos, se hallan sólo adormecidos por falta de desarrollo, por falta de haber pensado y meditado unos momentos sólo en sí mismo.

Es muy corriente en la vida forjarse una opinión sobre los demás; pero en cambio, es raro el individuo que se preocupa por forjar su propia opinión, el concepto de sí mismo.

Tener conciencia de sí mismo, conocer el valor de su propia personalidad, es una cuestión de primer orden.

Para adquirir cultura general y un sólido conocimiento sobre las cosas al igual que para tener un perfecto entendimiento de la doctrina y filosofía masónicos, no se requiere tener aptitudes especiales. Es suficiente saber administrar bien las dotes que el G:.A:.D:.U:. nos ha dado. Todo estriba en seguir un método eficiente en le regulación de las energías personales. Lo fundamental para nosotros HH:. míos, es saber distinguir lo esencial de lo accidental.

La Ley de la vida requiere tomar todas las cosas de una manera activa, funcional, en movimiento.   Son muchas las personas que pasan por el mundo sin saber por qué, ni para qué viven. Por suerte para nosotros, la Orden desde nuestra Iniciación, nos dá una filosofía de vida, una serie de normas éticas y de virtudes que cumplir para llenar el rol a que estamos todos asignados en la escuela de verdad de la vida.

Cualquier H:. tiene grandes posibilidades de seguir y conseguir una superación integral, lo único que hace falta es conocerse así mismo y tener la voluntad, la disciplina, la perseverancia y la determinación de realizar la obra. La Masonería es vertical y por tanto tienen como pilares de su edificio, la Jerarquía, el Principio de Autoridad y exige disciplina a sus adeptos. Quien no fija su mente y todos los hechos de la vida por una disciplina que sin ser tiranizante ni motivo de tortura, sea lo suficientemente recta como para recibir la aprobación de la conciencia, poco o ningún éxito conseguirá dentro de la Orden y, toda la doctrina que se nos inculca no pasará de ser simple enunciado o buen propósito.

La Masonería se envanece de la perseverancia que sin contar los años, sin arredrarse frente a los obstáculos y sin detenerse nunca continúa siempre su civilizadora marcha, sin desviarse un solo momento del camino que el destino parece haberle trazado.

Muchos ingresan a nuestra Orden, muy pocos llegan a la meta, numerosos abandonan en los primeros grados culpando a fallas o faltas que no han entendido o que de verdad se hayan producido por la falta de sentido de sus HH:. mayores que no han sabido conceptuarla por su vanidad o falta de comprensión hacia sus HH:. iniciados o de primero grado, y para ello es conciencial reconocer que la falla está en nosotros, porque solo el hombre se revela contra la suprema voluntad de su destino.

Cuando en el mundo profano se habla de Masonería muchos ingresan por las mismas causas, por el interés momentáneo del minuto y el entusiasmo se pierde rápidamente. La fiebre del entusiasmo ha sido comparada por algún autor como la flor de un día, por la mañana abre su corola y por la tarde se inclina marchita, sin que el rocío des estudio logre darle vida.

Cuantos nobles de pensamientos, cuantos nobles ideales, cuantas nobles escuelas mueren al nacer, por esa tendencia que tenemos a la volubilidad. Cuantos ideales, cuantas sociedades jóvenes doblan su tallo como lirios marchitos en los albores de su ardorosa acometida a causa de la inconstancia de los hombres.

Que, es el hombre inconstante en la vida profana?. Es el tormento de cuantos lo rodean; por él mueren muchos ideales teniendo más suertes sobre sí, por lo que es más culpable que el criminal que muere en un patíbulo que muchas veces no ha cometido una muerte más que en un momento de obcecación y locura.

La inconstancia, considerada en el terreno íntimo de la vida, es fuente inagotable de dolores, mirada en el campo de la política y de la moral es manantial de grandes desaciertos, estacionando a los hombres y a las instituciones. Un hombre inconstante en política se deshonra a sí mismo y al partido al que pertenece. Y si ciertas escuelas filosóficas-morales no preponderan en un plazo relativamente breve, es por la veleidosa inconstancia de muchos de sus adeptos. En Masonería sucede igual. Por sus características especiales desconocidas de la generalidad, la Masonería despierta la curiosidad de muchos y sus secretos dan a muchos en qué pensar. Unos creen que en ella se encontrará la clave de los grandes secretos para obtener sin trabajos todas las comodidades de la vida y al ver que no aparece el maná apetecido los Masones de impresión se aburren y dejan las creencias masónicas antes de haberlas comprendido, por consiguiente antes de haberla apreciado en su inmenso valor, entonces la perseverancia es el cincel que pulirá la piedra bruta de los hombres que mantienen a la Masonería, porque Masonería es una mina de progreso indefinida.

No basta tener la determinación de conseguir mediante medios de disciplina mental, los objetivos de superación que uno se ha propuesto, es pues necesario también ser perseverante.

Los resultados que se buscan obtener, son difíciles y requieren de constantes sacrificios y por lo tanto, no son objetivos inmediatos. Se requiere de tiempo para alcanzar estas metas, por lo que es imprescindible la perseverancia.

Dice la voz popular que quien persevera triunfa y este aforismo, se hace indiscutible en cuanto hace al mejoramiento espiritual y mental que Masonería trata de inculcar en cada uno de nosotros.

Usualmente se plantea la vida como una constante lucha; es más, hasta en Cadena Cerrada y al tiempo de concluir la Tenida, el V:. M:. pide a todos los HH:. luchar contra las tiranias que degradan al Masón.   En esta parte de mi plancha debo aclarar que está lejos de mi intensión formular ninguna crítica al Ritual ni a la Liturgia misma, sólo deseo expresar mi opinión personal que espero la comprendan en su más noble intención.

El concepto de que la vida es lucha y que es una batalla constante, provienen del innegable hecho de que la experiencia de los hombres está, en general, salpicada de dolor y , naturalmente, lo que duele se siente más y su recuerdo se graba más profundamente en la conciencia.

No podemos negar, por otra parte, que la vida nos ofrece también muchas compensaciones, muchos momentos placenteros, los cuales olvidamos con más facilidad que los sufrimientos y el dolor. La realidad, sin embargo, es que la vida del común de los hombres es una combinación de placer y de dolor.

Y he aquí mi concepto personal para el fondo de esta mi sencilla plancha, y es que creo que sería más exacto, en lugar de decir que la vida es lucha, dijéramos QUE ES ESFUERZO, porque el desenvolvimiento de la vida exige esfuerzo aún en los mejor dotados. Vivir significa acción, desenvolvimiento, e implica siempre el vencimiento de resistencia de alguna clase mediante el esfuerzo, la disciplina, la perseverancia y en muchos casos aún con la tolerancia.

Ahora bien, hay una gran diferencia entre el concepto de lucha y el concepto de esfuerzo. Uno se vé forzado a luchar contra alguien o algo que se le opone, al intento de abatirlo o vencerlo.

Esfuerzo, en cambio, rara vez implica otra cosa que la acción que se ejerce sobre algo pasivo, que requiere perfeccionamiento.

Quizás alguno de mis HH:. opinará que este es un juego de palabras y que estas no tienen importancia ante la realidad de que para la inmensa mayoría de los humanos, la vida es dura y que todos desearíamos que fuera más fácil. : EXACTO: Pero, permítanme, mis QQ:.HH:. y con todo el respeto que vuestras opiniones se merecen, que les diga a quienes así se expresan, que las palabras tienen verdadera importancia porque sugieren a nuestras mentes ideas que incluyen en nuestro modo de pensar y de obrar. Una regla filosófica practicado desde la antigüedad reza: «COMO PIENSAS, VIVES».

Pensar que se tienen que luchar contra algo o alguien, que se defiende y ataca, no predispone nuestro ánimo de la misma manera que pensar que solo tenemos que habernosla como un obstáculo pasivo, que podemos vencer con nuestro esfuerza, sin mayor peligro y para lo cual podemos tomar nuestras medidas con cierta tranquilidad. : EN VERDAD, LAS PALABRAS TIENEN VALOR:

A poco que se piense, se verá la enorme diferencia que, en nuestro ánimo, se establece cuando consideramos las dos palabras, lucha y esfuerzo.

La primera implica sufrimiento, tensión predisposición y hasta animadversión, porque nos vemos obligados a luchas, luchar no por nuestra voluntad, sino porque algo nos fuerza a ello. En cambio, el esfuerzo es siempre voluntario. Es algo que hacemos de propia voluntad y, casi siempre, el mero acto de esforzarnos por buscar nuestra personalidad, ya que con esta acción, nos sabemos capaces de tener la fuerza suficiente para buscar nuestro Templo Interno.

LA DISCIPLINA Y LA PERSEVERANCIA, acumulan energías e inducen a la disciplina moral, porque nos indican el camino recto y nos lanzan a andar por él, sin desviaciones. Todo depende de la acción recta de la voluntad. Alguna vez hemos oído una voz interna o interior que nos dice: «esto no puede continuar así, has de cambiar, debes hace tal cosa..» Todos oímos esa voz, pero no la cristalizamos con energía, nunca hemos mejorado o nunca hemos hecho nada de provecho.

LA DISCIPLINA Y PERSEVERANCIA, concretadas de manera sencilla en esta plancha que la he trazado con a toda mi humildad, tiene como objetivo que nosotros como seres humanos imperfectos, nos propongamos a encausar nuestra voluntad y decisión para cumplir en lo posible sus dictados. Disciplinándonos y siendo perseverantes, nosotros los HH:. Aprendices, estaremos contribuyendo a que nuestro Taller se fortalezca.

La obediencia y observancia de los mandatos y disposiciones de nuestro V:.M:. y su oficialidad, debemos acatarlos, demostrando nuestra propia disciplina.   Debemos ser también perseverantes, concurriendo a los trabajos regularmente para aprender las sabias enseñanzas de nuestros Maestros. La Francmasonería, comprendamos que constituye un estudio constante, y encontraremos que es el SOL que se irradia y que da vida al saber, si nos alejamos un poco, el frío de la ignorancia será una atajo a la propia disciplina así como a nuestra perseverancia.

Por: Edgar Ordoñez Calvimontes

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