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Carlos Cantero: MASONERÍA, ONTOLOGÍA Y ADAPTABILIDAD

Columna libre

Carlos Cantero: MASONERÍA, ONTOLOGÍA Y ADAPTABILIDAD 

El proceso ontológico es una tarea constante, que cobra particular importancia en los momentos de CRISIS. 

En este caso se trata de una crisis socio-cultural en nuestra sociedad, que se aborda desde las herramientas de la cultura organizacional, con preguntas hacia el interior y el exterior de la institución. Las que van hacia dentro de la institución: ¿Qué somos? Aquello que tiene que ver con lo esencial al ser, por ejemplo, los principios y valores fundamentales, que no pueden cambiar por constituir la esencia de ese ser y estar en el mundo; y, adicionalmente, la otra interrogante que surge de la tensión entre cambio y conservación institucional: ¿Qué queremos ser? 

Para una visión más integral, sistémico-relacional, que complemente las dos interrogantes anteriores, se adicionan dos preguntas internas a la institución: ¿Cómo nos vemos? Y ¿Cómo queremos que nos vean? Para tener la visión integral, se comparan estos resultados con las respuestas de una interrogante adicional, que se hace hacia el exterior de la institución -consultando a otros distintos de nosotros- ¿Cómo nos ven? Puede ser la sociedad civil; grupos de interés específicos: jóvenes, adultos, adultos mayores; o por género: hombres y mujeres; u otras opciones según sea el caso. 

CAMBIO DE LOS PARADIGMAS DE LA SOCIEDAD. 

Los principales paradigmas de la sociedad han cambiado radicalmente, emergen nuevos modelos de desarrollo, nuevos rostros asociados a estas nuevas tendencias. Muy sintéticamente y solo a modo referencia e ilustrativo repasaremos los (3) tres más relevantes a nuestro propósito: EL PARADIGMA SOCIAL se mueve desde la tendencia a la homogeneidad hacia un nuevo valor de la diversidad y el pluralismo, en todas las dimensiones del quehacer humano, social y conceptual; EL PARADIGMA TECNOLÓGICO se mueve desde la divergencia de medios y mensajes analógicos hacia un ethos de convergencia (de medios y mensajes) hacia la plataforma integrada y ubicua -es decir que está disponible en todas partes incluso inalámbricamente- de lo digital; EL PARADIGMA COMUNICACIONAL, que se mueve desde lo analógico, fuertemente cartesiano o sectorial hacia la integración multimedial, sistémico-relacional, inmediatista, instantánea, que reemplaza lo racional por lo fuertemente emocional, el ver por el sentir, los textos por las imágenes, donde el relato multimedial construye la realidad. 

ALGUNOS ELEMENTOS PRELIMINARES DE ANÁLISIS. 

Tomaremos elementos conceptuales de nuestras conversaciones habituales y algunos antecedentes de diálogos exploratorios obtenidos en la forma de Focus Group preliminares sobre el tema, para enfrentar con un cierto grado de realismo lo que es la percepción de las personas (de la calle) respecto de la Masonería, en la esperanza que este ejercicio exploratorio motive una reflexión más profunda que oriente y fortalezca nuestra decisión de profundizar estas temáticas: 

¿QUÉ SOMOS? 

Desde la perspectiva interna la Masonería se define como una institución esencialmente ética, filosófica e iniciática. Sin embargo, cuando debe presentarse frente a la comunidad unos la señalan como ―institución‖, otros le agregan calificativos: ―laica‖, ―republicana‖, ―profana‖, ―secular‖. Otros la refieren como ―los Hermanos‖, o los ―QH‖, algunos reemplazan el concepto ―institución‖ para hablar de una ―sociedad‖. También los hay -no son pocos- que hablan de la ―Orden‖, ―la logia‖, ―la Gran Logia‖, ―la GL‖, ―la organización‖, ―la fraternidad‖, ―la Gran Fraternidad Universal‖, ―los iniciados‖, el ―Club de …‖ la República, o el nombre de la respectiva ciudad. 

En consecuencia, no es difícil concluir que en el mapa mental de la gente común, es decir, la sociedad profana extramural, no existe una imagen o definición clara, precisa, prístina, específica de lo que es la Orden Masónica, ni cómo identificarla ni nombrarla. Es un ente o ser que tiene muchas definiciones o nombres, tanto que termina siendo difuso, una identidad con alta opacidad. 

Cuando esta interrogante se hace al ámbito externo a la Masonería, se mencionan los mismos conceptos o calificativos, con menor fuerza y convicción. Pero, aparecen otras denominaciones comunes con que las personas reconocen a la institución y/o a sus miembros: ―Los come curas‖, ―Búfalos Mojados‖, ―Los Hermanos‖, ―Los Hijos de la Viuda‖, ―Los Cachuos‖, ―los viejos ……. fomes‖, entre muchos otros calificativos -no muy amables- que acompañan esa expresión. 

Si se profundiza más en la percepción de las personas en nuestra sociedad, estas señalan que aprecian una institución ordenada, organizada, disciplinada, jerarquizada, con programas estructurados, definidos con antelación, que tiene una estrategia -que sin ser evidente- se percibe en sus actos. Conceptualmente se le asocia a una institución tradicional, conservadora, discreta, con dimensiones secretas, con rituales, sospechosa, oculta, que se auto protege, que tienen vocación de poder, que vienen desde muy antiguo, que hacen algo de filantropía y que les preocupa la educación y la cultura. También tiene cierta prevalencia el que se les reconozca asociados a un concepto fundamental de República. 

LO COMUNICACIONAL 

La presencia comunicacional de la Masonería hacia la sociedad es escasa y endogámica, no tiene constancia en la promoción de sus principios y valores, sus comunicaciones son específicas, poco directas y no siempre claras para la gente. 

Sus medios de comunicación son muy débiles y mimetizados, casi irreconocibles como de la Masonería. Su mayor problema comunicacional es que sus estilos no son funcionales con la realidad actual caracterizada por la inmediatez y permanente actualización. 

Parecen tener diseñados o previstos sus programas temáticos que se repiten, aunque no siempre con la coherencia, la oportunidad ni efectividad en la sociedad, sus procesos y contingencias. La presencia de la Masonería en las redes sociales en prácticamente inexistente. Aunque si se utiliza entre los grupos internos, con carácter formal (institucional), e informal como redes sociales con algún grado de especificidad. En general, manejan con suma discreción su presencia pública. Definitivamente la Masonería no está en los problemas nacionales, ni en la contingencia, ni en la orientación ética ni filosófica y -dicotómicamente- tienen una fuerte presencia en la historia nacional, lo que se recoge en nombre de calles y establecimientos educacionales de ilustres masones del pasado. 

¿QUÉ HACE LA MASONERÍA? Y ¿QUÉ ES LO QUE SOMOS? 

Desde la perspectiva externa, cuando se pregunta a las personas sobre la Masonería, no tienen una definición clara, no logran encontrar una definición precisa. No se entiende que es una logia ni la Gran Logia, ni lo que se hace en la sociedad. La marca más reconocida es ―Masones‖. 

ETHOS: ETICA, ESTÉTICA Y EMOCIONALIDAD (Cada cual puede ir agregando elementos). 

ÉTICA: En términos generales son personas responsables, serias y formales, que posan de añejos o viejos, además de graves y aburridos. Su aproximación hacia la comunidad es en función de códigos y símbolos que tienen escaso significado para las personas de la calle, aunque internamente parecen tener consistencia conceptual. Viven en el mundo del ser, mientras la sociedad camina por la senda del parecer. Se ocupan de elementos trascendentes mientras la sociedad ha optado por la banalidad, lo superfluo y lo intrascendente. 

ESTÉTICA: Es una institución que despierta curiosidad, tiene algo de antiguo, de patrimonial y gustan de meterse en conceptos y temas de cierta profundidad, lo que los distingue del mundo de la televisión (masividad). 

Tienen escasa presencia en la sociedad (léase la televisión, las radios y diarios) lo que limita su influencia en la viralización de sus principios y valores. No muestran muchas de sus esencias, mientras el valor actual es la ostentación, el exhibirse, mostrar todo, incluido la intimidad, este grupo se mantiene en la discreción, en el resguardo de la intimidad. 

Los Masones viven en el mundo ser-ser, mientras la sociedad avanza por la senda del parecer, del tener, del ostentar las riquezas o miserias, lo que sea que haya que exponer. Son personas mayores (viejos con escasa presencia de jóvenes) que visten de oscuro, con mucha formalidad, gustan del boato y las charreteras, usan paramentos para sus ceremonias. Gustan de la música clásica y docta, tienen especial vocación por las artes, especialmente la literatura (lo escrito) y la poesía, también la música. 

EMOCIONALIDAD: Mientras la sociedad vive en la emoción de la desconfianza los masones promueven la fraternidad y la confianza. Lo habitual en la sociedad es la competencia y el irrespeto y ellos hablan de la solidaridad y la colaboración en el respeto. Son como enchapados a la antigua, pero sobreviven con un cierto respeto en una sociedad en cambio. Son personas que se tratan de Hermanos, respetuosos y solemnes, que se mantienen con estricta reserva, no siendo su estilo romper su intimidad y formas tradicionales. Muestran o presumen de su compromiso con altos valores humanistas, aunque no resulta legible el decir con su actuar en la sociedad. Parecen salmones nadando contracorriente. 

4 G: GENERACIÓN, GÉNERO, GUSTOS, GEOGRAFÍA. 

Generacional: Son personas fundamentalmente mayores, particularmente las que figuran y mandan, tienen una imagen y representación de adultos muy solemnes, no se ve gente joven, ni tienen actividades que sean atractivas para la juventud. Antes tenían grupos juveniles y grupos de scouts, pero ya no tienen esa prioridad, identidad o preocupación. Son volcados hacia adentro, por lo mismo poco abiertos hacia la comunidad. 

Género: Son grupos de hombres, no admiten a las mujeres en sus actividades formales. Aún cuando declaran tener mucho respeto y consideración por la mujer. Tienen actividades separadas, aunque ocasionalmente se les ve públicamente en actividades compartidas o de apoyo mutuo. Los hombres practican sus ceremonias y las mujeres se aprecian más bien en actividades sociales. Las mujeres muestran tener autonomía en sus actividades, pero son tan o más discretas que los hombres, cuidando su independencia. Se comienza a percibir una apertura a relacionarse institucionalmente con las organizaciones masónicas de mujeres. 

Gustos: Son formales y ceremoniales en el vestir, el hacer y en sus estilos. Gustan de los temas elevados como los filosóficos, ciertos temas como la educación, los derechos humanos, la ética. No se aprecia que traten temas de contingencia, aunque en ocasiones, en forma personal y con moderación los abordan con un velo de reserva. 

GeoLocalización: Tienen una sólida estructura nacional, con expresiones en las regiones y comunas. Se coordinan en organizaciones internacionales sin mucho reconocimiento público. Sus instalaciones reciben la denominación de club y/o logia, sirven principalmente para su trabajo interno, ocasionalmente involucran a las personas de la sociedad en actividades abiertas. Tienen una débil y difusa presencia en la comunidad. Declaran un alto interés en la educación, pero no se observan logros al respecto, se vinculan y apoyan algunas escuelas y sus alumnos. Tienen vocación hacia los temas de la cultura. 

A MODO DE CONCLUSIÓN: 

No puede haber una conclusión ya que la intención de este trabajo es la apertura de lo que debe ser un esfuerzo de encuentro fraternal, para la reflexión en el diálogo respetuoso respecto de nuestra ontología y la adaptabilidad, alertas al movimiento de las placas socio-culturales, en la promoción de estos procesos para promover convergencias, acuerdos y consensos, que orienten nuestra adaptabilidad a la sociedad que emerge y nos desafía con sus nuevos paradigmas. 

Los momentos de crisis y cambios, son al mismo tiempo inmensas oportunidades, más aún cuando enfrentamos una crisis ética, que tiene que ver con la definición esencial del ser humano, de los principios y valores que regularan nuestra convivencia, cuestiones esenciales al quehacer que nos define y respecto de los cuales la sociedad nos demanda un mayor liderazgo, con pertinencia y oportunidad. Se requiere una actitud proactiva de colaboración a los esfuerzos de la élite institucional, al buen manejo, apertura a la escucha y la prudencia de nuestros altos dignatarios. 

Cuando las instituciones de nuestra sociedad enfrentan zozobras, caos y desorientación, las luces referentes de los faros del pensamiento cobran mayor importancia para encontrar el rumbo. En ese esfuerzo se requiere proactividad para marcar esos referentes y el desafío tiene claras connotaciones intergeneracionales. 

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