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ANVERSO Y REVERSO DEL ESPEJO

Iniciaré este trabajo arquitectónico, haciendo referencia a la Plancha “La Masonería es un Humanismo”, del H:. Cuauhtémoc Molina, la misma que tiene por base fundamental al libro “El Existencialismo es un Humanismo” del pensador existencialista francés Jean Paul Sartre. En este documento, Sartre sostenía la tesis de que el “hombre es, ante todo, una posibilidad, una auténtica posibilidad de ser y que, por lo tanto, de nadie puede decirse que en realidad “sea” sino hasta después de muerto. Mientras viva, el hombre es un individuo en posibilidad de desarrollo, una posibilidad viva y a la vez cambiante”.

Molina de manera complementaria dice “La Masonería es, en cierto sentido un existencialismo, porque sostiene que el hombre se va haciendo todos los días y a cada instante y ese “irse haciendo” se halla plenamente representado por la figura del hombre que se autoconstruye y autopule con sus propias herramientas. El Hermano Aprendiz, una vez que recibe la Luz de la Iniciación, lo que tiene que hacer es iniciar los trabajos para poder verse asimismo y entender, gradualmente el Sublime trazado de arquitectura que el Gran Arquitecto del Universo ha delineado para su ascensión y perfeccionamiento” … “Para la masonería, por ejemplo, el hombre no está hecho, no está acabado o concluido, pues de lo contario no tendría caso que viniese a las Logias. Viene a los Talleres porque asume interiormente que necesita un proceso que le haga sentirse pleno. En esa línea, la Masonería proporciona a sus adeptos una rica simbología para contribuir a ese desafío de “hacerse a si mismo” a través del estudio y la práctica de los valores. Por ejemplo, en este momento podemos observar dentro de nuestro Templo muchísimos elementos que nos llaman y nos llamaron la atención, ahí tenemos las dos columnas a la entrada, un piso con baldosas negras y blancas, y sobre él, el Ara Sagrada con el Libro Sagrado. Si miramos para arriba, encontramos una bóveda celeste, los signos zodiacales, la cadena de la unión, y así sucesivamente varios elementos que parecen sencillos a simple mirada; pero complejos en su asimilación porque todos tienen significados diferentes desde diversas percepciones, y puede parecernos como un círculo a la que podemos darle vueltas sin saber por dónde empezar, hasta que descubrimos que tienen dos ámbitos esenciales: el lado de adentro y el lado de afuera, el de afuera de nosotros y el de adentro de nosotros, el de la realidad externa y el de la realidad interna, el significado que nos enseñan y el significado que nosotros aprendemos. Existen tantas cosas en nuestro Templo, tantas…. que tardaríamos mucho en señalarlas y conocerlas esta noche, pero cualquiera de ellas que observemos, podemos decir que es un espejo que nos dice “obsérvate a ti mismo”, porque lo que vemos en el exterior, es lo que somos en el interior…. observa para observarte. Al influjo de esta introducción y entrando en el tema encomendado por el V:.M:. y su Oficialidad, “Anverso y reverso del espejo”, las antiguas iniciaciones mistéricas sostenían toda una doctrina espiritual relativa al simbolismo del espejo y al “conócete a ti mismo”. Físicamente, un espejo es una superficie pulida de cristal en la que se reflejan la luz y las imágenes de los objetos. A través del espejo podemos ver ciertos aspectos de nuestro propio cuerpo que normalmente no siempre los vemos; es un instrumento que nos permite descubrirnos tal cual somos, nos permite contemplarnos sin ambajes ni engaños, pues el espejo no miente, nos refleja con toda fidelidad, descubre nuestras cualidades pero también nuestras imperfecciones. ¿Y qué representa el espejo para nosotros, más allá de reflejar nuestra imagen? En los anales de la VI° Gran Asamblea del Gran Oriente de la Francmasonería del Uruguay, encontramos un tema masónico referido al “Espejo en la Ceremonia de Iniciación”, en el que se dice que “El espejo en Masonería sirve para mirarnos en nuestra alma, para hacernos nuestras propias introspecciones y para ir calibrando nuestro grado de perfeccionamiento. Sirve para ayudarnos a responder con toda humildad si acaso realmente nos hemos ido despojando de nuestros metales, si realmente hemos progresado en nuestra capacidad de tolerancia, si hemos mejorado en profundidad y no sólo en lo formal, si definitivamente nos hemos ganado la calidad de ser auténticos Hermanos Masones”. Por lo tanto, el espejo no tiene solamente la función de reflejar una imagen, sino también para reflejar nuestro Yo interior, al que solamente nosotros de manera individual podemos llegar. El simbolismo del espejo, con su dualidad de anverso y reverso, nos muestra una cara plana límpida y brillante y otra oscura y negra plomiza, qué si asemejamos a nuestras vidas, podremos advertir que ese anverso es FASTO (magnificencia, lujo extraordinario, etc,) cuando tenemos un corazón virtuoso, y ese reverso es NEFASTO (espejismo, vanidad, ilusión, etc.), cuando nos muestra una falsa identidad. En masonería, todos los símbolos, los ritos, la cosmología y demás prácticas esotéricas, no son sólo representaciones esotéricas, sino también el espejo a través del cual conocemos nuestra verdadera imagen, nuestra verdadera identidad y sobre todo nuestro verdadero Templo Interno. Pero para ello, necesitamos Luz y esa Luz está en este Templo, es la que nos permite observarnos a nosotros mismos, conocernos y reconocer no solo nuestros valores y virtudes, sino también a reconocer nuestras faltas, nuestros defectos, nuestros puntos débiles, y así comenzar a trabajar en nosotros mismos, en pulir nuestra piedra bruta para ser mejores personas.

El conocerse a si mismo es una máxima de inapreciable valor para toda persona ilustrada que vive en sociedad y que, naturalmente debe tener un comportamiento adecuado a las buenas costumbres éticas, imperantes en la comunidad en la que se desenvuelve. El “conócete a ti mismo”, tiene una alta relevancia dentro de la diversidad de personas que moran en este mundo, personas con caracteres y conocimientos diferentes, que hacen diferencias entre los hombres… ¿Y cómo nos diferenciamos de nuestros semejantes?, todos nuestros actos y conductas deben y deberían estar apoyados en los principios y postulados de la Orden como son: la solidaridad, la fraternidad, la igualdad, la libertad, la tolerancia y la justicia social; y hacer un examen introspectivo sobre nuestras conductas, pensamientos y actos en relación a nuestros Hermanos. Nuestro Hermano René Morales Pérez en su plancha masónica “Conócete a ti mismo” decía… “Bien sabemos que, en el mundo en que vivimos, impera la manifestación de los contrarios; frente al bien está el mal, frente a la generosidad está el egoísmo, frente al conocimiento la ignorancia, frente al fanatismo la tolerancia, etc. Estos contrarios a los cuales en nuestra Augusta Orden los llamamos los pares de opuestos, son los elementos que conducen al progreso, en nuestro caso, a la superación moral e intelectual para la construcción del ser perfecto, en ascenso gradual y continuo a la unidad de los contrarios, que es la aspiración de todo hombre de bien que busca la VERDAD, aquella que está detrás del mundo fenoménico”. Evidentemente, para ese ascenso moral e intelectual que todos buscamos y anhelamos con fuerza, los pares de opuestos nos permitirán comprender y modificar nuestros defectos, limar las asperezas de nuestra personalidad consciente y trabajar en las diferencias del anverso y reverso del espejo, al encontrarnos con nosotros mismos. QQ:. HH:. por el solo hecho de encontrarnos en Masonería, estamos compelidos a buscar nuestro ascenso y perfeccionamiento constante, a superarnos cada día más en relación al ayer, a conocer nuestras virtudes y debilidades y a reconocer cuál de ellas pesa más en nuestra conducta diaria. En ese afán de encontrarnos a nosotros mismos, debemos recordar y meditar aquella trilogía que nuestros manuales nos teorizan ¿De dónde venimos?, ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?, para comprender mejor nuestro origen espiritual, nuestra permanencia en este mundo material y a nuestro retorno al seno del Padre. Al cerrar este trabajo, quise traer a colación algunos extractos de la plancha “Anverso y reverso del espejo o “conócete a ti mismo” del H:. Angel Medina de la respetable Logia Leonardo Da Vinci No 244 del Oriente de Venezuela, que dice: “Cuenta una pequeña leyenda que al gran filósofo y matemático griego Tales de Mileto, se le acercó un día un sofista quien tratando de confundirlo le hizo nueve preguntas a manera de probar su sabiduría:

– ¿Qué es lo más antiguo?
Dios, porque siempre ha existido.

– ¿Qué es lo más bello?
El universo, porque es obra de Dios.

– ¿Cuál es la mayor de todas las cosas?
El espacio, porque contiene todo lo creado.

– ¿Qué es lo más constante?
La esperanza, porque permanece en el hombre después que lo ha perdido todo.

– ¿Cuál es la mejor de todas las cosas?
La virtud, porque sin ello no existiría nada.

– ¿Cuál es la más rápida de todas las cosas?
El pensamiento, porque en menos de un minuto nos permite volar hasta los confines del universo.

– ¿Cuál es la más fuerte de todas las cosas?
La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta a todos los peligros en la vida.

– ¿Cuál es la más fácil de todas las cosas?
Dar consejos. – Luego vino la última pregunta que dejó atónito al sofista quien no logró entender

la respuesta de Tales de Mileto:

– ¿Y cuál es la más difícil de todas?
El sabio respondió: “CONOCERSE A SI MISMO”.

QQ:. HH:. he aquí con esta última respuesta, nuestra difícil tarea de vencer todos los días.

(Extraído de la Revista Occidente)

Rodolfo Tellez

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